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Los londinenses hace 100 años, como se vivía entonces en el país mas industrializado de Europa.

2018.01.28 14:58 racortmen Los londinenses hace 100 años, como se vivía entonces en el país mas industrializado de Europa.

http://www.cronicapopular.es/2012/09/el-pueblo-del-abismo-el-londres-que-denuncio-jack-london/
En 1901,Gran Bretaña era la cabeza de un extendido imperio,con presencia EN TODOS LOS CONTINENTES, el país más industrializado de Europa .temida por su ejército y su marina de guerra y sin competidores en el transporte naval.
Así relata Jack London (California 1876-1916) cómo vivían en Londres,capital del Imperio,los trabajadores y sus familias:
....................
Decía J.L.
.
La miseria parecía inacabable, las calles estaban pobladas por una raza diferente, nueva para mí, de gentes de baja estatura y aspecto alcoholizado..
.
Cada banco de los jardines estaba ocupado por gente que dormía. En uno de ellos había una familia, el hombre estaba sentado con un bebé dormido en los brazos, la mujer dormitaba con la cabeza apoyada en el hombro del marido, y en su regazo había un muchacho amodorrado. En otro, una pordiosera se remendaba las desgarraduras de sus harapos.
.
En el mercado, viejos y viejas temblorosos revolvían los desperdicios arrojados al fango buscando patatas y verduras podridas, mientras los chiquillos se apiñaban como moscas alrededor de la fruta corrompida, hundiendo sus brazos en esa pasta pútrida para extraer pedazos que devoraban al instante. Los cerdos no lo hubieran hecho peor.
.
Puedo asegurar que el que recorre las calles sufre y trabaja más duro que el que tiene una ocupación, y encima sin obtener nada a cambio.
.
Pasar una noche lluviosa al raso, con las ropas mojadas, empapado hasta los huesos, y con el estómago vacío, es una de las pruebas más duras que una persona puede soportar.
.
Estos hombres son caricaturas de lo que podrían ser, y sus mujeres e hijos marchan pálidos y anémicos, con los ojos ensombrecidos, los hombros caídos y el cuerpo encorvado.
.
Bastantes de ellos, mal nutridos y destrozados por las penalidades, perecerán pronto.
.
En cuanto a los demás…las estadísticas demuestran que uno de cada cuatro londinenses está predestinado a morir en instituciones de caridad.
.
Cuando una familia de campesinos expulsados de las tierras comunales llega a Londres, por un cuartucho inmundo se les hace desembolsar un precio desorbitado.
.
Enseguida caen en manos de quienes exprimen a los hombres hasta su última gota de sudor a cambio de unos salarios que solo alcanzan para alimentar su desesperación.
.
La suciedad y la mala comida pronto les despojan de cualquier atisbo de dignidad.
.
Cada día van acumulando más deudas, hasta que el diablo de la bebida se apodera de ellos.
.
Al cabo de poco tiempo, el padre está alcoholizado, la madre enferma, el hijo se ha convertido en un delincuente y las hijas se venden por las calles.
.
Solo en Londres, más de 300.000 familias malviven en una única habitación, amontonadas de mala manera cualquiera que sea su sexo.
.
Hay mucha más gente que alojamientos, y se subalquilan las habitaciones. Se cocina, come, lava y duerme en esa única pieza.
.
A veces, las camas se alquilan en tres turnos; cada individuo tiene derecho a usar el mismo lecho durante 8 horas, y hasta el suelo de debajo de la cama se alquila también por el mismo sistema.
Nadie debería vivir en esos cuchitriles carentes de la más mínima intimidad e higiene.
.
Lo malo corrompe lo bueno; todo se degrada. No me atrevo a asegurar que toda la gente que se suicida esté en su sano juicio, igual que no puedo asegurar que todos los que no lo intentan, estén cuerdos. pero el hambre y la falta de techo pueden embrutecer y volver loco a cualquiera.
.
No encontrar empleo a pesar de intentarlo sin descanso, es motivo suficiente para que la mente se bloquee.
.
Los vendedores ambulantes y todos los que se buscan la vida en las calles, son los que registran el mayor número de ingresos en los psiquiátricos, teniendo dos veces más posibilidades de perder la razón que un soldado y cinco veces más que un granjero.
.
Las calamidades que experimentan son demasiado fuertes y arrastran al individuo al manicomio, al depósito de cadáveres o a la horca. Cuando le pregunté a un joven fogonero de 22 años que para que vivía, me respondió que “para empinar el codo”.
Y añadió “¿para qué querría una esposa? ¿para tener más problemas y que me hiciera un desgraciado?
Cuatro libras al mes cuando encuentras un barco y nada las demás veces, solo sirve para tener a la parienta buscando camorra, los críos escuálidos, muertos de hambre y sin carbón que haga silbar la tetera, que al final acaba estrellándose contra tu cabeza. Cerveza es lo único que me hace falta”.
.
Tenía razón. Cuando desaparece el hogar, aparece la taberna. Los niños se engendran durante las borracheras, y los hijos esperan a sus progenitores a las puertas de las cantinas para llevarlos a su casa.
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Y es que no se puede obligar a un hombre a trabajar como un caballo, vivir como un cerdo y esperar que desarrolle elevados ideales y aspiraciones.
.
Es en la paz y no en las guerras donde verdaderamente se derrama sangre.
.
Todo el sistema es una criba. Los menos eficaces caen hasta lo más bajo, el matadero.
.
En todo el tejido industrial, la eliminación se produce de modo constante.
La padecen los empleados de las ricas casas de negocios a los que se les paga con el alojamiento y un sueldo ínfimo por realizar una jornada de dieciséis horas seis días a la semana.
Afecta desde el trabajador que enferma o sufre un accidente hasta el que envejece y se le entumecen las fuerzas.
.
Los trabajos precarios de largas jornadas y míseros sueldos no les garantizan un futuro.

No solo padecen una insuficiente alimentación, sino que además la poca comida que ingieren se halla en mal estado.
Mente y cuerpo se ven minados por el ambiente y los trabajos insalubres.
.
El polvo del lino provoca un aumento de las bronquitis, el de la alfarería les mata lentamente, pero el peor de todos es el envenenamiento causado por el plomo blanco de las fábricas.
.
Si la prostitución de la fuerza de trabajo es lo mejor que el mundo civilizado puede aportar a la humanidad, mejor será entonces que volvamos a ir desnudos como los salvajes.
Resulta mucho mejor la existencia en las cavernas y selvas que la que estas pobres gentes llevan bajo las garras de la industria.
.
(Jack London ".El pueblo del abismo" (1903), "Guerra de clases" (1905)
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2016.10.15 00:35 RaulMarti "LA FELICIDAD TECNOLOGICA" (Andrés Herrero) Entrega No. 13 (Mujeres Chanel, se relacionan con ideologías Arman; personalidades Rolex y triunfadores Ferrari contemplan con desdén a individuos Zara...)(La resurrección de la carne llega vía viagra.....)

La aceleración de la maquinaria económica se transmite puntualmente a los individuos que la sirven.
A la sociedad le importa que el tren salga a su hora, cuales sean las necesidades del maquinista, sus problemas, lo que éste sienta o piense, le trae sin cuidado, al igual que en el ejército, el soldado, opine lo que opine, debe marchar al paso del batallón y disparar contra quien le ordenen.
Se exige actuar desprovisto de cualquier emoción, consideración humana o apego a sus semejantes.
“La crueldad con un fin, no es crueldad, sino eficacia”, aleccionaba el capitán de la Bounty a sus oficiales para que trataran con mayor dureza a la tripulación.
Mantener el paso de las máquinas obliga al ser humano a funcionar con el piloto automático puesto todo el día, desoyendo su ritmo vital.
El individuo no puede distraerse un segundo ni permitirse el más mínimo fallo, porque su vehículo se saldrá de la carretera, la prensa le atrapará o se producirá alguna fuga tóxica.
La técnica moderna es absorbente y cuanto más poderosa, más gravosas son sus servidumbres, al igual que cuanto más grandiosas sus creaciones, más insignificante y prescindible se vuelve él mismo.
*La sociedad pretende transformar los problemas humanos en tecnológicos, como si la tecnología pudiera resolver el exceso de egoísmo, la mala distribución de la riqueza o la insatisfacción con uno mismo. *
La tecnología ha creado un mundo sin memoria ni raíces, en el que la novedad, la moda, la interminable sucesión de cambios y un consumo exacerbado hasta la náusea constituyen la perfecta droga del olvido para hacer tabla rasa de la experiencia.
Cada día supone borrón y cuenta nueva.
Las marcas proporcionan al hombre moderno su identidad.
La identidad del hombre del siglo XXI resulta tan frágil, volátil e insustancial como la de un best seller.
*Su vida consiste en hacer cosas que no le interesan, para conseguir un dinero con el que comprar cosas que no necesita *.
Porque cuando a las personas no se les permite desarrollar identidades reales, tienen que adquirir identidades publicitarias, prestadas, ficticias, que se consumen tan fugazmente como se crean.
«A velocidad electrónica, todo se vuelve instantáneo, inmediato, y así es como aparece el vértigo de la conexión permanente.
Cuando la vida se acelera, sentir y actuar, se tornan una misma cosa.
Los medios electrónicos (radio, teléfono, satélite, cine, televisión y ordenador) crean al hombre masa.
La atrofia emocional constituye su forma de defensa frente a la constante agresión anímica del exterior, porque la electricidad destruye la individualidad.
A la velocidad de la luz, todos se fusionan con todos.
Sin privacidad no hay identidad.
El hombre se encuentra demasiado cercano a los demás individuos, perdiendo su identidad.
El hombre actual integrado en la multitud no es nadie: al ser introducido en de un banco de datos, se convierte sólo en un número
Los medios lobotomizan. La liposucción mental triunfa por encima de la física.
En la modernidad “líquida” el individuo flota arrastrado por la corriente de los medios, como una cáscara sin sustancia, rellena de consumo, tan vacío por dentro como lleno de cosas por fuera.
La lucha de clases se ha trasladado a las marcas.
** Mujeres Chanel, se relacionan con ideologías Arman; personalidades Rolex y triunfadores Ferrari contemplan con desdén a individuos Zara, Ikea o Renault que aspiran a ser como ellos. En el supermercado global de las apariencias una imagen vale por mil realidades. Al reconocimiento entre personas le ha sucedido el afán audiovisual de salir por la tele, única forma de ser alguien**.
Nuestra autoestima está hecha de silicona.
La cirugía estética se erige como el elixir de la eterna juventud, como el fotoshop orgánico encargado de adaptar los cuerpos al canon de belleza imperante.
Nos esculpimos el pecho, el rostro, las nalgas, borramos las arrugas y nos depilamos de arriba abajo, curando nuestros complejos a golpe de láser y bisturí.
Hay que derrotar al organismo traidor, remasterizándonos desde la talla del pecho a la del pene para no perder caché. A los 40 recuperar la tersura de los 20.
La resurrección de la carne llega vía viagra. Se acabó el pene mustio y la mediocridad. La eyaculación precoz puede durar ahora una semana y si la mujer se declara insatisfecha le devuelven el orgasmo
. Nuestros antepasados acariciaban molla y nosotros silicona.
La boina ha cedido su lugar al implante de cabellos; el vicio solitario a la satisfacción multimedia.
Sin darnos cuenta, del cilicio hemos pasado a la milla urbana; de la mortificación del alma a la del cuerpo: hemos salido del confesionario para entrar en la pista de atletismo.
La primera obligación ciudadana es estar en forma.
Agotados de tanto correr, pero sanos. Casi resulta más grave ser gordo que delincuente o fumador.
Nos hemos deshecho del corsé para recalar en el implante de senos
. Occidente rechaza la ablación, pero no vacila en extirpar los labios genitales. Los motivos religiosos no son de recibo, pero los económicos merecen todos los respetos.
El ciudadano civilizado canaliza su necesidad de distinguirse de los demás a base de apariencia y adquisiciones más que de criterio propio.
Se lleva el cambio constante; mudar de ropa, de imagen, de casa, de coche, de empresa, de pareja, de ciudad, de piel y hasta de cuerpo. Solo vale lo nuevo, lo último; el ayer se identifica con lo caduco y fosilizado.
Los humanos tenemos que estar siempre impecables, perfectos, como recién salidos de fábrica.
Noticias, personas, objetos y tecnologías caducan a la velocidad de la luz.
Renovación constante por cambio de temporada.
El hoy destruye al mañana, lo joven devora a lo viejo y todo se disuelve en la nada.
Para la tecnología, la carne es débil y ni ella, ni la edad, ni el género suponen un obstáculo; podemos hormonarnos, mudar de sexo, de edad o de color de piel; la tecnología ha disuelto todas las fronteras entre hombre y mujer, joven y anciano.
El marquetin nos proporciona una identidad; la apariencia manda y la impostura triunfa.
Lo estable ha sido derrotado por lo superficial y perecedero, quedándose huérfano de significado; lo sólido, como vaticinó Marx que sucedería, se ha desvanecido en el aire.
Todo está hueco y adulterado: leche, belleza, conciencia o democracia.
El humor sabe a risa enlatada, el colorante a tomate, y el hombre se ha convertido en un brik de traje y corbata envasado al vacío.
La cirugía estética, que nació durante la Primera Guerra Mundial - la primera guerra tecnológica de la historia-,para reparar los rostros desfigurados de sus víctimas, se ha transformado en una disciplina artística.
Como es lógico en un mundo que ha hecho del culto a la apariencia una religión, las patologías de la imagen proliferan por doquier.
La dismorfobia es el rechazo al propio cuerpo, provocado por algún pequeño defecto físico, real o imaginario.
** La mayoría de las mujeres se encuentran insatisfechas con su aspecto corporal. **Se obsesionan contando calorías y se operan aunque estén sanas: afortunada la que esté libre de dietas y encuentre bikini de su talla
. En cuanto a los varones afectados de vigorexia, acuden al gimnasio para hipermuscularse viéndose siempre débiles y enclenques, lo que les lleva a efectuar ejercicios de forma compulsiva, e inyectarse anabolizantes hasta que su cuerpo alcanza proporciones exageradas.
Otras muchas personas caen en la ortorexia, la obsesión enfermiza por la vida sana, que implica alimentarse exclusivamente con comida ecológica, utilizar prendas y muebles confeccionados a base de fibras naturales, curarse con medicinas alternativas y recuperar el equilibrio interior (ya que el exterior no es posible) con filosofías orientales, como reacción contra la excesiva tecnologización de la vida.
Una búsqueda de lo natural a través de la máxima artificialidad.
Nos hemos convertido en yonquis electrónicos, habitantes de un paraíso multimedia que buscamos en el ciberespacio la felicidad digital que en la tierra se nos niega.
El morbo reemplaza a la falta de contenido.
Disney y Hollywood nos mantienen sumidos en una hipnosis letal que con frecuencia concluye en el diván del siquiatra.
En el mundo de la sonrisa permanente y la piel estirada, “la gente frustrada por no poder cambiar la sociedad, se cambia a sí misma
. Las cosas se mantienen eternamente jóvenes porque se reemplazan sin cesar, y por eso, los humanos tratan de convertirse en cosas”, señala Guy Débord.
Desde que la vida se ha transformado en espectáculo multimedia, el deporte en dopaje, la belleza en cirugía y la intimidad en escaparate, nuestras vivencias se han vuelto tan intensas como poco profundas.
Hay que exhibirse para ser alguien.
Los senos y pectorales hipertrofiados son nuestra mejor tarjeta de visita.
No importa desnudarse o vender el alma, si la pagan bien
. De la calle al hogar, todos los espacios públicos o privados han pasado a transformarse en improvisados platós.
Fisgar y entrometerse en la vida ajena se ha convertido en un derecho constitucional
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CONTINUARA
En la sociedad actual vivir contrarreloj exige disfrutar igualmente contrarreloj. Las almas hipotecadas buscan su salvación en las ofertas del supermercado más que en las de la iglesia
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2016.09.17 07:35 RaulMarti ¡ EL CAPITALISMO NOS LLEVARÁ OTRA VEZ A ESTO ! (A menos que actuemos YA !)

En 1901,Gran Bretaña era la cabeza de un extendido imperio,con presencia EN TODOS LOS CONTINENTES, el país más industrializado de Europa .temida por su ejército y su marina de guerra y sin competidores en el transporte naval.
Tal como van las cosas,con un imparable (por ahora) capitalismo financiero dominando gran parte del mundo ¿qué nos espera A MENOS QUE LO PAREMOS ?
Así relata Jack London (California 1876-1916) cómo vivían en Londres,capital del Imperio,los trabajadores y sus familias .
 _________________________ 
«La miseria parecía inacabable.
Las calles estaban pobladas por una raza diferente, nueva para mí, de gentes de baja estatura y aspecto alcoholizado.
Cada banco de los jardines estaba ocupado por gente que dormía.
En uno de ellos había una familia, el hombre estaba sentado con un bebé dormido en los brazos, la mujer dormitaba con la cabeza apoyada en el hombro del marido, y en su regazo había un muchacho amodorrado.
En otro, una pordiosera se remendaba las desgarraduras de sus harapos.
En el mercado, viejos y viejas temblorosos revolvían los desperdicios arrojados al fango buscando patatas y verduras podridas, mientras los chiquillos se apiñaban como moscas alrededor de la fruta corrompida, hundiendo sus brazos en esa pasta pútrida para extraer pedazos que devoraban al instante.
Los cerdos no lo hubieran hecho peor.
Puedo asegurar que el que recorre las calles sufre y trabaja más duro que el que tiene una ocupación, y encima sin obtener nada a cambio.
Pasar una noche lluviosa al raso, con las ropas mojadas, empapado hasta los huesos, y con el estómago vacío, es una de las pruebas más duras que una persona puede soportar.
Estos hombres son caricaturas de lo que podrían ser, y sus mujeres e hijos marchan pálidos y anémicos, con los ojos ensombrecidos, los hombros caídos y el cuerpo encorvado.
Bastantes de ellos, mal nutridos y destrozados por las penalidades, perecerán pronto.
En cuanto a los demás…las estadísticas demuestran que uno de cada cuatro londinenses está predestinado a morir en instituciones de caridad.
Cuando una familia de campesinos expulsados de las tierras comunales llega a Londres, por un cuartucho inmundo se les hace desembolsar un precio desorbitado.
Enseguida caen en manos de quienes exprimen a los hombres hasta su última gota de sudor a cambio de unos salarios que solo alcanzan para alimentar su desesperación.
La suciedad y la mala comida pronto les despojan de cualquier atisbo de dignidad.
Cada día van acumulando más deudas, hasta que el diablo de la bebida se apodera de ellos.
Al cabo de poco tiempo, el padre está alcoholizado, la madre enferma, el hijo se ha convertido en un delincuente y las hijas se venden por las calles.
Solo en Londres, más de 300.000 familias malviven en una única habitación, amontonadas de mala manera cualquiera que sea su sexo.
Hay mucha más gente que alojamientos, y se subalquilan las habitaciones.
Se cocina, come, lava y duerme en esa única pieza.
A veces, las camas se alquilan en tres turnos; cada individuo tiene derecho a usar el mismo lecho durante 8 horas, y hasta el suelo de debajo de la cama se alquila también por el mismo sistema.
Nadie debería vivir en esos cuchitriles carentes de la más mínima intimidad e higiene.
Lo malo corrompe lo bueno; todo se degrada.
No me atrevo a asegurar que toda la gente que se suicida esté en su sano juicio, igual que no puedo asegurar que todos los que no lo intentan, estén cuerdos.
Pero el hambre y la falta de techo pueden embrutecer y volver loco a cualquiera.
No encontrar empleo a pesar de intentarlo sin descanso, es motivo suficiente para que la mente se bloquee.
Los vendedores ambulantes y todos los que se buscan la vida en las calles, son los que registran el mayor número de ingresos en los psiquiátricos, teniendo dos veces más posibilidades de perder la razón que un soldado y cinco veces más que un granjero.
Las calamidades que experimentan son demasiado fuertes y arrastran al individuo al manicomio, al depósito de cadáveres o a la horca.
Cuando le pregunté a un joven fogonero de 22 años que para que vivía, me respondió que “para empinar el codo”.
Y añadió “¿para qué querría una esposa? ¿para tener más problemas y que me hiciera un desgraciado?
Cuatro libras al mes cuando encuentras un barco y nada las demás veces, solo sirve para tener a la parienta buscando camorra, los críos escuálidos, muertos de hambre y sin carbón que haga silbar la tetera, que al final acaba estrellándose contra tu cabeza.
Cerveza es lo único que me hace falta”.
Tenía razón. Cuando desaparece el hogar, aparece la taberna. Los niños se engendran durante las borracheras, y los hijos esperan a sus progenitores a las puertas de las cantinas para llevarlos a su casa.
Y es que no se puede obligar a un hombre a trabajar como un caballo, vivir como un cerdo y esperar que desarrolle elevados ideales y aspiraciones.
Es en la paz y no en las guerras donde verdaderamente se derrama sangre.
Todo el sistema es una criba.
Los menos eficaces caen hasta lo más bajo, el matadero.
En todo el tejido industrial, la eliminación se produce de modo constante.
La padecen los empleados de las ricas casas de negocios a los que se les paga con el alojamiento y un sueldo ínfimo por realizar una jornada de dieciséis horas seis días a la semana.
Afecta desde el trabajador que enferma o sufre un accidente hasta el que envejece y se le entumecen las fuerzas.
Los trabajos precarios de largas jornadas y míseros sueldos no les garantizan un futuro.
No solo padecen una insuficiente alimentación, sino que además la poca comida que ingieren se halla en mal estado.
Mente y cuerpo se ven minados por el ambiente y los trabajos insalubres.
El polvo del lino provoca un aumento de las bronquitis, el de la alfarería les mata lentamente, pero el peor de todos es el envenenamiento causado por el plomo blanco de las fábricas.
Si la prostitución de la fuerza de trabajo es lo mejor que el mundo civilizado puede aportar a la humanidad, mejor será entonces que volvamos a ir desnudos como los salvajes.
Resulta mucho mejor la existencia en las cavernas y selvas que la que estas pobres gentes llevan bajo las garras de la industria».
 (Jack London ".El pueblo del abismo" (1903), "Guerra de clases" (1905) _____________________ 
Del libro "LA FELICIDAD TECNOLOGICA.De un capitalismo sin futuro a un futuro sin capitalismo".(Andrés Herrero Pueyo)
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2016.09.11 09:43 RaulMarti ESTO(o algo parecido)NOS ESPERA DE NO ACTUAR (Como vivían los londinenses hace unos 100 años según Jack London)

En 1901,Gran Bretaña era la cabeza de un extendido imperio,con presencia EN TODOS LOS CONTINENTES, el país más industrializado de Europa .temida por su ejército y su marina de guerra y sin competidores en el transporte naval.
Así relata Jack London (California 1876-1916) cómo vivían en Londres,capital del Imperio,los trabajadores y sus familias .
Tal como van las cosas,con un imparable (por ahora) capitalismo financiero dominando gran parte del mundo ¿qué nos espera A MENOS QUE LO PAREMOS ?
 ________________________ 
Decía J.L.:
«La miseria parecía inacabable.
Las calles estaban pobladas por una raza diferente, nueva para mí, de gentes de baja estatura y aspecto alcoholizado.
Cada banco de los jardines estaba ocupado por gente que dormía.
En uno de ellos había una familia, el hombre estaba sentado con un bebé dormido en los brazos, la mujer dormitaba con la cabeza apoyada en el hombro del marido, y en su regazo había un muchacho amodorrado.
En otro, una pordiosera se remendaba las desgarraduras de sus harapos.
En el mercado, viejos y viejas temblorosos revolvían los desperdicios arrojados al fango buscando patatas y verduras podridas, mientras los chiquillos se apiñaban como moscas alrededor de la fruta corrompida, hundiendo sus brazos en esa pasta pútrida para extraer pedazos que devoraban al instante.
Los cerdos no lo hubieran hecho peor.
Puedo asegurar que el que recorre las calles sufre y trabaja más duro que el que tiene una ocupación, y encima sin obtener nada a cambio.
Pasar una noche lluviosa al raso, con las ropas mojadas, empapado hasta los huesos, y con el estómago vacío, es una de las pruebas más duras que una persona puede soportar.
Estos hombres son caricaturas de lo que podrían ser, y sus mujeres e hijos marchan pálidos y anémicos, con los ojos ensombrecidos, los hombros caídos y el cuerpo encorvado.
Bastantes de ellos, mal nutridos y destrozados por las penalidades, perecerán pronto.
En cuanto a los demás…las estadísticas demuestran que uno de cada cuatro londinenses está predestinado a morir en instituciones de caridad.
Cuando una familia de campesinos expulsados de las tierras comunales llega a Londres, por un cuartucho inmundo se les hace desembolsar un precio desorbitado.
Enseguida caen en manos de quienes exprimen a los hombres hasta su última gota de sudor a cambio de unos salarios que solo alcanzan para alimentar su desesperación.
La suciedad y la mala comida pronto les despojan de cualquier atisbo de dignidad.
Cada día van acumulando más deudas, hasta que el diablo de la bebida se apodera de ellos.
Al cabo de poco tiempo, el padre está alcoholizado, la madre enferma, el hijo se ha convertido en un delincuente y las hijas se venden por las calles.
Solo en Londres, más de 300.000 familias malviven en una única habitación, amontonadas de mala manera cualquiera que sea su sexo.
Hay mucha más gente que alojamientos, y se subalquilan las habitaciones.
Se cocina, come, lava y duerme en esa única pieza.
A veces, las camas se alquilan en tres turnos; cada individuo tiene derecho a usar el mismo lecho durante 8 horas, y hasta el suelo de debajo de la cama se alquila también por el mismo sistema.
Nadie debería vivir en esos cuchitriles carentes de la más mínima intimidad e higiene.
Lo malo corrompe lo bueno; todo se degrada.
No me atrevo a asegurar que toda la gente que se suicida esté en su sano juicio, igual que no puedo asegurar que todos los que no lo intentan, estén cuerdos.
Pero el hambre y la falta de techo pueden embrutecer y volver loco a cualquiera.
No encontrar empleo a pesar de intentarlo sin descanso, es motivo suficiente para que la mente se bloquee.
Los vendedores ambulantes y todos los que se buscan la vida en las calles, son los que registran el mayor número de ingresos en los psiquiátricos, teniendo dos veces más posibilidades de perder la razón que un soldado y cinco veces más que un granjero.
Las calamidades que experimentan son demasiado fuertes y arrastran al individuo al manicomio, al depósito de cadáveres o a la horca.
Cuando le pregunté a un joven fogonero de 22 años que para que vivía, me respondió que “para empinar el codo”.
Y añadió “¿para qué querría una esposa? ¿para tener más problemas y que me hiciera un desgraciado?
Cuatro libras al mes cuando encuentras un barco y nada las demás veces, solo sirve para tener a la parienta buscando camorra, los críos escuálidos, muertos de hambre y sin carbón que haga silbar la tetera, que al final acaba estrellándose contra tu cabeza.
Cerveza es lo único que me hace falta”.
Tenía razón. Cuando desaparece el hogar, aparece la taberna. Los niños se engendran durante las borracheras, y los hijos esperan a sus progenitores a las puertas de las cantinas para llevarlos a su casa.
Y es que no se puede obligar a un hombre a trabajar como un caballo, vivir como un cerdo y esperar que desarrolle elevados ideales y aspiraciones.
Es en la paz y no en las guerras donde verdaderamente se derrama sangre.
Todo el sistema es una criba.
Los menos eficaces caen hasta lo más bajo, el matadero.
En todo el tejido industrial, la eliminación se produce de modo constante.
La padecen los empleados de las ricas casas de negocios a los que se les paga con el alojamiento y un sueldo ínfimo por realizar una jornada de dieciséis horas seis días a la semana.
Afecta desde el trabajador que enferma o sufre un accidente hasta el que envejece y se le entumecen las fuerzas.
Los trabajos precarios de largas jornadas y míseros sueldos no les garantizan un futuro.
No solo padecen una insuficiente alimentación, sino que además la poca comida que ingieren se halla en mal estado.
Mente y cuerpo se ven minados por el ambiente y los trabajos insalubres.
El polvo del lino provoca un aumento de las bronquitis, el de la alfarería les mata lentamente, pero el peor de todos es el envenenamiento causado por el plomo blanco de las fábricas.
Si la prostitución de la fuerza de trabajo es lo mejor que el mundo civilizado puede aportar a la humanidad, mejor será entonces que volvamos a ir desnudos como los salvajes.
Resulta mucho mejor la existencia en las cavernas y selvas que la que estas pobres gentes llevan bajo las garras de la industria».
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(Jack London ".El pueblo del abismo" (1903), "Guerra de clases" (1905)
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2016.09.09 23:34 RaulMarti LO QUE VA DE AYER A HOY. Condiciones en que subsistían 8 millones de personas en 1901, cuando Gran Bretaña era el imperio más poderoso de la tierra. ¡ESTE ES EL MAÑANA SI NO LO PARAMOS !

Jack London: «La miseria parecía inacabable.
Las calles estaban pobladas por una raza diferente, nueva para mí, de gentes de baja estatura y aspecto alcoholizado.
Cada banco de los jardines estaba ocupado por gente que dormía.
En uno de ellos había una familia, el hombre estaba sentado con un bebé dormido en los brazos, la mujer dormitaba con la cabeza apoyada en el hombro del marido, y en su regazo había un muchacho amodorrado.
En otro, una pordiosera se remendaba las desgarraduras de sus harapos.
En el mercado, viejos y viejas temblorosos revolvían los desperdicios arrojados al fango buscando patatas y verduras podridas, mientras los chiquillos se apiñaban como moscas alrededor de la fruta corrompida, hundiendo sus brazos en esa pasta pútrida para extraer pedazos que devoraban al instante.
Los cerdos no lo hubieran hecho peor.
Puedo asegurar que el que recorre las calles sufre y trabaja más duro que el que tiene una ocupación, y encima sin obtener nada a cambio.
Pasar una noche lluviosa al raso, con las ropas mojadas, empapado hasta los huesos, y con el estómago vacío, es una de las pruebas más duras que una persona puede soportar.
Estos hombres son caricaturas de lo que podrían ser, y sus mujeres e hijos marchan pálidos y anémicos, con los ojos ensombrecidos, los hombros caídos y el cuerpo encorvado.
Bastantes de ellos, mal nutridos y destrozados por las penalidades, perecerán pronto.
En cuanto a los demás…las estadísticas demuestran que uno de cada cuatro londinenses está predestinado a morir en instituciones de caridad.
Cuando una familia de campesinos expulsados de las tierras comunales llega a Londres, por un cuartucho inmundo se les hace desembolsar un precio desorbitado.
Enseguida caen en manos de quienes exprimen a los hombres hasta su última gota de sudor a cambio de unos salarios que solo alcanzan para alimentar su desesperación.
La suciedad y la mala comida pronto les despojan de cualquier atisbo de dignidad.
Cada día van acumulando más deudas, hasta que el diablo de la bebida se apodera de ellos.
Al cabo de poco tiempo, el padre está alcoholizado, la madre enferma, el hijo se ha convertido en un delincuente y las hijas se venden por las calles.
Solo en Londres, más de 300.000 familias malviven en una única habitación, amontonadas de mala manera cualquiera que sea su sexo.
Hay mucha más gente que alojamientos, y se subalquilan las habitaciones.
Se cocina, come, lava y duerme en esa única pieza.
A veces, las camas se alquilan en tres turnos; cada individuo tiene derecho a usar el mismo lecho durante 8 horas, y hasta el suelo de debajo de la cama se alquila también por el mismo sistema.
Nadie debería vivir en esos cuchitriles carentes de la más mínima intimidad e higiene.
Lo malo corrompe lo bueno; todo se degrada.
No me atrevo a asegurar que toda la gente que se suicida esté en su sano juicio, igual que no puedo asegurar que todos los que no lo intentan, estén cuerdos.
Pero el hambre y la falta de techo pueden embrutecer y volver loco a cualquiera.
No encontrar empleo a pesar de intentarlo sin descanso, es motivo suficiente para que la mente se bloquee.
Los vendedores ambulantes y todos los que se buscan la vida en las calles, son los que registran el mayor número de ingresos en los psiquiátricos, teniendo dos veces más posibilidades de perder la razón que un soldado y cinco veces más que un granjero.
Las calamidades que experimentan son demasiado fuertes y arrastran al individuo al manicomio, al depósito de cadáveres o a la horca.
Cuando le pregunté a un joven fogonero de 22 años que para que vivía, me respondió que “para empinar el codo”.
Y añadió “¿para qué querría una esposa? ¿para tener más problemas y que me hiciera un desgraciado?
Cuatro libras al mes cuando encuentras un barco y nada las demás veces, solo sirve para tener a la parienta buscando camorra, los críos escuálidos, muertos de hambre y sin carbón que haga silbar la tetera, que al final acaba estrellándose contra tu cabeza.
Cerveza es lo único que me hace falta”.
Tenía razón. Cuando desaparece el hogar, aparece la taberna. Los niños se engendran durante las borracheras, y los hijos esperan a sus progenitores a las puertas de las cantinas para llevarlos a su casa.
Y es que no se puede obligar a un hombre a trabajar como un caballo, vivir como un cerdo y esperar que desarrolle elevados ideales y aspiraciones.
Es en la paz y no en las guerras donde verdaderamente se derrama sangre.
Todo el sistema es una criba.
Los menos eficaces caen hasta lo más bajo, el matadero.
En todo el tejido industrial, la eliminación se produce de modo constante.
La padecen los empleados de las ricas casas de negocios a los que se les paga con el alojamiento y un sueldo ínfimo por realizar una jornada de dieciséis horas seis días a la semana.
Afecta desde el trabajador que enferma o sufre un accidente hasta el que envejece y se le entumecen las fuerzas.
Los trabajos precarios de largas jornadas y míseros sueldos no les garantizan un futuro.
No solo padecen una insuficiente alimentación, sino que además la poca comida que ingieren se halla en mal estado.
Mente y cuerpo se ven minados por el ambiente y los trabajos insalubres.
El polvo del lino provoca un aumento de las bronquitis, el de la alfarería les mata lentamente, pero el peor de todos es el envenenamiento causado por el plomo blanco de las fábricas.
Si la prostitución de la fuerza de trabajo es lo mejor que el mundo civilizado puede aportar a la humanidad, mejor será entonces que volvamos a ir desnudos como los salvajes.
Resulta mucho mejor la existencia en las cavernas y selvas que la que estas pobres gentes llevan bajo las garras de la industria».
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2016.08.14 13:30 ShaunaDorothy El enfoque marxista de la liberación de la mujer - El comunismo y la familia ( 1 - 2 ) (Mayo de 2016)

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Espartaco No. 45 Mayo de 2016
En la Declaración de principios y algunos elementos de programa, la Liga Comunista Internacional (Cuartainternacionalista) expone nuestra tarea de “construir partidos leninistas como secciones nacionales de una internacional centralista-democrática cuyo propósito es dirigir a la clase obrera a la victoria mediante revoluciones socialistas a través del mundo” (Spartacist [Edición en español] No. 29, agosto de 1998). Sólo mediante la toma del poder podrá el proletariado acabar con el capitalismo como sistema y abrir el camino hacia un mundo sin explotación ni opresión. Crucial para esta perspectiva es la lucha por la emancipación de la mujer, cuya opresión se remonta al comienzo de la propiedad privada y no podrá ser eliminada sin la abolición de la sociedad de clases.
La Declaración explica que nuestra meta en última instancia es la creación de una sociedad nueva, una sociedad comunista:
“La victoria del proletariado a escala mundial pondría una abundancia material inimaginable al servicio de las necesidades humanas, sentaría las bases para la eliminación de las clases sociales y la erradicación de la desigualdad social basada en el sexo, y la abolición misma del significado social de la raza, nacionalidad o etnia. Por primera vez, la humanidad tomará las riendas de la historia y controlará su propia creación, la sociedad, llevando a una emancipación jamás imaginada del potencial humano, y a una ola monumental de avance de la civilización. Sólo entonces será posible realizar el desarrollo libre de cada individuo como la condición para el desarro- llo libre de todos”.
La mayoría de las organizaciones que se hacían llamar marxistas solían aceptar la meta de una sociedad comunista, aunque no coincidieran en nada más. Pero desde el colapso de la Unión Soviética en 1991-1992 esto ya no es así. Sólo la LCI se adhiere a la perspectiva del comunismo mundial que expusieron por primera vez Karl Marx y Friedrich Engels.
Este clima ideológico de la “muerte del comunismo” ha llevado a que prevalezcan nociones falsas y estrechas de lo que es el marxismo. En la conciencia popular, el comunismo ha quedado reducido a la nivelación económica (igualdad en un nivel bajo de ingreso y de consumo) bajo la propiedad estatal de los recursos económicos. Por el contrario, la base material para el cumplimiento del programa marxista es la superación de la escasez económica mediante el aumento progresivo de la productividad del trabajo. Para realizarse plenamente, ello exige varias generaciones de desarrollo socialista basado en una economía colectivizada a escala mundial. Así, se desarrollará una sociedad en la que el estado (aparato coercitivo especial que defiende el orden de la clase dominante a través de destacamentos de hombres armados) se habrá extinguido, la filiación nacional habrá desaparecido y la institución de la familia —principal fuente de la opresión de la mujer— habrá sido remplazada por medios colectivos para cuidar y socializar a los niños y por la más amplia libertad en las relaciones sexuales.
El marxismo y la “naturaleza humana”
En el pasado, los intelectuales que consideraban semejante sociedad indeseable y/o imposible, no dejaban de reconocer que era eso lo que los marxistas llamaban comunismo. Por ejemplo, en El malestar en la cultura (1930), una exposición popular de su concepción del mundo, Sigmund Freud ofrece una breve crítica del comunismo. No hay evidencia de que haya estudiado las obras de Marx y Engels ni de que haya leído las de V.I. Lenin y otros líderes bolcheviques. Su comprensión (e incomprensión) del comunismo le era común a muchos intelectuales europeos y estadounidenses de su tiempo, independientemente de sus convicciones políticas.
Freud basaba su crítica del comunismo en el punto de vista de que “la tendencia agresiva es una disposición instintiva innata y autónoma del ser humano” y concluía que el proyecto comunista de una sociedad armoniosa contravenía la naturaleza humana:
“No me concierne la crítica económica del sistema comunista; no me es posible investigar si la abolición de la propiedad privada es oportuna y conveniente; pero, en cambio, puedo reconocer como vana ilusión su hipótesis psicológica. Es verdad que al abolir la propiedad privada se sustrae a la agresividad humana uno de sus instrumentos, sin duda uno muy fuerte, pero de ningún modo el más fuerte de todos. Sin embargo, nada se habrá modificado con ello en las diferencias de poderío y de influencia que la agresividad aprovecha para sus propósitos; tampoco se habrá cambiado la esencia de ésta... Si se eliminara el derecho personal a poseer bienes materiales, aún subsistirían los privilegios derivados de las relaciones sexuales, que necesariamente deben convertirse en fuente de la más intensa envidia y de la más violenta hostilidad entre los seres humanos, equiparados en todo lo restante. Si también se aboliera este privilegio, decretando la completa libertad de la vida sexual, suprimiendo, pues, la familia, célula germinal de la cultura, entonces, es verdad, sería imposible predecir qué nuevos caminos seguiría la evolución de ésta; pero cualesquiera que ellos fueren, podemos aceptar que las inagotables tendencias intrínsecas de la naturaleza humana tampoco dejarían de seguirlos”.
Freud entendía correctamente que en la visión comunista de la sociedad futura la familia se habrá extinguido y habrá una “completa libertad de la vida sexual”. La visión de Freud era incorrecta en tanto que los marxistas reconocen que la familia no puede simplemente abolirse; sus funciones necesarias, especialmente la crianza de la siguiente generación, deben ser remplazadas por medios socializados de cuidado infantil y trabajo doméstico.
Si bien Freud ya no tiene la autoridad ideológica que solía tener, la idea de que la “naturaleza humana” hace imposible un mundo comunista sigue siendo común, aunque los argumentos específicos puedan diferir. Los marxistas, en cambio, insistimos en que es la escasez material lo que da lugar a las salvajes reyertas por los recursos escasos. Es por ello que el comunismo es concebible sólo con un nivel sin precedentes de abundancia material, acompañado de un inmenso salto en el nivel cultural de la sociedad. Es la existencia de las clases, actualmente en la forma de un orden capitalista-imperialista obsoleto, lo que infesta a la sociedad humana con brutalidad y violencia. Como escribió el autor marxista Isaac Deutscher en “Sobre el hombre socialista” (1966): “utilizan el homo homini lupus [el hombre es el lobo del hombre] como grito de guerra contra el progreso y el socialismo y agitan al espantajo del eterno lupus humano en provecho del verdadero y sanguinario lupus del imperialismo contemporáneo”.
Para Freud, la “agresión innata” de las relaciones sexuales era el problema con la naturaleza humana. ¿Cuál es la realidad? La patología social asociada a lo que Freud percibía como rivalidad sexual tendría poca razón de ser en una sociedad comunal plenamente libre en la que la vida sexual fuera independiente del acceso al alimento, la vivienda, la educación y demás necesidades y comodidades cotidianas. Cuando la familia se haya extinguido junto con las clases y el estado, la crianza comunal que la remplace llevará a una nueva sicología y cultura entre la gente que crezca en esas condiciones. Los valores sociales patriarcales —“mi” mujer, “mis” hijos— se desvanecerán junto con el sistema opresivo que los genera. La relación de los niños entre sí y con las personas que les enseñan y guían serán multilaterales, complejas y dinámicas. Es la institución de la familia lo que ata al sexo y al amor a la propiedad, con todo lo que salga de la camisa de fuerza de la monogamia heterosexual considerado “pecado”.
La familia bajo el capitalismo es el principal mecanismo de la opresión de la mujer y de la juventud, atada por innumerables lazos interrelacionados con las operaciones básicas de la economía de “libre mercado”. La familia, el estado y la religión organizada conforman un tripié de opresión en el que se sostiene el orden capitalista. En los países del Tercer Mundo, el atraso y la pobreza arraigados, promovidos por la dominación imperialista, conducen a prácticas horriblemente opresivas como el velo, el precio de la novia y la mutilación genital femenina.
En las sociedades capitalistas avanzadas, como la estadounidense, podría pensarse que la gente lleva una vida complicada, más parecida a las presentadas en programas de televisión como Modern Family o Transparent que a la comedia de los años cincuenta Papá lo sabe todo. Sin embargo, las decisiones personales de la gente están constreñidas por la ley, la economía y los prejuicios de la sociedad de clases; esto es especialmente cierto en el caso de la clase obrera y los pobres. Remplazar la familia por instituciones colectivas es el aspecto más radical del programa comunista, y el que traerá los cambios más profundos y drásticos en la vida cotidiana, incluida la de los niños.
Nuestros oponentes en la izquierda y la cacería de brujas antisexo
En la actualidad, la visión de una sociedad sin la institución opresiva de la familia ya no puede hallarse en la gran mayoría de los que dicen estar por el marxismo, el socialismo o la liberación de la mujer. Hace ya décadas que los estalinistas, con su dogma antimarxista del “socialismo en un solo país”, renunciaron al entendimiento de que era necesaria una sociedad socialista global para conseguir la plena liberación humana, incluyendo la de la mujer. Una consecuencia de ello fue la rehabilitación estalinista de la opresiva familia como un pilar “socialista”. En “La Revolución Rusa y la emancipación de la mujer” (Spartacist [Edición en español] No. 34, noviembre de 2006), tratamos esta cuestión a profundidad.
Hoy, otros supuestos marxistas, entre ellos algunos que afirman ser trotskistas, simplemente siguen la doctrina feminista liberal (burguesa) prevaleciente en cuanto a la liberación de la mujer, apoyando implícitamente a las instituciones de la familia y el estado burgués. Un ejemplo de ello lo dan las reacciones histéricas de nuestros oponentes ante nuestra defensa de los derechos de la North American Man/Boy Love Association (Asociación Norteamericana de Amor entre Hombres y Muchachos, NAMBLA), que está por la legalización del sexo consensual entre hombres y muchachos, así como de otros perseguidos por su “depravación” sexual. La LCI se ha opuesto consistentemente a la intervención del gobierno en la vida privada y exige derogar todas las leyes contra los “crímenes sin víctimas” consensuales, como la prostitución, el consumo de drogas y la pornografía.
Los aullidos de muchos radicales y feministas contra NAMBLA expresan los “valores familiares” que impulsan los políticos e ideólogos burgueses. Durante décadas, la reacción antisexo patrocinada por el gobierno ha tomado varias formas: el prejuicio fanático antigay, una cacería de brujas contra los trabajadores de las guarderías, la prohibición de que se distribuyan entre adolescentes anticonceptivos e información sobre el control de la natalidad, y el encarcelamiento de “desviados”. Este asalto reaccionario estuvo acompañado por terrorismo extralegal, como las bombas en las clínicas de aborto. Gran parte de esta persecución busca fortalecer al estado burgués en su regulación de la población y difundir el pánico como una distracción de la verdadera brutalidad de la vida en esta sociedad retorcida, cruel, prejuiciosa y racista.
En artículos anteriores, hemos explorado algunas de las ambigüedades de la sexualidad en una sociedad donde las deformidades de la desigualdad de clase y de la opresión racial y sexual pueden producir mucho sufrimiento personal y cosas desagradables. Hemos afirmado que, mientras que el abuso infantil es un crimen horrendo y cruel, muchos encuentros sexuales ilegales son totalmente consensuales y no producen por sí mismos ningún daño. La mezcolanza deliberada de todo lo que vaya desde las caricias mutuas entre hermanos hasta la violación horrenda de un niño pequeño por parte de un adulto crea un clima social de histeria antisexo en el que los perpetradores de la violencia real contra los niños a menudo quedan impunes. Hemos señalado que las proclividades sexuales de las especies gregarias de mamíferos como el Homo sapiens claramente no encajan en la rígida monogamia heterosexual decretada por la moral burguesa.
Como medida básica de defensa frente a la persecución estatal de los jóvenes que quieren tener sexo (así sea sexting), nos oponemos a las reaccionarias leyes de la “edad de consentimiento”, con las que el estado decreta cierta edad arbitraria a partir de la cual permite el sexo, sin importarle que dicha edad cambie con el tiempo y varíe de un estado a otro en EE.UU. Al tratar esas cuestiones, nos ubicamos firmemente en oposición al estado capitalista y todos sus esfuerzos por reforzar y sostener el orden burgués explotador. Ésa es la aplicación, bajo las actuales circunstancias, de nuestra meta de la libertad sexual para todos, incluyendo a los niños y los adolescentes, en un futuro comunista. Esto tiene una importancia particular para los jóvenes adultos, de los que se espera que pasen los años que siguen a la pubertad bajo el yugo de la dependencia de sus padres. Llamamos por estipendios plenos para todos los estudiantes como parte de nuestro programa por una educación gratuita y de calidad para todos, para que los jóvenes puedan ser genuinamente independientes de sus familias.
Por el contrario, la International Socialist Organization (ISO, Organización Socialista Internacional) se niega a llamar por la abolición de las leyes de la edad de consentimiento actuales. En un artículo titulado “Youth, Sexuality and the Left” [La juventud, la sexualidad y la izquierda], la dirigente de la ISO Sherry Wolf blande su pica contra el partidario de NAMBLA David Thorstad por ser “el más ardiente y añejo defensor de la pederastia en la izquierda” (socialistworker.org, 2 de marzo de 2010). Wolf cita su propio libro Sexuality and Socialism: History, Politics and Theory of LGBT Liberation (Sexualidad y socialismo: Historia, política y teoría de la liberación LGBT, Haymarket Books, 2009): “Un consentimiento genuino, libre de la desigualdad de poder, no puede dárselo un niño a un hombre de 30”. El artículo de Wolf continúa: “En nuestra sociedad, las relaciones entre adultos y niños no son las de individuos iguales en lo emocional, lo físico, lo social ni lo económico. Los niños y los púberes no tienen la madurez, la experiencia ni el poder para tomar decisiones realmente libres respecto a sus relaciones con adultos. Sin eso, no puede haber consentimiento genuino”.
¿“Decisiones realmente libres”? Pocas relaciones entre adultos cumplirían con esta definición de consentimiento. En los hechos, Wolf pone a los jóvenes menores de 18 años y a sus parejas a merced del estado burgués. El único principio guía para toda relación sexual debería ser el consentimiento efectivo —es decir, el acuerdo y entendimiento mutuo entre todas las partes involucradas— independientemente de la edad, el género o la preferencia sexual.
El que la ISO abandone a los jóvenes al opresivo status quo sexual refleja su acomodación a los prejuicios del orden capitalista y las actitudes atrasadas de la población en general. En última instancia, viene de la vieja oposición de la ISO a toda perspectiva de movilización revolucionaria de la clase obrera hacia la toma del poder y la creación de un estado obrero —la dictadura del proletariado— que abra el camino hacia una sociedad comunista. Para la ISO, el socialismo es más o menos la aplicación acumulada de la “democracia” a todos los sectores oprimidos, entre los cuales la clase obrera es simplemente uno más. La ISO procura presionar a los capitalistas para que reformen su sistema de explotación. Su perspectiva de la liberación de la mujer refleja la misma fe conmovedora en las fuerzas de la reforma.
Por qué los marxistas no somos feministas
Cosa interesante, en los últimos años la ISO ha estado discutiendo en las páginas de su periódico, el Socialist Worker, acerca de las teorías sobre la liberación de la mujer. Parece ser que su motivación es el deseo de abandonar su postura anterior de oposición al feminismo como una ideología burguesa, para poder adoptar activamente la etiqueta de feminista o “feminista socialista”. Por ejemplo, en una charla de la conferencia Social-ism de la ISO en 2013 (publicada en “Marxism, Feminism and the Fight for Liberation” [Marxismo, feminismo y la lucha por la liberación], socialistworker.org, 10 de julio de 2013), Abbie Bakan sugirió: “La afirmación teórica de que hay bases para un enfoque marxista coherente que esté por la ‘liberación de la mujer’, pero contra el ‘feminismo’, carece de sentido”. (Hasta marzo de ese año, Bakan había sido una destacada partidaria de los International Socialists [Socialistas Internacionales] de Canadá, primos políticos de la ISO.)
La reciente adopción teórica explícita por parte de la ISO del “feminismo socialista” no es más que otra cubierta para el mismo contenido liberal. Sin embargo, nos ofrece la oportunidad de reafirmar la vieja posición marxista respecto a la familia y enfatizar que la emancipación de la mujer es fundamental para la revolución socialista e inseparable de ella. Contra lo que dice la ideología feminista, la plena igualdad legal no basta para superar la opresión de la mujer, que está profundamente enraizada en la familia y la propiedad privada.
Como siempre hemos enfatizado, marxismo y feminismo son viejos enemigos políticos. Eso requiere una explicación. En Estados Unidos y otros lugares se ha vuelto común aplicar el término “feminista” a quienes piensan que hombres y mujeres deberían ser iguales. Sin embargo, al lidiar con la desigualdad, el feminismo acepta los confines de la sociedad capitalista existente. Como ideología, el feminismo nació a finales del siglo XIX, reflejando las aspiraciones de una capa de mujeres burguesas y pequeñoburguesas que reclamaban sus prerrogativas de clase: derecho a la propiedad y a la herencia, acceso a la educación y las profesiones, y derecho al voto. Los marxistas buscamos mucho más que esta limitada idea de “igualdad de género”.
Los marxistas reconocemos que la liberación de la mujer no puede ocurrir sin la liberación de toda la raza humana de la explotación y la opresión: ése es nuestro fin. Hace bastante más de un siglo August Bebel, el dirigente histórico del Partido Socialdemócrata de Alemania, lo explicó claramente en su libro La mujer y el socialismo (1879), un clásico marxista. Reeditada varias veces, esta obra fue leída por millones de obreros de distintas generaciones antes de la Primera Guerra Mundial. La riqueza de su visión de la emancipación de la mujer no puede hallarse en ninguno de los escritos de la ISO al respecto:
“[La mujer] elegirá para su actividad los terrenos que correspondan a sus deseos, inclinaciones y disposiciones y trabajará en las mismas condiciones que el hombre. Lo mismo que todavía será obrera práctica en cualquier oficio, durante otra parte del día será educadora, maestra, enfermera, y durante otra parte ejercitará cualquier arte o ciencia y cumplirá en una cuarta parte cualquier función administrativa”.
—La mujer y el socialismo (Ediciones de Cultura Popular, 1978)
Lo que es especialmente significativo de la descripción que hace Bebel de la naturaleza emancipadora del trabajo en la sociedad socialista es que se aplica igualmente a los hombres. Eso apunta al núcleo del motivo por el que marxismo y feminismo son mutuamente excluyentes y de hecho antagónicos. Los feministas consideran que la división básica de la sociedad es entre hombres y mujeres, mientras que los socialistas reconocemos que los obreros de ambos sexos deben luchar juntos para acabar con la opresión y la explotación que sufren por parte de la clase capitalista.
Marx desvirtuado
En su giro teórico a favor del “feminismo socialista”, la ISO está promoviendo el libro Marxism and the Oppression of Women: Toward a Unitary Theory (Marxismo y la opresión de la mujer: Hacia una teoría unitaria, Haymarket Books, 2013) de Lise Vogel. Publicado originalmente en 1983, el libro se reeditó como parte de la serie Historical Materialism con una introducción encomiástica de dos académicos canadienses partidarios del ultrarreformista New Socialist Group (Nuevo Grupo Socialista). Incluso hace 30 años, el medio “feminista socialista” al que se dirige Vogel ya se había disuelto en la nada. Pero, dado que Vogel pretende representar un polo marxista dentro del movimiento o corriente intelectual “socialfeminista”, hoy a la ISO le cuadra promover su libro.
En la sección introductoria del libro, Vogel se deslinda ecuánimemente tanto de los feministas no marxistas como de los marxistas no feministas. Se fija como su tarea principal analizar el carácter de la opresión de la mujer dentro de la estructura y dinámica del sistema económico capitalista. Su tratamiento de Marx y Engels es confuso, contradictorio y rimbombante. Se enfoca principalmente en la relación entre el trabajo doméstico y la reproducción generacional de la fuerza de trabajo. Para Vogel, la opresión de la mujer se reduce estrechamente al trabajo doméstico (no pagado). Afirmando explícitamente que “la categoría de ‘la familia’...es insuficiente como punto de partida analítico”, Vogel pasa por alto las cuestiones más amplias del papel de la familia en la opresión de la mujer y los niños y su importancia como sostén clave del orden capitalista. La familia sirve para atomizar a la clase obrera y propagar el individualismo burgués como barrera a la solidaridad de clase.
Su concepción estrecha de la opresión de la mujer no impide a Vogel calumniar a Engels como “determinista económico”. Simplemente deja de lado los aspectos culturales y sociales incluidos en la riqueza de los argumentos que Engels presenta en El origen de la familia, la propiedad privada y el estado (1884). Para tomar un ejemplo, Vogel se queja de que Engels “no vincula claramente el desarrollo de una esfera especial relacionada a la reproducción de la fuerza de trabajo con el surgimiento de la sociedad de clases o quizá la sociedad capitalista”. Aparentemente, esto significa que Engels no muestra cómo el surgimiento de la sociedad de clases llegó a pesar sobre el papel de la mujer en la crianza de los hijos. Esto simplemente no es verdad.
En El origen de la familia, la propiedad privada y el estado, Engels describe cómo la familia se originó en el neolítico cuando la sociedad se dividió en clases por vez primera. Apoyándose en la información disponible en aquella época, Engels se basó mucho en el trabajo pionero de Lewis Henry Morgan entre los iroqueses del norte del estado de Nueva York para entender las sociedades primitivas sin clases. Engels describió cómo la invención de la agricultura creó un excedente social que permitió, por primera vez, el desarrollo de una clase dominante ociosa que vivía del trabajo ajeno. La familia, específicamente la monogamia de la mujer, fue necesaria para asegurar la transmisión ordenada de la propiedad y el poder a los herederos del patriarca, la siguiente generación de la clase dominante. Si bien es mucho lo que se ha descubierto sobre las primeras etapas de la sociedad humana desde tiempos de Engels, su entendimiento fundamental ha resistido la prueba del tiempo.
Vogel no analiza la función social de la familia para la clase obrera bajo el capitalismo, donde sirve para criar a la siguiente generación de esclavos asalariados. En El capital, Marx explicó que el costo de la fuerza de trabajo está determinado por el costo de manutención y reproducción del obrero: sus gastos cotidianos, su capacitación y el sostén de su pareja y sus hijos. Para aumentar la ganancia, los capitalistas buscan bajar el costo del trabajo: no sólo de los salarios que pagan a los bolsillos de los obreros, sino también de los servicios como la educación y la salud públicas, que son necesarios para la manutención del proletariado.
El feminismo a veces critica algunos aspectos de la familia, pero en general sólo para quejarse de los “roles de género”, como si el problema fuera una discusión sobre el estilo de vida respecto a quién debe lavar los platos o darle al bebé su mamila. El problema es la institución de la familia, que integra a la gente a la sociedad desde la infancia de manera que acate ciertas normas, respete a la autoridad y desarrolle los hábitos de obediencia y deferencia que son tan útiles a la obtención de ganancias por parte de los capitalistas. La familia le es invaluable a la burguesía como reserva de pequeña propiedad privada y en algunos casos de pequeña producción, operando como freno ideológico a la conciencia social. Vogel pasa por alto estas cuestiones y se enfoca estrictamente en el “trabajo doméstico” no pagado de la mujer.
El fin último
La posición de Vogel es incluso más débil en lo que toca al fin último de la liberación de la mujer. Esto se ve especialmente en lo que no dice. Vogel divorcia la emancipación de la mujer de la superación de la escasez económica y del remplazo del trabajo enajenado —tanto en la fábrica como en el hogar— por el trabajo creativo y gratificante. Tanto el fin último de una sociedad comunista como los medios básicos para lograrlo quedan fuera de los confines intelectuales del “feminismo socialista” de Vogel.
Cuando Marx y Engels explicaron que suscribían un entendimiento materialista de la sociedad y del cambio social, no se referían sólo al capitalismo y las sociedades de clase anteriores (como el feudalismo). También proporcionaron un entendimiento materialista de la futura sociedad sin clases. De hecho, ésa era su diferencia fundamental con las principales corrientes socialistas de principios del siglo XIX —los owenistas, fourieristas y saint-simonianos— como las resumió Engels en Del socialismo utópico al socialismo científico (originalmente parte de su polémica de 1878, Anti-Dühring). Marx y Engels reconocían que una sociedad socialista —entendida como la etapa inicial del comunismo— requeriría un nivel de productividad del trabajo muy superior incluso a la de los países capitalistas más avanzados de hoy. Esto se logrará mediante una expansión continua del conocimiento científico y su aplicación tecnológica.
Vogel no comparte esa concepción. Esto queda particularmente claro en su análisis de los primeros años de la Rusia soviética. Expresando un gran aprecio del entendimiento que tenía Lenin de la opresión de la mujer y de su compromiso por superarla, cita con aprobación un discurso de 1919, “Las tareas del movimiento obrero femenino en la República Soviética”:
“Todas ustedes saben que incluso cuando las mujeres gozan de plenos derechos, en la práctica siguen esclavizadas, porque todas las tareas domésticas pesan sobre ellas. En la mayoría de los casos las tareas domésticas son el trabajo más improductivo, más embrutecedor y más arduo que pueda hacer una mujer. Es un trabajo extraordinariamente mezquino y no incluye nada que de algún modo pueda contribuir al desarrollo de la mujer.
“En la prosecución del ideal socialista, queremos luchar por la realización total del socialismo, y se abre aquí un amplio campo de acción para la mujer. Realizamos ahora serios preparativos a fin de desbrozar el terreno para la construcción del socialismo, pero la construcción del socialismo comenzará sólo cuando hayamos logrado la completa igualdad de la mujer, y cuando acometamos las nuevas tareas junto con la mujer, que habrá sido liberada del trabajo mezquino, embrutecedor, improductivo”.
Vogel presenta equivocadamente a Lenin como una voz solitaria clamando en el desierto e implica que el principal obstáculo para superar la opresión de la mujer en los primeros años de la Rusia soviética era ideológico: las generalizadas actitudes patriarcales entre los hombres de la clase obrera y el campesinado combinadas con una supuesta indiferencia por la liberación de la mujer entre los cuadros, mayoritariamente varones, del Partido Bolchevique. Vogel escribe:
“Los señalamientos de Lenin respecto al machismo nunca tomaron forma programática, y la campaña contra el atraso ideológico masculino nunca pasó de ser un tema menor en la práctica bolchevique. Sin embargo, sus observaciones sobre el problema representaron una admisión extremadamente inusual de la seriedad del mismo... Las contribuciones teóricas de Lenin no lograron dejar una impresión duradera”.
De hecho, el gobierno soviético realizó enormes esfuerzos para aliviar a la mujer obrera de la carga del trabajo doméstico y la crianza de niños mediante el establecimiento de cocinas comunales, lavanderías, guarderías, etc. Tanto los bolcheviques como la Internacional Comunista establecieron departamentos especiales para el trabajo entre las mujeres. Durante los primeros años del estado obrero soviético, el Zhenotdel estuvo activo tanto en las regiones europeas como en las del Asia Central.
Los límites de las medidas liberadoras del gobierno comunista bajo V.I. Lenin y León Trotsky no fueron ideológicos, sino producto de condiciones objetivas: la pobreza de recursos materiales, agravada por años de guerra imperialista y guerra civil. En un ensayo de 1923 titulado “De la vieja a la nueva familia”, incluido en la compilación de 1924 Problemas de la vida cotidiana (una obra que Vogel no menciona siquiera), Trotsky explicó:
“En principio, la preparación material de las condiciones para un nuevo modo de vida y una nueva familia no puede separarse tampoco del trabajo de la construcción socialista. El estado de los trabajadores necesita mayor prosperidad con el fin de que le sea posible tomar seriamente en sus manos la educación pública de los niños y aliviar asimismo a la familia de los cuidados de la limpieza y la cocina. La socialización de la familia, del manejo de la casa y de la educación de los niños no será posible sin una notable mejoría de toda nuestra economía. Necesitamos una mayor proporción de formas económicas socialistas. Sólo bajo tales condiciones, podremos liberar a la familia de las funciones y cuidados que actualmente la oprimen y desintegran. El lavado debe estar a cargo de una lavandería pública, la alimentación a cargo de comedores públicos, la confección del vestido debe realizarse en los talleres. Los niños deben ser educados por excelentes maestros pagados por el estado y que tengan una real vocación para su trabajo”.
La escasez material fue fuente de otro ámbito importante de desigualdad entre los hombres y las mujeres en los primeros años de la Rusia soviética (y por extensión en todo estado obrero económicamente atrasado). Se trata de la escasez de la mano de obra altamente calificada que requiere conocimientos y capacidades técnicas avanzados. A los obreros industriales calificados y los miembros de la intelectualidad técnica (ingenieros, arquitectos, etc.) había que pagarles salarios más altos que a los obreros no calificados, aunque la diferencia era mucho menor que en los países capitalistas. Este sector mejor pagado de la fuerza de trabajo, heredado del pequeño sector capitalista moderno de la Rusia zarista, era predominantemente masculino. Aunque se hicieron esfuerzos dirigidos a corregir esto, al joven estado obrero le faltaban los recursos materiales para educar y entrenar a las mujeres para que se volvieran maquinistas e ingenieras en cantidades suficientes a fin de superar el predominio masculino del trabajo calificado.
El libro de Vogel concluye con una proyección de cómo será la transición al comunismo tras el derrocamiento del capitalismo:
“Ante la terrible realidad de la opresión de la mujer, los socialistas utópicos del siglo XIX llamaron por la abolición de la familia. Todavía hoy, su drástica exigencia sigue teniendo adeptos entre los socialistas. En cambio, el materialismo histórico plantea la difícil cuestión de reducir y redistribuir simultáneamente el trabajo doméstico conforme éste se va transformando en un componente integral de la producción social en la sociedad comunista. Así como en la transición socialista ‘el estado no es “abolido”, sino que se extingue’, así también el trabajo doméstico debe extinguirse. Por lo tanto, durante la transición al comunismo una administración adecuada del trabajo doméstico y el trabajo femenino será un problema clave de la sociedad socialista, pues sólo sobre esta base pueden establecerse y conservarse las condiciones económicas, políticas e ideológicas de la verdadera liberación de la mujer. En el proceso, la familia, en su forma histórica particular como una unidad social basada en el parentesco para la reproducción de fuerza de trabajo explotable en la sociedad de clases, también se extinguirá, y con ella tanto las relaciones familiares patriarcales como la opresión de la mujer” [énfasis en el original].
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2016.06.07 04:08 ShaunaDorothy El enfoque marxista de la liberación de la mujer - El comunismo y la familia ( 1 - 2 ) (Mayo de 2016)

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Espartaco No. 45 Mayo de 2016
En la Declaración de principios y algunos elementos de programa, la Liga Comunista Internacional (Cuartainternacionalista) expone nuestra tarea de “construir partidos leninistas como secciones nacionales de una internacional centralista-democrática cuyo propósito es dirigir a la clase obrera a la victoria mediante revoluciones socialistas a través del mundo” (Spartacist [Edición en español] No. 29, agosto de 1998). Sólo mediante la toma del poder podrá el proletariado acabar con el capitalismo como sistema y abrir el camino hacia un mundo sin explotación ni opresión. Crucial para esta perspectiva es la lucha por la emancipación de la mujer, cuya opresión se remonta al comienzo de la propiedad privada y no podrá ser eliminada sin la abolición de la sociedad de clases.
La Declaración explica que nuestra meta en última instancia es la creación de una sociedad nueva, una sociedad comunista:
“La victoria del proletariado a escala mundial pondría una abundancia material inimaginable al servicio de las necesidades humanas, sentaría las bases para la eliminación de las clases sociales y la erradicación de la desigualdad social basada en el sexo, y la abolición misma del significado social de la raza, nacionalidad o etnia. Por primera vez, la humanidad tomará las riendas de la historia y controlará su propia creación, la sociedad, llevando a una emancipación jamás imaginada del potencial humano, y a una ola monumental de avance de la civilización. Sólo entonces será posible realizar el desarrollo libre de cada individuo como la condición para el desarro- llo libre de todos”.
La mayoría de las organizaciones que se hacían llamar marxistas solían aceptar la meta de una sociedad comunista, aunque no coincidieran en nada más. Pero desde el colapso de la Unión Soviética en 1991-1992 esto ya no es así. Sólo la LCI se adhiere a la perspectiva del comunismo mundial que expusieron por primera vez Karl Marx y Friedrich Engels.
Este clima ideológico de la “muerte del comunismo” ha llevado a que prevalezcan nociones falsas y estrechas de lo que es el marxismo. En la conciencia popular, el comunismo ha quedado reducido a la nivelación económica (igualdad en un nivel bajo de ingreso y de consumo) bajo la propiedad estatal de los recursos económicos. Por el contrario, la base material para el cumplimiento del programa marxista es la superación de la escasez económica mediante el aumento progresivo de la productividad del trabajo. Para realizarse plenamente, ello exige varias generaciones de desarrollo socialista basado en una economía colectivizada a escala mundial. Así, se desarrollará una sociedad en la que el estado (aparato coercitivo especial que defiende el orden de la clase dominante a través de destacamentos de hombres armados) se habrá extinguido, la filiación nacional habrá desaparecido y la institución de la familia —principal fuente de la opresión de la mujer— habrá sido remplazada por medios colectivos para cuidar y socializar a los niños y por la más amplia libertad en las relaciones sexuales.
El marxismo y la “naturaleza humana”
En el pasado, los intelectuales que consideraban semejante sociedad indeseable y/o imposible, no dejaban de reconocer que era eso lo que los marxistas llamaban comunismo. Por ejemplo, en El malestar en la cultura (1930), una exposición popular de su concepción del mundo, Sigmund Freud ofrece una breve crítica del comunismo. No hay evidencia de que haya estudiado las obras de Marx y Engels ni de que haya leído las de V.I. Lenin y otros líderes bolcheviques. Su comprensión (e incomprensión) del comunismo le era común a muchos intelectuales europeos y estadounidenses de su tiempo, independientemente de sus convicciones políticas.
Freud basaba su crítica del comunismo en el punto de vista de que “la tendencia agresiva es una disposición instintiva innata y autónoma del ser humano” y concluía que el proyecto comunista de una sociedad armoniosa contravenía la naturaleza humana:
“No me concierne la crítica económica del sistema comunista; no me es posible investigar si la abolición de la propiedad privada es oportuna y conveniente; pero, en cambio, puedo reconocer como vana ilusión su hipótesis psicológica. Es verdad que al abolir la propiedad privada se sustrae a la agresividad humana uno de sus instrumentos, sin duda uno muy fuerte, pero de ningún modo el más fuerte de todos. Sin embargo, nada se habrá modificado con ello en las diferencias de poderío y de influencia que la agresividad aprovecha para sus propósitos; tampoco se habrá cambiado la esencia de ésta... Si se eliminara el derecho personal a poseer bienes materiales, aún subsistirían los privilegios derivados de las relaciones sexuales, que necesariamente deben convertirse en fuente de la más intensa envidia y de la más violenta hostilidad entre los seres humanos, equiparados en todo lo restante. Si también se aboliera este privilegio, decretando la completa libertad de la vida sexual, suprimiendo, pues, la familia, célula germinal de la cultura, entonces, es verdad, sería imposible predecir qué nuevos caminos seguiría la evolución de ésta; pero cualesquiera que ellos fueren, podemos aceptar que las inagotables tendencias intrínsecas de la naturaleza humana tampoco dejarían de seguirlos”.
Freud entendía correctamente que en la visión comunista de la sociedad futura la familia se habrá extinguido y habrá una “completa libertad de la vida sexual”. La visión de Freud era incorrecta en tanto que los marxistas reconocen que la familia no puede simplemente abolirse; sus funciones necesarias, especialmente la crianza de la siguiente generación, deben ser remplazadas por medios socializados de cuidado infantil y trabajo doméstico.
Si bien Freud ya no tiene la autoridad ideológica que solía tener, la idea de que la “naturaleza humana” hace imposible un mundo comunista sigue siendo común, aunque los argumentos específicos puedan diferir. Los marxistas, en cambio, insistimos en que es la escasez material lo que da lugar a las salvajes reyertas por los recursos escasos. Es por ello que el comunismo es concebible sólo con un nivel sin precedentes de abundancia material, acompañado de un inmenso salto en el nivel cultural de la sociedad. Es la existencia de las clases, actualmente en la forma de un orden capitalista-imperialista obsoleto, lo que infesta a la sociedad humana con brutalidad y violencia. Como escribió el autor marxista Isaac Deutscher en “Sobre el hombre socialista” (1966): “utilizan el homo homini lupus [el hombre es el lobo del hombre] como grito de guerra contra el progreso y el socialismo y agitan al espantajo del eterno lupus humano en provecho del verdadero y sanguinario lupus del imperialismo contemporáneo”.
Para Freud, la “agresión innata” de las relaciones sexuales era el problema con la naturaleza humana. ¿Cuál es la realidad? La patología social asociada a lo que Freud percibía como rivalidad sexual tendría poca razón de ser en una sociedad comunal plenamente libre en la que la vida sexual fuera independiente del acceso al alimento, la vivienda, la educación y demás necesidades y comodidades cotidianas. Cuando la familia se haya extinguido junto con las clases y el estado, la crianza comunal que la remplace llevará a una nueva sicología y cultura entre la gente que crezca en esas condiciones. Los valores sociales patriarcales —“mi” mujer, “mis” hijos— se desvanecerán junto con el sistema opresivo que los genera. La relación de los niños entre sí y con las personas que les enseñan y guían serán multilaterales, complejas y dinámicas. Es la institución de la familia lo que ata al sexo y al amor a la propiedad, con todo lo que salga de la camisa de fuerza de la monogamia heterosexual considerado “pecado”.
La familia bajo el capitalismo es el principal mecanismo de la opresión de la mujer y de la juventud, atada por innumerables lazos interrelacionados con las operaciones básicas de la economía de “libre mercado”. La familia, el estado y la religión organizada conforman un tripié de opresión en el que se sostiene el orden capitalista. En los países del Tercer Mundo, el atraso y la pobreza arraigados, promovidos por la dominación imperialista, conducen a prácticas horriblemente opresivas como el velo, el precio de la novia y la mutilación genital femenina.
En las sociedades capitalistas avanzadas, como la estadounidense, podría pensarse que la gente lleva una vida complicada, más parecida a las presentadas en programas de televisión como Modern Family o Transparent que a la comedia de los años cincuenta Papá lo sabe todo. Sin embargo, las decisiones personales de la gente están constreñidas por la ley, la economía y los prejuicios de la sociedad de clases; esto es especialmente cierto en el caso de la clase obrera y los pobres. Remplazar la familia por instituciones colectivas es el aspecto más radical del programa comunista, y el que traerá los cambios más profundos y drásticos en la vida cotidiana, incluida la de los niños.
Nuestros oponentes en la izquierda y la cacería de brujas antisexo
En la actualidad, la visión de una sociedad sin la institución opresiva de la familia ya no puede hallarse en la gran mayoría de los que dicen estar por el marxismo, el socialismo o la liberación de la mujer. Hace ya décadas que los estalinistas, con su dogma antimarxista del “socialismo en un solo país”, renunciaron al entendimiento de que era necesaria una sociedad socialista global para conseguir la plena liberación humana, incluyendo la de la mujer. Una consecuencia de ello fue la rehabilitación estalinista de la opresiva familia como un pilar “socialista”. En “La Revolución Rusa y la emancipación de la mujer” (Spartacist [Edición en español] No. 34, noviembre de 2006), tratamos esta cuestión a profundidad.
Hoy, otros supuestos marxistas, entre ellos algunos que afirman ser trotskistas, simplemente siguen la doctrina feminista liberal (burguesa) prevaleciente en cuanto a la liberación de la mujer, apoyando implícitamente a las instituciones de la familia y el estado burgués. Un ejemplo de ello lo dan las reacciones histéricas de nuestros oponentes ante nuestra defensa de los derechos de la North American Man/Boy Love Association (Asociación Norteamericana de Amor entre Hombres y Muchachos, NAMBLA), que está por la legalización del sexo consensual entre hombres y muchachos, así como de otros perseguidos por su “depravación” sexual. La LCI se ha opuesto consistentemente a la intervención del gobierno en la vida privada y exige derogar todas las leyes contra los “crímenes sin víctimas” consensuales, como la prostitución, el consumo de drogas y la pornografía.
Los aullidos de muchos radicales y feministas contra NAMBLA expresan los “valores familiares” que impulsan los políticos e ideólogos burgueses. Durante décadas, la reacción antisexo patrocinada por el gobierno ha tomado varias formas: el prejuicio fanático antigay, una cacería de brujas contra los trabajadores de las guarderías, la prohibición de que se distribuyan entre adolescentes anticonceptivos e información sobre el control de la natalidad, y el encarcelamiento de “desviados”. Este asalto reaccionario estuvo acompañado por terrorismo extralegal, como las bombas en las clínicas de aborto. Gran parte de esta persecución busca fortalecer al estado burgués en su regulación de la población y difundir el pánico como una distracción de la verdadera brutalidad de la vida en esta sociedad retorcida, cruel, prejuiciosa y racista.
En artículos anteriores, hemos explorado algunas de las ambigüedades de la sexualidad en una sociedad donde las deformidades de la desigualdad de clase y de la opresión racial y sexual pueden producir mucho sufrimiento personal y cosas desagradables. Hemos afirmado que, mientras que el abuso infantil es un crimen horrendo y cruel, muchos encuentros sexuales ilegales son totalmente consensuales y no producen por sí mismos ningún daño. La mezcolanza deliberada de todo lo que vaya desde las caricias mutuas entre hermanos hasta la violación horrenda de un niño pequeño por parte de un adulto crea un clima social de histeria antisexo en el que los perpetradores de la violencia real contra los niños a menudo quedan impunes. Hemos señalado que las proclividades sexuales de las especies gregarias de mamíferos como el Homo sapiens claramente no encajan en la rígida monogamia heterosexual decretada por la moral burguesa.
Como medida básica de defensa frente a la persecución estatal de los jóvenes que quieren tener sexo (así sea sexting), nos oponemos a las reaccionarias leyes de la “edad de consentimiento”, con las que el estado decreta cierta edad arbitraria a partir de la cual permite el sexo, sin importarle que dicha edad cambie con el tiempo y varíe de un estado a otro en EE.UU. Al tratar esas cuestiones, nos ubicamos firmemente en oposición al estado capitalista y todos sus esfuerzos por reforzar y sostener el orden burgués explotador. Ésa es la aplicación, bajo las actuales circunstancias, de nuestra meta de la libertad sexual para todos, incluyendo a los niños y los adolescentes, en un futuro comunista. Esto tiene una importancia particular para los jóvenes adultos, de los que se espera que pasen los años que siguen a la pubertad bajo el yugo de la dependencia de sus padres. Llamamos por estipendios plenos para todos los estudiantes como parte de nuestro programa por una educación gratuita y de calidad para todos, para que los jóvenes puedan ser genuinamente independientes de sus familias.
Por el contrario, la International Socialist Organization (ISO, Organización Socialista Internacional) se niega a llamar por la abolición de las leyes de la edad de consentimiento actuales. En un artículo titulado “Youth, Sexuality and the Left” [La juventud, la sexualidad y la izquierda], la dirigente de la ISO Sherry Wolf blande su pica contra el partidario de NAMBLA David Thorstad por ser “el más ardiente y añejo defensor de la pederastia en la izquierda” (socialistworker.org, 2 de marzo de 2010). Wolf cita su propio libro Sexuality and Socialism: History, Politics and Theory of LGBT Liberation (Sexualidad y socialismo: Historia, política y teoría de la liberación LGBT, Haymarket Books, 2009): “Un consentimiento genuino, libre de la desigualdad de poder, no puede dárselo un niño a un hombre de 30”. El artículo de Wolf continúa: “En nuestra sociedad, las relaciones entre adultos y niños no son las de individuos iguales en lo emocional, lo físico, lo social ni lo económico. Los niños y los púberes no tienen la madurez, la experiencia ni el poder para tomar decisiones realmente libres respecto a sus relaciones con adultos. Sin eso, no puede haber consentimiento genuino”.
¿“Decisiones realmente libres”? Pocas relaciones entre adultos cumplirían con esta definición de consentimiento. En los hechos, Wolf pone a los jóvenes menores de 18 años y a sus parejas a merced del estado burgués. El único principio guía para toda relación sexual debería ser el consentimiento efectivo —es decir, el acuerdo y entendimiento mutuo entre todas las partes involucradas— independientemente de la edad, el género o la preferencia sexual.
El que la ISO abandone a los jóvenes al opresivo status quo sexual refleja su acomodación a los prejuicios del orden capitalista y las actitudes atrasadas de la población en general. En última instancia, viene de la vieja oposición de la ISO a toda perspectiva de movilización revolucionaria de la clase obrera hacia la toma del poder y la creación de un estado obrero —la dictadura del proletariado— que abra el camino hacia una sociedad comunista. Para la ISO, el socialismo es más o menos la aplicación acumulada de la “democracia” a todos los sectores oprimidos, entre los cuales la clase obrera es simplemente uno más. La ISO procura presionar a los capitalistas para que reformen su sistema de explotación. Su perspectiva de la liberación de la mujer refleja la misma fe conmovedora en las fuerzas de la reforma.
Por qué los marxistas no somos feministas
Cosa interesante, en los últimos años la ISO ha estado discutiendo en las páginas de su periódico, el Socialist Worker, acerca de las teorías sobre la liberación de la mujer. Parece ser que su motivación es el deseo de abandonar su postura anterior de oposición al feminismo como una ideología burguesa, para poder adoptar activamente la etiqueta de feminista o “feminista socialista”. Por ejemplo, en una charla de la conferencia Social-ism de la ISO en 2013 (publicada en “Marxism, Feminism and the Fight for Liberation” [Marxismo, feminismo y la lucha por la liberación], socialistworker.org, 10 de julio de 2013), Abbie Bakan sugirió: “La afirmación teórica de que hay bases para un enfoque marxista coherente que esté por la ‘liberación de la mujer’, pero contra el ‘feminismo’, carece de sentido”. (Hasta marzo de ese año, Bakan había sido una destacada partidaria de los International Socialists [Socialistas Internacionales] de Canadá, primos políticos de la ISO.)
La reciente adopción teórica explícita por parte de la ISO del “feminismo socialista” no es más que otra cubierta para el mismo contenido liberal. Sin embargo, nos ofrece la oportunidad de reafirmar la vieja posición marxista respecto a la familia y enfatizar que la emancipación de la mujer es fundamental para la revolución socialista e inseparable de ella. Contra lo que dice la ideología feminista, la plena igualdad legal no basta para superar la opresión de la mujer, que está profundamente enraizada en la familia y la propiedad privada.
Como siempre hemos enfatizado, marxismo y feminismo son viejos enemigos políticos. Eso requiere una explicación. En Estados Unidos y otros lugares se ha vuelto común aplicar el término “feminista” a quienes piensan que hombres y mujeres deberían ser iguales. Sin embargo, al lidiar con la desigualdad, el feminismo acepta los confines de la sociedad capitalista existente. Como ideología, el feminismo nació a finales del siglo XIX, reflejando las aspiraciones de una capa de mujeres burguesas y pequeñoburguesas que reclamaban sus prerrogativas de clase: derecho a la propiedad y a la herencia, acceso a la educación y las profesiones, y derecho al voto. Los marxistas buscamos mucho más que esta limitada idea de “igualdad de género”.
Los marxistas reconocemos que la liberación de la mujer no puede ocurrir sin la liberación de toda la raza humana de la explotación y la opresión: ése es nuestro fin. Hace bastante más de un siglo August Bebel, el dirigente histórico del Partido Socialdemócrata de Alemania, lo explicó claramente en su libro La mujer y el socialismo (1879), un clásico marxista. Reeditada varias veces, esta obra fue leída por millones de obreros de distintas generaciones antes de la Primera Guerra Mundial. La riqueza de su visión de la emancipación de la mujer no puede hallarse en ninguno de los escritos de la ISO al respecto:
“[La mujer] elegirá para su actividad los terrenos que correspondan a sus deseos, inclinaciones y disposiciones y trabajará en las mismas condiciones que el hombre. Lo mismo que todavía será obrera práctica en cualquier oficio, durante otra parte del día será educadora, maestra, enfermera, y durante otra parte ejercitará cualquier arte o ciencia y cumplirá en una cuarta parte cualquier función administrativa”.
—La mujer y el socialismo (Ediciones de Cultura Popular, 1978)
Lo que es especialmente significativo de la descripción que hace Bebel de la naturaleza emancipadora del trabajo en la sociedad socialista es que se aplica igualmente a los hombres. Eso apunta al núcleo del motivo por el que marxismo y feminismo son mutuamente excluyentes y de hecho antagónicos. Los feministas consideran que la división básica de la sociedad es entre hombres y mujeres, mientras que los socialistas reconocemos que los obreros de ambos sexos deben luchar juntos para acabar con la opresión y la explotación que sufren por parte de la clase capitalista.
Marx desvirtuado
En su giro teórico a favor del “feminismo socialista”, la ISO está promoviendo el libro Marxism and the Oppression of Women: Toward a Unitary Theory (Marxismo y la opresión de la mujer: Hacia una teoría unitaria, Haymarket Books, 2013) de Lise Vogel. Publicado originalmente en 1983, el libro se reeditó como parte de la serie Historical Materialism con una introducción encomiástica de dos académicos canadienses partidarios del ultrarreformista New Socialist Group (Nuevo Grupo Socialista). Incluso hace 30 años, el medio “feminista socialista” al que se dirige Vogel ya se había disuelto en la nada. Pero, dado que Vogel pretende representar un polo marxista dentro del movimiento o corriente intelectual “socialfeminista”, hoy a la ISO le cuadra promover su libro.
En la sección introductoria del libro, Vogel se deslinda ecuánimemente tanto de los feministas no marxistas como de los marxistas no feministas. Se fija como su tarea principal analizar el carácter de la opresión de la mujer dentro de la estructura y dinámica del sistema económico capitalista. Su tratamiento de Marx y Engels es confuso, contradictorio y rimbombante. Se enfoca principalmente en la relación entre el trabajo doméstico y la reproducción generacional de la fuerza de trabajo. Para Vogel, la opresión de la mujer se reduce estrechamente al trabajo doméstico (no pagado). Afirmando explícitamente que “la categoría de ‘la familia’...es insuficiente como punto de partida analítico”, Vogel pasa por alto las cuestiones más amplias del papel de la familia en la opresión de la mujer y los niños y su importancia como sostén clave del orden capitalista. La familia sirve para atomizar a la clase obrera y propagar el individualismo burgués como barrera a la solidaridad de clase.
Su concepción estrecha de la opresión de la mujer no impide a Vogel calumniar a Engels como “determinista económico”. Simplemente deja de lado los aspectos culturales y sociales incluidos en la riqueza de los argumentos que Engels presenta en El origen de la familia, la propiedad privada y el estado (1884). Para tomar un ejemplo, Vogel se queja de que Engels “no vincula claramente el desarrollo de una esfera especial relacionada a la reproducción de la fuerza de trabajo con el surgimiento de la sociedad de clases o quizá la sociedad capitalista”. Aparentemente, esto significa que Engels no muestra cómo el surgimiento de la sociedad de clases llegó a pesar sobre el papel de la mujer en la crianza de los hijos. Esto simplemente no es verdad.
En El origen de la familia, la propiedad privada y el estado, Engels describe cómo la familia se originó en el neolítico cuando la sociedad se dividió en clases por vez primera. Apoyándose en la información disponible en aquella época, Engels se basó mucho en el trabajo pionero de Lewis Henry Morgan entre los iroqueses del norte del estado de Nueva York para entender las sociedades primitivas sin clases. Engels describió cómo la invención de la agricultura creó un excedente social que permitió, por primera vez, el desarrollo de una clase dominante ociosa que vivía del trabajo ajeno. La familia, específicamente la monogamia de la mujer, fue necesaria para asegurar la transmisión ordenada de la propiedad y el poder a los herederos del patriarca, la siguiente generación de la clase dominante. Si bien es mucho lo que se ha descubierto sobre las primeras etapas de la sociedad humana desde tiempos de Engels, su entendimiento fundamental ha resistido la prueba del tiempo.
Vogel no analiza la función social de la familia para la clase obrera bajo el capitalismo, donde sirve para criar a la siguiente generación de esclavos asalariados. En El capital, Marx explicó que el costo de la fuerza de trabajo está determinado por el costo de manutención y reproducción del obrero: sus gastos cotidianos, su capacitación y el sostén de su pareja y sus hijos. Para aumentar la ganancia, los capitalistas buscan bajar el costo del trabajo: no sólo de los salarios que pagan a los bolsillos de los obreros, sino también de los servicios como la educación y la salud públicas, que son necesarios para la manutención del proletariado.
El feminismo a veces critica algunos aspectos de la familia, pero en general sólo para quejarse de los “roles de género”, como si el problema fuera una discusión sobre el estilo de vida respecto a quién debe lavar los platos o darle al bebé su mamila. El problema es la institución de la familia, que integra a la gente a la sociedad desde la infancia de manera que acate ciertas normas, respete a la autoridad y desarrolle los hábitos de obediencia y deferencia que son tan útiles a la obtención de ganancias por parte de los capitalistas. La familia le es invaluable a la burguesía como reserva de pequeña propiedad privada y en algunos casos de pequeña producción, operando como freno ideológico a la conciencia social. Vogel pasa por alto estas cuestiones y se enfoca estrictamente en el “trabajo doméstico” no pagado de la mujer.
El fin último
La posición de Vogel es incluso más débil en lo que toca al fin último de la liberación de la mujer. Esto se ve especialmente en lo que no dice. Vogel divorcia la emancipación de la mujer de la superación de la escasez económica y del remplazo del trabajo enajenado —tanto en la fábrica como en el hogar— por el trabajo creativo y gratificante. Tanto el fin último de una sociedad comunista como los medios básicos para lograrlo quedan fuera de los confines intelectuales del “feminismo socialista” de Vogel.
Cuando Marx y Engels explicaron que suscribían un entendimiento materialista de la sociedad y del cambio social, no se referían sólo al capitalismo y las sociedades de clase anteriores (como el feudalismo). También proporcionaron un entendimiento materialista de la futura sociedad sin clases. De hecho, ésa era su diferencia fundamental con las principales corrientes socialistas de principios del siglo XIX —los owenistas, fourieristas y saint-simonianos— como las resumió Engels en Del socialismo utópico al socialismo científico (originalmente parte de su polémica de 1878, Anti-Dühring). Marx y Engels reconocían que una sociedad socialista —entendida como la etapa inicial del comunismo— requeriría un nivel de productividad del trabajo muy superior incluso a la de los países capitalistas más avanzados de hoy. Esto se logrará mediante una expansión continua del conocimiento científico y su aplicación tecnológica.
Vogel no comparte esa concepción. Esto queda particularmente claro en su análisis de los primeros años de la Rusia soviética. Expresando un gran aprecio del entendimiento que tenía Lenin de la opresión de la mujer y de su compromiso por superarla, cita con aprobación un discurso de 1919, “Las tareas del movimiento obrero femenino en la República Soviética”:
“Todas ustedes saben que incluso cuando las mujeres gozan de plenos derechos, en la práctica siguen esclavizadas, porque todas las tareas domésticas pesan sobre ellas. En la mayoría de los casos las tareas domésticas son el trabajo más improductivo, más embrutecedor y más arduo que pueda hacer una mujer. Es un trabajo extraordinariamente mezquino y no incluye nada que de algún modo pueda contribuir al desarrollo de la mujer.
“En la prosecución del ideal socialista, queremos luchar por la realización total del socialismo, y se abre aquí un amplio campo de acción para la mujer. Realizamos ahora serios preparativos a fin de desbrozar el terreno para la construcción del socialismo, pero la construcción del socialismo comenzará sólo cuando hayamos logrado la completa igualdad de la mujer, y cuando acometamos las nuevas tareas junto con la mujer, que habrá sido liberada del trabajo mezquino, embrutecedor, improductivo”.
Vogel presenta equivocadamente a Lenin como una voz solitaria clamando en el desierto e implica que el principal obstáculo para superar la opresión de la mujer en los primeros años de la Rusia soviética era ideológico: las generalizadas actitudes patriarcales entre los hombres de la clase obrera y el campesinado combinadas con una supuesta indiferencia por la liberación de la mujer entre los cuadros, mayoritariamente varones, del Partido Bolchevique. Vogel escribe:
“Los señalamientos de Lenin respecto al machismo nunca tomaron forma programática, y la campaña contra el atraso ideológico masculino nunca pasó de ser un tema menor en la práctica bolchevique. Sin embargo, sus observaciones sobre el problema representaron una admisión extremadamente inusual de la seriedad del mismo... Las contribuciones teóricas de Lenin no lograron dejar una impresión duradera”.
De hecho, el gobierno soviético realizó enormes esfuerzos para aliviar a la mujer obrera de la carga del trabajo doméstico y la crianza de niños mediante el establecimiento de cocinas comunales, lavanderías, guarderías, etc. Tanto los bolcheviques como la Internacional Comunista establecieron departamentos especiales para el trabajo entre las mujeres. Durante los primeros años del estado obrero soviético, el Zhenotdel estuvo activo tanto en las regiones europeas como en las del Asia Central.
Los límites de las medidas liberadoras del gobierno comunista bajo V.I. Lenin y León Trotsky no fueron ideológicos, sino producto de condiciones objetivas: la pobreza de recursos materiales, agravada por años de guerra imperialista y guerra civil. En un ensayo de 1923 titulado “De la vieja a la nueva familia”, incluido en la compilación de 1924 Problemas de la vida cotidiana (una obra que Vogel no menciona siquiera), Trotsky explicó:
“En principio, la preparación material de las condiciones para un nuevo modo de vida y una nueva familia no puede separarse tampoco del trabajo de la construcción socialista. El estado de los trabajadores necesita mayor prosperidad con el fin de que le sea posible tomar seriamente en sus manos la educación pública de los niños y aliviar asimismo a la familia de los cuidados de la limpieza y la cocina. La socialización de la familia, del manejo de la casa y de la educación de los niños no será posible sin una notable mejoría de toda nuestra economía. Necesitamos una mayor proporción de formas económicas socialistas. Sólo bajo tales condiciones, podremos liberar a la familia de las funciones y cuidados que actualmente la oprimen y desintegran. El lavado debe estar a cargo de una lavandería pública, la alimentación a cargo de comedores públicos, la confección del vestido debe realizarse en los talleres. Los niños deben ser educados por excelentes maestros pagados por el estado y que tengan una real vocación para su trabajo”.
La escasez material fue fuente de otro ámbito importante de desigualdad entre los hombres y las mujeres en los primeros años de la Rusia soviética (y por extensión en todo estado obrero económicamente atrasado). Se trata de la escasez de la mano de obra altamente calificada que requiere conocimientos y capacidades técnicas avanzados. A los obreros industriales calificados y los miembros de la intelectualidad técnica (ingenieros, arquitectos, etc.) había que pagarles salarios más altos que a los obreros no calificados, aunque la diferencia era mucho menor que en los países capitalistas. Este sector mejor pagado de la fuerza de trabajo, heredado del pequeño sector capitalista moderno de la Rusia zarista, era predominantemente masculino. Aunque se hicieron esfuerzos dirigidos a corregir esto, al joven estado obrero le faltaban los recursos materiales para educar y entrenar a las mujeres para que se volvieran maquinistas e ingenieras en cantidades suficientes a fin de superar el predominio masculino del trabajo calificado.
El libro de Vogel concluye con una proyección de cómo será la transición al comunismo tras el derrocamiento del capitalismo:
“Ante la terrible realidad de la opresión de la mujer, los socialistas utópicos del siglo XIX llamaron por la abolición de la familia. Todavía hoy, su drástica exigencia sigue teniendo adeptos entre los socialistas. En cambio, el materialismo histórico plantea la difícil cuestión de reducir y redistribuir simultáneamente el trabajo doméstico conforme éste se va transformando en un componente integral de la producción social en la sociedad comunista. Así como en la transición socialista ‘el estado no es “abolido”, sino que se extingue’, así también el trabajo doméstico debe extinguirse. Por lo tanto, durante la transición al comunismo una administración adecuada del trabajo doméstico y el trabajo femenino será un problema clave de la sociedad socialista, pues sólo sobre esta base pueden establecerse y conservarse las condiciones económicas, políticas e ideológicas de la verdadera liberación de la mujer. En el proceso, la familia, en su forma histórica particular como una unidad social basada en el parentesco para la reproducción de fuerza de trabajo explotable en la sociedad de clases, también se extinguirá, y con ella tanto las relaciones familiares patriarcales como la opresión de la mujer” [énfasis en el original].
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2016.06.05 19:48 ShaunaDorothy EE.UU.: Cacería de brujas asesina “Delincuentes sexuales” marcados por el estado: Parias de por vida (Febrero de 2014)

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Espartaco No. 40 Febrero de 2014
Durante las últimas décadas, la policía sexual de este país ha capturado a cerca de un millón de personas. Se les encarcela, se les humilla públicamente y se les pone en peligro mediante los registros de “delincuentes sexuales” en Internet, se les rastrea con tobilleras de GPS, se les expulsa de sus propias comunidades y se les obliga a vivir bajo los puentes o en los bosques. Se han convertido en parias sociales, en los leprosos de la actualidad.
Incluso mientras el matrimonio gay —y los boy scouts (abiertamente) gays— son cada vez más aceptados, el esfuerzo de los gobernantes por legislar el sexo y la “moralidad” parece no tener fin. Su más reciente expresión es el frenesí azuzado contra un supuesto brote de incorregibles “depredadores sexuales”, especialmente los que supuestamente tienen como blanco a niños en Internet (es decir, un mundo fantástico) o a través de la pornografía (también pura fantasía). No hay tal epidemia; sin embargo, parece haber un gran número de policías infiltrados al acecho en los chat rooms. Se ha victimizado a miles sólo por mirar pornografía o por intentar comunicarse con otros, por no hablar del sexo consensual con menores, nada de lo cual sería un crimen en una sociedad racional.
Tal como ocurrió con la histeria de los años ochenta y noventa sobre las supuestas redes satánicas de abuso de menores en las guarderías, el depredador de Internet es un mito manufacturado por el gobierno y los medios. Incitando y manipulando el miedo y las actitudes sociales atrasadas, su finalidad subyacente es legitimar y fortalecer los poderes del estado capitalista. Mientras los políticos demócratas y republicanos sermonean sobre “proteger a nuestra niñez”, los imperialistas estadounidenses bombardean a niños en todo el mundo y millones pasan hambre incluso en este país, donde la tasa de mortalidad infantil llega al lugar 51 del mundo.
Entre las innovaciones legales más perniciosas, diseñadas para aumentar el control del gobierno, están las leyes federales que firmó el presidente demócrata Bill Clinton a mediados de los noventa y que le exigen a los delincuentes sexuales liberados que se registren en Internet y notifiquen a la comunidad su paradero. Otro estatuto le exige a las autoridades estatales que transmitan sus datos y huellas digitales al FBI para que éste forme una base de datos nacional. También está el “confinamiento civil”, que permite mantener a los prisioneros recluidos más allá del término de sus sentencias. Con estas leyes, los convictos de delitos sexuales se ven inmersos en un laberinto kafkiano de presunta culpabilidad, ostracismo social, castigos preventivos, miedo y violencia, frecuentemente de por vida.
Para Charles Parker de Jonesville, Carolina del Sur, y para su esposa, registrarse como delincuente sexual fue una sentencia de muerte. En julio, Jeremy Moody halló el nombre de Parker en el registro y ubicó su hogar en un mapa, se dirigió ahí y disparó y apuñaló a la pareja. “No he venido a robarte. He venido a matarte porque eres un abusador de niños”, dijo Moody, quien tiene la palabra “skinhead” [cabeza rapada] tatuada en el cuello. (Parker no había sido convicto por abuso de menores.) Posteriormente, Moody admitió que se preparaba para matar a otra persona que figuraba en el registro.
Un caso de estudio: Los Friedman
Hace poco volvió a las noticias el caso de Arnold Friedman y su hijo adolescente Jesse, documentado en la escalofriante película nominada al Oscar de 2003 Capturando a los Friedman. La película muestra cómo los dos hombres de Long Island, víctimas del abuso policiaco, la histeria de la comunidad y el sesgo judicial, fueron obligados a confesar en falso decenas de casos de abuso de menores que supuestamente ocurrieron en las clases de computación de Arnold, con la ayuda de Jesse. Un amigo adolescente de éste, Ross Goldstein, también fue condenado a trece meses de prisión tras ser obligado a confesar y a hacer acusaciones falsas contra Jesse.
Los cargos de esa cacería de brujas iban desde lo inverosímil hasta lo imposible. Como lo puso Jesse Friedman, un niño de diez años que asistía a las clases semanalmente alegó que había sido forzado a tener sexo anal u oral 30 veces en un periodo de diez semanas y —tras reinscribirse— fue violado 41 veces a lo largo del siguiente año. Entre lo que un cargo describía como abusos en grupo se incluía el “salto de rana”, en el cual Arnold y Jesse supuestamente sodomizaban a toda la clase de niños desnudos saltando de uno al otro. Pese a las historias de violencia física, abuso verbal y sexo forzado frente a toda la clase, no se presentó una sola evidencia: ni moretones ni ropa manchada de sangre. Ni uno solo de los padres expresó la menor sospecha hasta que la policía llegó a sus casas a interrogar a sus hijos.
El único hecho incuestionable es que en 1987 los agentes aduanales interceptaron un paquete dirigido a Arnold Friedman que contenía pornografía infantil, lo que llevó a la policía a allanar el hogar de los Friedman en el suburbio de Nueva York de Great Neck. La policía confiscó unas 20 revistas de pornografía infantil tomadas de varias partes de la casa y una lista de los niños que asistían a las clases de Arnold.
¡Al poseer pornografía infantil, Arnold Friedman no cometió crimen alguno! Fotografías, sexo de fantasía, entretenimiento: la pornografía no hace daño a nadie. ¿Cuántos de nosotros podríamos librarnos de la prisión si los “pensamientos desviados” se castigaran con cárcel? Al contrario de ciertos feministas y de los maoístas del Revolutionary Communist Party [Partido Comunista Revolucionario], quienes quisieran prohibir la pornografía sobre la espuria base de que provoca violencia contra la mujer, nosotros reconocemos que las leyes antipornografía dañan a todos al legitimar la censura y desatar la interferencia estatal en la vida privada. Nos oponemos a las leyes contra la pornografía y a las leyes contra los “crímenes sin víctimas”, como la prostitución, las drogas y las apuestas. ¡El gobierno debería sacar los ojos, oídos y narices de las alcobas y de las vidas privadas de la gente!
Según la retorcida lógica que esta sociedad promueve, Arnold Friedman, espectador de pornografía, debía ser por lo tanto un abusador de menores, por lo que fue condenado a una sentencia de diez a 30 años de prisión y murió en la cárcel en 1995, aparentemente por suicidio. Jesse recibió una sentencia de seis a 18 años tras las rejas. Lo liberaron en 2001 después de trece años, sólo para que comenzara una cadena perpetua de persecución legal y social.
Ya antes de que comenzara el juicio, las autoridades promovieron la noción de que cada uno de los estudiantes de Arnold debía ser considerado una víctima. Cientos de padres de familia histéricos se apiñaron en reuniones comunitarias exigiendo asesoría sobre cómo ayudar a sus hijos. Se les dijo que fueran a terapia. Años después, muchas supuestas víctimas testificaron respecto al terrible daño que sufrieron ellos y sus familias cuando el estado los obligó a inventar historias, y luego por la subsiguiente “terapia” basada en esas ficciones.
En 2013, la oficina del mismo fiscal que condenó a los Friedman revisó el caso en respuesta a una acusación de calumnia que el Tribunal de Apelaciones del II Distrito emitió en 2010. El tribunal escribió: “Aquí las actas indican una ‘probabilidad razonable’ de que Jesse Friedman fuera injustamente sentenciado”. Para la revisión de la fiscalía, Ross Goldstein (a quien los documentos legales se refieren como Kenneth Doe) habló por primera vez en 23 años. En un documento de nueve páginas dirigido al fiscal de distrito, afirmó: “Ninguno de los sucesos que Kenneth Doe supuestamente describió o que se atribuyen a él tuvo lugar en realidad”. Goldstein reunió a numerosos ex alumnos que hoy afirman que en las clases no ocurrió absolutamente nada y que la policía los intimidó para que rindieran falsos testimonios. Sin embargo (predeciblemente), el resultado del autoexamen fue que la oficina del fiscal se absolvió a sí misma de cualquier falta en el proceso.
La sexualidad infantil y el estado
El caso Friedman, una tragedia incesante para toda una familia, subraya varias cuestiones políticas importantes. El enfoque de la Spartacist League deriva de nuestra concepción marxista del mundo y nos enfrenta con el moralismo burgués y con frecuencia también con muchos grupos autodenominados socialistas. La sexualidad humana es muy amplia, pero su práctica está condicionada por cada sociedad particular. La sociedad burguesa estadounidense, con su componente de fanatismo religioso, destina una cantidad considerable de energía a delimitar los apetitos sexuales en nombre del orden social. Con sus policías, jueces y prisiones, la intervención del estado en las relaciones sexuales privadas tiene como fin imponer la moralidad que profesa la burguesía, y con frecuencia transforma una experiencia inofensiva y muchas veces positiva en una pesadilla. El estado burgués no es ni un árbitro neutral ni un protector de la ciudadanía; existe para asegurar la conservación del dominio capitalista.
La premisa de muchas leyes contra el sexo es que los niños son seres asexuales. De manera absurda, los púberes y los adolescentes con las hormonas desbocadas son considerados niños. De hecho, la sexualidad es parte de la constitución humana desde la infancia. Como discutimos con amplitud en el artículo “Unholy Alliance of Feminists and Christian Right—Satan, the State and Anti-Sex Hysteria” (La impía alianza de los feministas y la derecha cristiana—Satanás, el estado y la histeria antisexo, Women and Revolution No. 45, invierno-primavera de 1996), los niños son pequeños animales inquisitivos que en su camino a la madurez llevan a cabo experiencias y observaciones sexuales y de todo tipo. Tal como ocurre con otras especies de primates, el sexo entre los humanos tiene un amplio componente de aprendizaje. Hoy, en gran parte del país se le niega a la juventud el acceso oportuno a los métodos anticonceptivos y a la educación sexual, dejándola vulnerable a los embarazos no deseados y a las enfermedades de transmisión sexual. Si intenta actuar como la televisión e Internet le enseña, se mete en problemas.
Las leyes contra el estupro varían mucho de un estado a otro, pero todas criminalizan toda actividad que un tribunal considere sexual por el solo hecho de que un menor (alguien que no haya llegado a la “edad de consentimiento”) participe en ella, independientemente de si lo que suceda sea o no consensual. La ley mezcla deliberadamente el sexo consensual con el ataque sexual violento y con la violación. Cualquiera que sea hallado culpable de haber tenido sexo con un menor, o cualquier cosa considerada contacto sexual, se considera automáticamente un delincuente violento. La designación “depredador” puede aplicarse cuando un tribunal decide que una relación fue establecida o promovida con fines de “victimización”.
El único lineamiento para cualquier relación sexual debería ser el consentimiento efectivo —es decir, el entendimiento mutuo de las partes participantes— independientemente de la edad, el género o la preferencia sexual. Sin duda, determinar incluso lo más básico —por ejemplo, si un acto tuvo lugar realmente y si fue consensual— puede ser problemático a veces. Y ciertamente hay muchos casos en que la víctima de una violación o de un abuso violento puede recurrir a la ley. Al mismo tiempo, como alguna vez comentó el dramaturgo irlandés Brendan Behan en un contexto diferente: “Nunca he visto una situación tan terrible que un policía no pueda empeorar”. Además, desentrañar las cuestiones de la sexualidad humana del entramado de prejuicios sociales es casi imposible en esta sociedad dividida en clases y razas. Libre de la crueldad y la fría indiferencia que resultan de la búsqueda de ganancia, una sociedad socialista buscaría un enfoque científico a estas cuestiones difíciles.
Enciérrenlos...
Las leyes antisexo han creado una enorme masa de blancos potenciales, alimentando pesquisas con vastas sumas de dinero para trabajo encubierto y alentando procesos fraudulentos mediante el uso de oscuras invenciones siquiátricas y “testigos expertos”. En consecuencia, cada vez más víctimas caen en las fauces del sistema carcelario estadounidense, que ya es el mayor del mundo. Las cifras de la guerra contra los “depravados” sexuales se suman a las de la anterior “guerra contra el crimen” y a la continua “guerra contra las drogas”, eufemismos para nombrar la persecución legal racista que ha cuadruplicado la población carcelaria a cerca de 2.2 millones de personas al día de hoy, de las cuales casi la mitad son negras.
Desde los años setenta hasta hoy, el número de personas encarceladas como delincuentes sexuales se ha multiplicado. El libro Sex Panic and the Punitive State (Pánico sexual y el estado punitivo, University of California Press, 2011), de Roger N. Lancaster, aporta una investigación útil que describe el desarrollo de estos pánicos y muestra con precisión cuán vasto es el archipiélago de víctimas de la persecución sexual estatal. Lancaster escribe: “Nacionalmente, los casos reportados de abuso infantil saltaron de seis mil en 1976 a 113 mil en 1985 y a 350 mil en 1988: la cifra se multiplicó 58 veces en doce años”. Apuntando al terror irracional al “desconocido que acecha”, en un artículo publicado en el New York Times del 20 de agosto de 2011 titulado “Sex Offenders: The Last Pariahs” [Delincuentes sexuales: Los últimos parias], señaló: “El riesgo de que un niño sea asesinado por un depredador sexual desconocido es comparable al de morir fulminado por un rayo”. Lancaster también señala que “la mayoría de los perpetradores de abusos sexuales son miembros de la familia, parientes cercanos, amigos o conocidos de la familia de la víctima”.
Las cacerías de brujas antisexo han sido usadas para deshacerse de elementos básicos que los estadounidenses habían aprendido a considerar inherentes a la democracia, así como la “guerra contra el terrorismo” ha destripado toda una gama de derechos constitucionales. Como puede verse en el caso Friedman, lo primero que se pierde es la privacidad, seguida de la presunción de inocencia, cuando los acusados son satanizados. Luego se marca a los convictos de por vida. Hoy, cerca de 750 mil personas están en el registro de Internet que instituyó la “Ley Megan” de la era Clinton, promulgada tras el brutal asesinato de la pequeña Megan Kanka de siete años en un ataque sexual en 1994.
Al salir de la cárcel, Jesse Friedman —quien para empezar no había hecho nada— fue clasificado como “depredador sexual violento nivel III”, es decir, como alguien en alto riesgo de reincidir y como una amenaza a la seguridad pública. Como tal, tuvo que abandonar su casa tres veces. Con respecto a las restricciones de residencia, que le prohíben la proximidad con niños, escribió en su página web: “Si miras un mapa, te darás cuenta de que eso significa prácticamente cualquier parte. En algunos estados y ciudades se me prohibiría estar en cualquier lugar ‘donde se sabe que los niños se congregan’, incluyendo bibliotecas, museos, acuarios, playas e incluso eventos deportivos públicos”. “La Ley Megan”, escribió, “es el exilio social”.
Otros miles han sido convertidos en parias de manera similar. En Southampton, un destino vacacional para las celebridades neoyorquinas y los tiburones de Wall Street, unos 40 hombres convictos de diversos delitos sexuales se ven obligados a vivir en dos tráilers alejados de los centros habitados. Sólo uno de los tráilers tiene regadera y los que viven en el otro tienen que tomar el autobús dos veces por semana para ducharse.
La novela agudamente realista de Russell Banks, Lost Memory of Skin (La memoria perdida de la piel, HarperCollins, 2011), explora el horrendo mundo de los nuevos parias. El héroe es un joven tímido e ingenuo al que se le llama “el Chico”, cuyo fiel compañero y único amigo es su iguana Iggy. El Chico va a conocer a “brandi18”, con quien había tratado sólo por Internet, sólo para encontrarse con que en casa de ella lo esperan el padre de Brandi y cinco policías. Tras ser arrestado y condenado, se halla a sí mismo sin hogar, viviendo bajo un puente junto a otros “delincuentes sexuales”, pepenando comida de los basureros. En nombre de políticos que buscan un encabezado de prensa, la policía allana incluso ese lugar diminuto, sucio y semioculto, con resultados trágicos. A estos hombres del puente se les obliga implacablemente a recargar constantemente sus tobilleras de monitoreo:
“Toma media hora cargar completamente la batería del monitor, y durante esa media hora el Chico se siente íntimamente conectado a los demás millones de delincuentes sexuales, jóvenes, viejos y de otras edades...todos los cuales han conectado sus tobilleras electrónicas a contactos y están sentados en alcobas, salas y sótanos de casas, apartamentos y remolques, en estacionamientos, refugios de indigentes, parques públicos, aeropuertos, estaciones de tren, salas de espera, oficinas, en las trastiendas de restaurantes de comida rápida, bajo pasos a desnivel y puentes peatonales —como si todos ellos fueran hojas temblorosas en las ramas grandes y pequeñas de un vasto árbol eléctrico cuya sombra cubriera todo el país—”.
...y tiren la llave
Las diversas leyes estatales y federales de “confinamiento civil” que se han aprobado desde 1990 son una burla de la noción de “cumplir tu sentencia” y de la pretendida rehabilitación. Por ejemplo, la “Ley Adam Walsh de Protección y Seguridad de los Niños” de 2006 posibilita la detención indefinida de cualquier prisionero federal —incluso si nunca ha sido convicto de ningún delito sexual— que haya cumplido su sentencia pero sea considerado mentalmente “anormal” y se crea probable que cometa algún delito sexual en el futuro.
En el artículo “When the Feds Decide Who’s Sexually Dangerous” [Cuando los federales deciden quién es sexualmente peligroso], publicado en The Atlantic (20 de mayo de 2010), Wendy Kaminer señala: “Quienes confían en la burocracia federal y creen que los funcionarios usarán su poder adecuadamente, con imparcialidad y buena fe, pueden sentirse protegidos por él; a los demás debe preocuparles que el gobierno pueda detener ciudadanos indefinidamente, sin juicios con jurado, basándose en especulaciones sobre su futura peligrosidad”. Díganselo a los prisioneros de Guantánamo.
Bajo algunas leyes estatales, los sometidos a confinamiento civil pueden tener derecho a un proceso ante un juez, pero no a un juicio con la posibilidad de preparar una defensa. La mayoría no recibe “tratamiento” y prácticamente nadie obtiene algo de él. ¡Incluso se dio el caso de un hombre de Wisconsin de 102 años que no pudo someterse a tratamiento por fallas en la memoria y problemas de oído!
Hasta 2007, dos mil 700 hombres estaban recluidos en centros de confinamiento civil. Para escapar de las garras de estas instituciones penales/“terapéuticas” en las que se encuentran sepultados, algunos prisioneros incluso solicitan ser castrados, como lo relata el artículo “The Science of Sex Abuse” [La ciencia del abuso sexual] de Rachel Aviv (The New Yorker, 14 de enero de 2013). La primera persona detenida bajo la Ley Adam Walsh, Graydon Comstock, cuestionó la legislación en un caso ante la Suprema Corte en 2010. Aviv observa: “Para cuando el caso fue atendido, cuatro años después de que la sentencia criminal de Comstock expirara, él tenía ya 67 años y padecía del corazón, de diabetes e incontinencia. Ya dos veces había solicitado ser castrado, creyendo que la operación ayudaría en su caso, pero se le dijo que no estaba médicamente justificada”. En años recientes, la Suprema Corte ha refrendado diversos estatutos del confinamiento civil.
El poderoso análisis de Aviv de los horrores del confinamiento civil gira en torno al caso real de un soldado solitario llamado John, que se hizo amigo en un chat room de “Indy-Girl”. Sí, era un policía encubierto. El soldado, invitado a un tentador picnic al aire libre, rápidamente fue capturado por la Unidad Militar de Investigaciones y el FBI. John fue sentenciado a 53 meses en una prisión federal por poseer pornografía infantil y por “usar Internet para inducir a un menor a tener sexo”. Pero entonces fue cuando empezaron sus verdaderos problemas.
Tras salir en libertad condicional, John recayó y volvió a mirar pornografía con menores, por lo que rápidamente fue sentenciado a otros dos años en prisión. Seguía preso cuando el Congreso aprobó la Ley Adam Walsh, por lo que se le transfirió a una prisión médica de Massachusetts y, sin audiencia legal, se determinó que era de “alto riesgo”. Así pasaron cuatro años. En 2011 comenzó su audiencia de confinamiento civil. Al año siguiente, un juez dictaminó que John era demasiado peligroso para ser liberado y lo condenó a un “confinamiento terapéutico” indefinido en el sistema carcelario federal. Desde entonces sigue en ese limbo, donde una “terapia” diaria lo alienta a declarar cada vez más historias fantasiosas para ganarse la aprobación de los siquiatras, historias que sólo contribuyen a incriminarlo. Vivir en una tienda de campaña bajo un puente parece un destino preferible.
Nuevas brujas, nuevos inquisidores
En Estados Unidos, con su vena profundamente puritana y su insidioso racismo, la combinación de sexo y raza siempre ha sido usada como medio de control social. El mito del hombre negro depredador acosando a mujeres y niños blancos se conjuró para mantener aterrorizada a la población negra cuando la ley linchadora imperaba en el Sur de Jim Crow. Con frecuencia se ha recurrido a leyes antisexo para poner a hombres negros tras las rejas, incluyendo a celebridades como el boxeador Jack Johnson en 1912 y a Michael Jackson en 1994 y de nuevo diez años después.
Las cruzadas antisexo fueron una de las armas que se usaron para revertir las conquistas de las luchas por los derechos civiles y para apagar el descontento social de los años sesenta y principios de los setenta, especialmente el provocado por la Guerra de Vietnam. Tras tomar posesión en 1977, el gobierno demócrata de Jimmy Carter desató un asalto de reacción social interna mientras llevaba a la Casa Blanca el fundamentalismo religioso de los “renacidos”. Bajo el lema de los “derechos humanos” lanzó también la Segunda Guerra Fría del imperialismo estadounidense con el objetivo de destruir a la Unión Soviética.
La siguiente década presenció una de las cacerías de brujas más terribles y peculiares de la historia estadounidense: la histeria respecto al “abuso satánico” en las guarderías, que le arruinó la vida a cientos de hombres, mujeres y niños. El auge de esta cacería de brujas, que se extendió hasta principios de los años noventa, coincidió con la reacción reaganista —la cual, entre otras cosas, intentó enviar a las mujeres de vuelta a los hogares—. Se recortaron los fondos para el bienestar social y otros programas sociales, como las guarderías y preescolares para madres trabajadoras, provocando enormes dificultades y daños a las mujeres y los niños. El pánico del “abuso satánico” sirvió para encubrir un abuso real por parte del gobierno.
En el juicio más largo de la historia estadounidense, que se extendió de 1986 a 1990, el caso de la escuela preescolar McMartin, los niños testigos contaron historias de sacrificios animales, orgías, pasadizos secretos, mutilación de cadáveres y otras ficciones. El caso comenzó en 1983, y para el año siguiente el gran jurado había reunido 354 declaraciones que implicaban hasta 369 supuestas víctimas, mientras la policía anunciaba una enorme conspiración criminal. Más de 70 personas fueron condenadas injustamente. Mientras tanto, decenas de otros casos de “satanismo” barrieron el país, desde el condado de Kern en California, hasta Fells Acres en Massachusetts y la guardería Little Rascals de Carolina del Norte. En estos casos no se encontró evidencia alguna. Los acusados eran completamente inocentes, como señalamos entonces (a diferencia de prácticamente todo el resto de la izquierda) al defender a los trabajadores de las guarderías. Los Friedman fueron arrestados en medio de esa cacería de brujas.
Los liberales y feministas burgueses ayudaron a impulsar esa locura. Aunque se presentan como protectores de las mujeres y los niños, su remedio es pedirle al estado leyes más numerosas y más duras, así como más vigilancia policiaca. La versión más extrema de esa misma política fue el libro de 1975 de Susan Brownmiller, Against Our Will [Contra nuestra voluntad], famoso por su aseveración de que la violación es la principal forma en que todos los hombres controlan a todas las mujeres. Su propuesta: más mujeres policías.
En los años setenta y ochenta, los florecientes escuadrones de dios, dirigidos por gente como el fundamentalista católico Patrick Buchanan y el líder de la Mayoría Moral Jerry Falwell, se movilizaban contra el aborto y declaraban que el sida era un castigo de dios a los gays. Mientras los fanáticos de derecha sitiaban las clínicas de aborto, los feministas apuntaban contra la pornografía y un imaginario abuso satánico. Al impulsar este programa antisexo, los “progresistas” entablaron una alianza temporal con los evangélicos.
El estado respondió gustoso. En 1974, el demócrata Walter Mondale promovió la Ley de Prevención y Tratamiento del Abuso Infantil, que obligaba a los terapeutas, maestros y trabajadores sociales a informar a la policía de cualquier indicación de abuso. Así, se suponía que cientos de miles de educadores y trabajadores sociales actuarían como auxiliares de la maquinaria de represión del estado capitalista. En los años ochenta, el procurador general de Reagan, Edwin Meese, lanzó una gran campaña contra la pornografía, con bastante ayuda de sus aliados liberales. Con Internet, las cosas no hicieron sino empeorar. En los últimos quince años, las sentencias federales por posesión de pornografía infantil han aumentado en extensión más de 500 por ciento y pueden ameritar hasta cadena perpetua, la sentencia que suele darse al homicidio en primer grado.
Entre las feministas más prominentes que impulsaban las reaccionarias campañas antiporno estaba la fundadora de la revista Ms., Gloria Steinem, quien empezó su carrera como informante de la CIA. La despreciable Steinem también se subió con furor al tren del ritual satánico y la memoria reprimida. A mediados de los ochenta financió una excavación que los padres de familia de la escuela preescolar McMartin realizaron en busca de los (inexistentes) túneles y calabozos de los que habían hablado sus hijos bajo coerción. En 1993, Ms. salió con el encabezado: “El abuso ritual de las sectas existe —¡Créanlo!”.
En 1995, Steinem narró el documental de HBO The Search for Deadly Memories. Los apócrifos “recuerdos recuperados” de abuso cumplieron una función perniciosa en numerosos casos. Estos “recuerdos reprimidos”, como los llaman los trabajadores sociales fraudulentos, son la versión secular liberal de la histeria religiosa. Como materialistas convencidos, no nos lo creímos. Como señalamos en “Satan, the State and Anti-Sex Hysteria”, las técnicas que supuestamente revelan traumas reprimidos han demostrado ser excelentes para inducir recuerdos falsos, especialmente en niños pequeños y susceptibles. En ocasiones, es la policía quien implanta los supuestos recuerdos en el curso de los interrogatorios, como ocurrió en el caso Friedman. Los traumas verdaderos realmente trauman a la gente, que tiende a recordarlos.
El sexo, el matrimonio y la familia
¿Cómo es que la expansión de la tolerancia (salvo en reaccionarios endurecidos y fanáticos religiosos) respecto al matrimonio gay puede coexistir con una implacable cacería de brujas antisexo? Esto se debe a que el matrimonio, un contrato legal, es uno de los principales sostenes sociales del estado burgués. En una presentación el pasado mayo, David Thorstad, quien en 1978 estuvo entre los fundadores de la North American Man/Boy Love Association (NAMBLA), señaló la desbandada del movimiento radical gay:
“El anterior desafío a la heterosupremacía, dirigido a liberar la sexualidad reprimida de todos, ha sido remplazado por un enfoque conservador y convencional por la aceptación de la sociedad capitalista heterosupremacista. Donde esto es más obvio es en la búsqueda del matrimonio y la participación abierta en instituciones opresivas como el ejército, así como los llamados a fortalecer las fuerzas represivas del estado mediante las leyes contra los llamados crímenes de odio”.
Así, en la búsqueda de la respetabilidad burguesa, las marchas del orgullo gay acogen contingentes de policías gays, cuyo trabajo incluye el arresto de “delincuentes sexuales”. Mientras tanto, los organizadores de las marchas vetan a organizaciones como NAMBLA, que llama por la despenalización de las relaciones consensuales entre hombres adultos y menores de edad.
A diferencia de los feministas, el establishment gay y, asquerosamente, la mayor parte de la izquierda “socialista”, nosotros siempre hemos defendido a NAMBLA y a sus miembros tanto de la represión estatal como de la victimización por parte de los patrones. Se trata de algo más que una cuestión de “libertad de expresión”. Muchísimos jóvenes, torturados y confundidos por sus propios sentimientos, en conflicto con la severidad represiva de esta sociedad, encontrarían reconfortante hablar de estas cosas con personas más experimentadas, como lo han hecho generaciones anteriores. En esta época, sin embargo, tener cualquier tipo de intimidad intergeneracional es jugar con fuego.
En un artículo titulado “Youth, Sexuality and the Left” [Juventud, sexualidad y la izquierda], Sherry Wolf de la International Socialist Organization (ISO, Organización Socialista Internacional) se sumó al linchamiento de Thorstad acusándolo de ser “el más constante y sonoro defensor de la pederastia en la izquierda” (socialistworker.org, 2 de marzo de 2010). Conservando la premisa reaccionaria de las leyes de la edad de consentimiento, Wolf cita su libro Sexuality and Socialism: History, Politics and Theory of LGBT Liberation [Sexualidad y socialismo: Historia, política y teoría de la liberación LGBT]: “Es incongruente que un niño dé verdadero consentimiento, libre de la desigualdad de poder, a un hombre de 30”. El artículo de Wolf continúa: “En nuestra sociedad, los adultos y los niños no se enfrentan como iguales en lo emocional, lo físico, lo social o lo económico. Los niños y los adolescentes más jóvenes no tienen la madurez, la experiencia ni el poder necesarios para tomar decisiones verdaderamente libres en sus relaciones con los adultos. Sin ello, no puede haber verdadero consentimiento”.
No importa que la mayoría de las relaciones entre adultos no cumpla con este criterio de consentimiento. En cuanto a la afirmación de Wolf de que “los adolescentes maduran a distintas edades”, ¿quién debe determinar la edad adecuada para la actividad sexual en una especie en la que esta edad ha estado, durante el 99 por ciento de su existencia, muy por debajo de la supuesta “edad de consentimiento” de la actualidad? Bajo el inhumano status quo capitalista, se asume que es el estado. Para los comunistas, es el ABC el oponernos a la intervención del gobierno en la vida privada de la gente y defender a cualquier grupo que luche por aumentar la libertad en las relaciones sexuales. Esto es una expresión del ideal de la vanguardia leninista como tribuno del pueblo. La ISO y cía. bailan a un son diferente, acomodándose a los valores burgueses y a la cacería de brujas contra aquéllos cuyas proclividades sexuales se consideran verboten [prohibido, en alemán en el original].
En El origen de la familia, la propiedad privada y el estado (1884), Friedrich Engels rastreó el surgimiento simultáneo de la familia y el estado como medios que la clase propietaria usó para consolidar y reproducir su poder cuando emergió de la sociedad humana primitiva. La monogamia de la esposa era necesaria para asegurar la paternidad para la transmisión hereditaria de la propiedad. Actualmente, la familia sigue siendo la principal fuente de opresión de la mujer. A los niños, la familia debe imbuirles la sumisión y el respeto por la autoridad, lo que frecuentemente engendra frustración y violencia. Como escribimos en “Satan, the State and Anti-Sex Hysteria”: “Las proclividades sexuales de las especies gregarias de mamíferos, como la nuestra, claramente no encajan con la rígida monogamia heterosexual que constituye el fundamento ideológico de la institución de la familia, reforzada por la religión organizada”.
La mayor parte del terrible daño que se inflige a los jóvenes y las mujeres tiene lugar en el seno de la familia. Sin embargo, en esta sociedad capitalista, la familia suele ser lo único que le queda a uno. Son escasos los servicios alternativos que la sociedad provee para criar a los hijos o cuidar a los enfermos y a los ancianos.
El fanatismo antisexo y la perversa persecución estatal persistirán mientras imperen la propiedad privada y la producción por ganancias. El estado capitalista no puede ser reformado para que sirva a los intereses de los explotados y los oprimidos. Debe ser barrido y sobre sus ruinas debe erigirse un estado obrero basado en la expropiación de los medios de producción. Para erradicar la opresión de la mujer y de los homosexuales, se requiere construir una sociedad socialista donde las funciones de la familia sean colectivizadas —guarderías y cocinas comunales, atención médica gratuita y de calidad, etcétera— liberando a la mujer de la carga de la crianza de los niños y de la esclavitud doméstica. En cuanto a lo que una sociedad racional conservaría de las relaciones sexuales, y de las relaciones sociales en general, los marxistas compartimos la amplitud de la visión que expresó el fallecido Gore Vidal (a quien tanto echamos de menos) en su artículo “Pink Triangle and Yellow Star” (Triángulo rosa y estrella amarilla, The Nation, 14 de noviembre de 1981):
“Cualquiera que sea el arreglo al que llegue la sociedad del futuro, debe reconocerse que los niños que lo necesiten serán criados con bastante más cuidado que hoy, y que a los adultos que no deseen ser padres ni madres debe dejárseles en paz”.
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/40/delincuentes.html
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2016.06.05 18:17 ShaunaDorothy ¡Abajo la Propuesta de Ley sobre los Tribunales Tradicionales! ¡Por la liberación de la mujer mediante la revolución socialista! ( 2 - 2 ) (Septiembre de 2013)

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La opresión de la mujer, la tradición y la familia
Como administradores de la miseria capitalista del neo-apartheid, el CNA y otros dirigentes de la Alianza idealizan también las sociedades tribales, conciliando y promoviendo, por ejemplo, a los izangoma (médicos brujos) y a otros charlatanes eufemísticamente denominados “sanadores tradicionales”. El desastroso estado del sistema de salud pública —con hospitales públicos crónicamente atestados, cortos de personal y en un estado decrépito, a los que llegar siquiera es una ventaja— significa que, para muchos, los curanderos tradicionales son el único “servicio de salud” al que tendrán acceso jamás. Algunas mujeres acuden a ellos para abortar porque los abortos legales en los hospitales son inaccesibles. Estamos por el derecho de las mujeres al aborto gratuito y seguro para quien lo solicite. En oposición a la “medicina tradicional” muti y otras formas de la denominada “medicina alternativa”, defendemos la ciencia y la medicina científica, y nos oponemos a que los gobiernos subsidien o promuevan de cualquier otra manera a los curanderos tradicionales.
La promoción del atraso tradicionalista por parte del CNA ha tenido resultados desastrosos, como demuestra horripilantemente la política “negacionista del SIDA” del gobierno de Thabo Mbeki (una política que durante años contó con la complicidad de Zuma, segundo de Mbeki hasta 2005, al igual que de los dirigentes del PCS y el COSATU, hasta que finalmente se distanciaron de ésta). Un estudio de la Harvard School of Public Health demostró que unos 330 mil sudafricanos murieron de SIDA entre 2000 y 2005 porque no fue implementado un programa de tratamiento con antirretrovirales (ARV) a tiempo. La miserable ración de ayuda que destinó el sistema imperialista ávido de ganancias a Sudáfrica fue obstruida adicionalmente cuando Mbeki y otros líderes del CNA rechazaron la ciencia médica y bloquearon activamente la implementación de un programa basado en los ARV, promoviendo en cambio a los curanderos tradicionales y otros mercaderes de la muerte que empujan curas herbales y “naturales”. Como el VIH/SIDA es una enfermedad de transmisión sexual, su expansión ha sido impulsada desde siempre por el papel de subordinación de las mujeres. Siempre nos hemos opuesto a la charlatanería “negacionista” y seguimos exigiendo ARV gratuitos para todos los que los necesiten como parte de una lucha por servicios de salud gratuitos y de calidad para todos.
Además de promover la ignorancia y los prejuicios y supersticiones anticientíficos, los curanderos tradicionales son parte de la represiva estructura política que abarca desde el sangoma [chamán] en la comunidad hasta la Cámara de Líderes Tradicionales, parte del estado burgués. Una función primordial de esta estructura represiva es imponer la subordinación de la mujer frente al hombre, a través de la promoción y legitimación de prácticas patriarcales antimujer. Junto con el lobola y el ukuthwala, éstas incluyen pruebas de virginidad y ceremonias de iniciación como el uMemolo, en donde las mujeres jóvenes son enseñadas a servir a los hombres y entrenadas para transmitir la cultura tradicional a la siguiente generación.
Estas atrasadas prácticas tradicionales, remanentes de una cultura agrícola y esclavista, son un factor importante en la legitimación y promoción de la violencia contra las mujeres, que incluye uno de los más altos índices de violaciones reportadas en el mundo. Las mujeres más vulnerables son las que sufren más estas prácticas. Por ejemplo, los matones que practican el ukuthwala generalmente secuestran mujeres huérfanas o provenientes de familias pobres. Como sucede siempre en la sociedad de clases, las tradiciones y la cultura que son defendidas más aguerridamente son aquéllas que le son aceptables y beneficiosas a los ricos.
Fortalecer los tribunales tradicionales significa fortalecer esta represión de las mujeres. En muchos sistemas legales basados en las costumbres, las mujeres africanas tienen como guardianes a sus padres y, después del matrimonio, a sus maridos. No tienen capacidad de contratar nada sin el consentimiento de su guardián y no pueden presentarse en los tribunales sin la asistencia de éste. Están excluidas de los procesos políticos de las tribus y en ocasiones tampoco pueden acceder a la propiedad de la tierra. Tradicionalmente, las mujeres no son incluidas en las negociaciones del lobola: el consentimiento al sexo y otros derechos sexuales no están en manos de las mujeres mismas, sino de los miembros de su familia.
Comúnmente se piensa, de manera errónea, que la subordinación de la mujer al hombre, al igual que la familia patriarcal actual, existen desde siempre. Otra idea equivocada común, particularmente extendida entre los feministas y otros opositores de la opresión de la mujer desde el marco liberal burgués, es que la fuente de esta opresión son simplemente las ideas patriarcales atrasadas (particularmente las de los hombres). Por otro lado, los nacionalistas, en particular, hacen apología de la poligamia forzada, el lobola y otras prácticas antimujer presentándolas de manera idealizada como formas típicamente africanas de demostrar “respeto” entre las familias. Otra justificación para estas cosas argumenta que, dado que las mujeres con frecuencia tienen papeles importantes en las prácticas africanas tradicionales, éstas últimas no pueden resultar opresivas para las mujeres.
Como marxistas entendemos que la opresión de la mujer es material y que la idea de que las mujeres son inferiores a los hombres no es sino un reflejo de esa realidad material. Engels explicó que la opresión de la mujer tiene sus raíces en el desarrollo de la propiedad privada y la división de la sociedad en clases, ambas conectadas con el desarrollo de la familia. Las primeras sociedades humanas vivían una forma de “comunismo primitivo”. Esto significaba que los seres humanos cazaban y recolectaban apenas lo mínimo para sobrevivir y lo compartían de manera equitativa. La división del trabajo entre hombres y mujeres estaba basada en la realidad biológica del cuidado de los niños —es decir, las mujeres eran responsables de gestar y amamantar a los pequeños— y no implicaba un papel subordinado para las mujeres. La división del trabajo entre los sexos era igual y ambos producían para satisfacer sus necesidades vitales. Las funciones del hogar eran una responsabilidad común y colectiva.
Esta igualdad social primitiva desapareció cuando avances como el desarrollo de la agricultura le permitieron a los seres humanos producir más del mínimo para sobrevivir. Este excedente social se convirtió en propiedad de una minoría, formada por hombres, creando las primeras divisiones de clase en la sociedad. Esto llevó al desarrollo de la institución de la familia como un medio para transmitir la propiedad de una generación a otra. También ocasionó el surgimiento del estado, una organización de dominio utilizada por una clase para suprimir a otra.
La familia patriarcal decretó la monogamia para las mujeres, de modo que los hombres pudieran asegurarse que sus descendientes heredarían su propiedad. Esto dio fin a la familia comunal. De ese modo, las funciones de la familia, la crianza de los niños y el trabajo doméstico se volvieron actividades privadas y perdieron su carácter comunal. Las mujeres, confinadas al hogar individual, fueron aisladas de la producción social, que se volvió una esfera masculina. Como escribió Engels en El origen de la familia, la propiedad privada y el estado (1884): “El derrocamiento del derecho materno fue la gran derrota histórica del sexo femenino en todo el mundo. El hombre empuñó también las riendas en la casa; la mujer se vio degradada, convertida en la servidora, en la esclava de la lujuria del hombre, en un simple instrumento de reproducción”.
¿Cuál es, entonces, el papel de la familia para la gente que no tiene propiedad que transmitir? La familia bajo el capitalismo sirve además para criar a la siguiente generación para que trabaje en el campo, las fábricas y las minas, y para que sirva de carne de cañón en el ejército burgués. Sirve para entrenar a los jóvenes a obedecer a la autoridad, inculca el atraso religioso y actúa en general como freno de la conciencia social. De esta forma, la institución de la familia asegura que sea mantenido el dominio de clase de los capitalistas. La familia es la fuente principal de la opresión de la mujer, así como una unidad económica y social, baluarte de la reacción social junto con la religión organizada. Es, además, la fuente de la discriminación, la persecución legal y otras formas de opresión contra los homosexuales. A pesar de sus leyes liberales en el papel, Sudáfrica está plagada por un virulento fanatismo antigay, con frecuentes reportes de ataques asesinos contra gays y lesbianas, particularmente en los townships y las áreas rurales.
A diferencia de los feministas, que ven la liberación de la mujer exclusivamente como tarea de las mujeres, nosotros entendemos que la lucha por la igualdad de la mujer tiene que ser levantada como parte necesaria de la lucha por liberar a la clase obrera en su conjunto. Esto incluye la lucha por integrar a las mujeres a la producción social. Los sindicatos tienen que luchar por cuidado infantil gratuito disponible las 24 horas para todos; por la extensión de los derechos de licencia por maternidad para las trabajadoras; por anticonceptivos gratuitos y abortos seguros y gratuitos para quien los solicite; y por otras demandas para darle a las mujeres un mayor acceso a trabajos decentes y a la independencia financiera.
Luchar por estas demandas requiere de un combate político para remplazar a los actuales dirigentes sindicales procapitalistas —que, en el caso de los líderes del COSATU, subordinan directamente a la clase obrera a los capitalistas a través del frente popular nacionalista de la Alianza Tripartita— con una dirección clasista. El combate contra los falsos dirigentes procapitalistas en los sindicatos es una parte crucial de la lucha indispensable por forjar un partido revolucionario de vanguardia. Queremos abrir el camino para que las mujeres desempeñen un papel activo y dirigente en la clase obrera, que es la única con el poder social y el interés objetivo de derrocar el sistema capitalista.
La lucha por la liberación de la mujer, especialmente en los países de desarrollo capitalista atrasado como Sudáfrica, puede ser una importante fuerza motriz para la revolución socialista. Sudáfrica nunca experimentó una revolución democrático-burguesa. En cambio, la opresión capitalista fue impuesta por los colonizadores imperialistas sobre la estructura de las sociedades precapitalistas, dejando en su lugar y reforzando todo el atraso acumulado en esas sociedades, particularmente la brutal opresión de la mujer. Nos oponemos al “relativismo cultural” de los nacionalistas y otros que buscan justificar en nombre de la tradición prácticas barbáricas antimujer como la mutilación genital femenina y el matrimonio por secuestro, y buscamos poner fin a esas prácticas. No hay nada excepcionalmente africano en esas prácticas: por ejemplo, el lobola es una versión del precio de novia, practicado en sociedades de Asia y Europa en distintos periodos, y aun hoy en países como Afganistán.
Luchamos por la emancipación de la mujer a través de la revolución socialista. Buscamos deshacernos de la institución de la familia, fuente de la opresión de la mujer. Las funciones de la familia —el cuidado de los niños, el trabajo doméstico, etc.— no pueden ser simplemente abolidas, tienen que ser remplazadas por instituciones sociales. En una sociedad socialista, el estado obrero buscaría proporcionar cuidado infantil gratuito 24 horas al día, siete días a la semana, fácilmente accesible en casa o el trabajo, cocinas y lavanderías comunales y otras medidas que liberarían a las mujeres de la esclavitud doméstica y les permitirían participar en todos los niveles de la sociedad. Esto no es posible más que sobre la base de una economía socialista planificada, en la que la producción sea liberada de la anarquía y la irracionalidad, y sea organizada y operada para satisfacer las necesidades humanas y no la sed de ganancias.
“La revolución por etapas”: Traición contra las mujeres y el socialismo
El Partido Comunista de Sudáfrica dice oponerse a la Propuesta de Ley sobre los Tribunales Tradicionales. El año pasado, los delegados al XIII Congreso Nacional del Partido votaron por rechazarla categóricamente, tan sólo unos meses después de que el Comité Central del PCS emitiera una comedida declaración que llamaba a “discutirla más” y argumentaba: “Hay aspectos del sistema de Tribunales Tradicionales que son progresistas y deberían ser mantenidos, pero los aspectos que están en conflicto con los objetivos no sexistas, democráticos y de construcción de la nación de la Revolución Democrática Nacional deberían ser rechazados”. No es para sorprenderse, sin embargo, que nada de esto parece haber causado disturbio alguno en la armoniosa relación entre los dirigentes del PCS y el gobierno capitalista que busca aprobar la reaccionaria propuesta de ley —un gobierno del que son una parte prominente—. Por citar sólo un ejemplo, Yunus Carrim, miembro del politburó del PCS, es el asistente del ministro en el Departamento de Administración Corporativa y Asuntos Tradicionales, ¡precisamente el ministerio responsable de la propuesta de ley!
Los dirigentes del PCS tienen una larga historia de traicionar los intereses de la clase obrera en nombre del esquema menchevique/estalinista de la “revolución por etapas”, conocido en Sudáfrica como la “Revolución Democrática Nacional” (RDN). De acuerdo con este esquema, que sirve como justificación ideológica para la alianza histórica y la compenetración con el CNA, las condiciones actuales no están lo suficientemente maduras para el socialismo. Por eso, primero debe venir un bloque político con los nacionalistas burgueses “progresistas”. Después, en un futuro siempre lejano y jamás especificado, esto conducirá al socialismo. A través de la historia, la “segunda etapa” siempre ha sido en realidad el asesinato de los obreros y los comunistas a manos de los nacionalistas burgueses.
En 1964, el líder histórico del PCS Govan Mbeki escribió bonitas palabras denunciando a los líderes tradicionales: “Si los africanos han tenido jefes, es simplemente porque todas las sociedades humanas los han tenido en un punto u otro. Pero cuando un pueblo se ha desarrollado a tal grado que descarta a los jefes tribales, cuando su desarrollo social contradice la necesidad de una institución así, entonces obligarlo a mantenerla no es liberación sino esclavitud” (The Peasants’ Revolt [La revuelta de los campesinos]). Sin embargo, en nombre de la alianza de colaboración de clases con los nacionalistas “progresistas” del CNA, los dirigentes del PCS aceptaron toda clase de conciliaciones grotescas con los jefes tribales y aun ahora se encuentran entre los apologistas más rastreros del gobierno de la Propuesta de Ley sobre los Tribunales Tradicionales.
Para avanzar en su lucha, la clase obrera debe romper con la Alianza Tripartita y con la política reformista de colaboración de clases presentada bajo el nombre de Revolución Democrática Nacional. En oposición al esquema de la “revolución por etapas”, Spartacist/South Africa, sección de la Liga Comunista Internacional, está por el programa y la perspectiva de la revolución permanente desarrollados por el dirigente bolchevique León Trotsky. Ésta sostiene que, en los países de desarrollo capitalista atrasado, las tareas democráticas inconclusas, asociadas históricamente con las revoluciones burguesas, sólo pueden ser llevadas a cabo con la llegada al poder de la clase obrera. Una vez en el poder, la clase obrera deberá luchar por extender la revolución a los países capitalistas avanzados para asegurar la construcción exitosa del socialismo.
Sudáfrica es un caso particularmente dramático de la aplicabilidad de la revolución permanente de Trotsky: una sociedad única, en la que la colonización europea creó una fuerte superposición de las cuestiones raciales y de clase a través de la brutal superexplotación y supresión de la mayoría negra. Para enfatizar la conexión intrínseca entre la revolución socialista y la liberación nacional para la mayoría negra, y para combatir el dominio de la ideología nacionalista, lanzamos el llamado por un gobierno obrero centrado en los negros como una concretización de la revolución permanente. Un gobierno obrero centrado en los negros unificaría a los distintos grupos tribales y lingüísticos y le daría un papel activo y completos derechos democráticos a las minorías de color (coloured) e india, al igual que a los blancos que acepten un gobierno basado centralmente en los obreros negros.
Las medidas necesarias para desmantelar el racista sistema de trabajadores migrantes y para liberar a las mujeres de la esclavitud doméstica subrayan la necesidad vital de una perspectiva internacionalista. El desarrollo de las áreas rurales, los programas para proporcionar vivienda y cuidado infantil para todos, etc., todo ello dependerá para su éxito de la conexión con una economía socialista planificada internacional, lo que implica la extensión de la revolución socialista a los países capitalistas avanzados (imperialistas) en Norteamérica, Europa Occidental y Japón. En la lucha por este objetivo, buscamos construir un partido leninista revolucionario de vanguardia de la clase obrera que defenderá la causa de las masas urbanas ampliamente desempleadas, los sin tierra, los inmigrantes, las mujeres, los trabajadores agrícolas y todos los demás oprimidos bajo el capitalismo del neoapartheid.
¡Por nuevas revoluciones de Octubre!
Las mujeres negras desempeñaron un papel heroico en la lucha contra el apartheid, pero como esa lucha estaba dominada políticamente por el nacionalismo burgués, la liberación que ansiaban nunca llegó. Nuestro modelo positivo en la lucha por la liberación de la mujer es el Partido Bolchevique de Lenin y Trotsky. La Revolución de Octubre de 1917, dirigida por los bolcheviques, fue una confirmación dramática de la teoría de Trotsky de la revolución permanente. El gobierno revolucionario del joven estado obrero luchó por llevar a cabo el programa marxista para la liberación de la mujer. Inmediatamente removieron todas las trabas a la igualdad legal, otorgando a las mujeres el derecho al voto, rompiendo el control de la iglesia sobre el matrimonio y el divorcio y haciendo de éstos simples asuntos del registro civil. Los bolcheviques legalizaron el aborto, abrieron escuelas para alfabetizar a las niñas, prohibieron la discriminación contra los homosexuales y abolieron el concepto de los niños ilegítimos nacidos fuera del matrimonio.
Pero como explicó Lenin, estos cambios legales son sólo el primer paso en la liberación de la mujer. El segundo paso, más complicado, es sentar las bases materiales necesarias para remplazar en los hechos las funciones sociales de la familia y liberar a las mujeres del arduo trabajo doméstico. Los bolcheviques lucharon, pese a la escasez de recursos, para proporcionar servicios domésticos socializados a gran escala como un primer paso (ver “La Revolución Rusa y la emancipación de la mujer”, Spartacist (Edición en español) No. 34, noviembre de 2006, para una presentación más amplia de lo que hicieron los bolcheviques). Sin embargo, Rusia era un país capitalista atrasado y después de la revolución, el joven estado obrero estaba económicamente devastado, aislado y rodeado de potencias imperialistas hostiles. Lenin y Trotsky entendían que la clave para construir el socialismo en Rusia era la extensión internacional de la revolución obrera a los países capitalistas más avanzados, particularmente Alemania.
Esta perspectiva internacionalista revolucionaria fue más tarde pisoteada por una casta burocrática conservadora y nacionalmente estrecha, representada por Stalin, que llegó al poder a través de una contrarrevolución política e impulsó el programa utópico antimarxista del “socialismo en un solo país”. A pesar de la degeneración burocrática subsecuente y del mal gobierno estalinista, las conquistas obtenidas por el estado obrero soviético fueron enormes, especialmente para las mujeres. Los trotskistas defendimos a la Unión Soviética contra el imperialismo y la contrarrevolución capitalista, y luchamos por la revolución política proletaria para derrocar a la burocracia y regresar al estado obrero al camino de Lenin y Trotsky. Ésta es nuestra perspectiva hacia los estados obreros deformados que quedan hoy en día: China, Cuba, Laos, Corea del Norte y Vietnam.
Uno de los lugares en los que la Revolución Rusa tuvo un profundo impacto sobre las condiciones de la mujer fue el Asia Central soviética. En la época de la Revolución de Octubre, esta región era incluso más atrasada que Rusia, teniendo todavía un modo precapitalista de producción y marcada por la opresión de la mujer bajo la ley tradicional islámica. Los bolcheviques emprendieron trabajo sistemático entre estas mujeres, buscando ganarlas como aliadas y demostrar el potencial liberador del programa comunista a los pueblos de Oriente. Esto fue capturado por Trotsky en un discurso dado en abril de 1924, en celebración del tercer aniversario de la fundación de la Universidad Comunista para los Trabajadores de Oriente en Moscú:
“El sentido, la fuerza y la esencia del bolchevismo yacen en que se dirige no a los jefes obreros sino a la plebe, a los de abajo, a los millones y a los más oprimidos de los oprimidos... Esto, además, quiere decir que la mujer oriental, que es la más paralizada en su vida, sus hábitos y su creatividad, la esclava de los esclavos, que ella, habiéndose quitado el manto ante las exigencias de las nuevas relaciones económicas, se sentirá súbitamente libre de cualquier clase de puntal religioso; tendrá una sed apasionada de obtener nuevas ideas y una nueva conciencia para apreciar su nueva posición en la sociedad. Y no habrá mejor comunista en Oriente, ni mejor combatiente por las ideas de la revolución y del comunismo, que la mujer obrera que ha despertado (aplausos)”.
—“El comunismo y las mujeres de Oriente”, reimpreso en Spartacist (Edición en español) No. 35, agosto de 2008
Nosotros luchamos, en ese espíritu, por construir el partido revolucionario internacionalista necesario para conquistar nuevos Octubres aquí y alrededor del mundo.
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/39/tribunales.html
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2016.06.05 09:21 ShaunaDorothy Moralismo antisexo en la izquierda - Maoístas beatos (Junio de 2013)

https://archive.is/JoSkZ
Espartaco No. 38 Junio de 2013
Moralismo antisexo en la izquierda
Maoístas beatos
(Mujer y Revolución)
El siguiente artículo ha sido traducido de las páginas juveniles, Young Spartacus, de Workers Vanguard No. 1020 (22 de marzo), periódico de nuestros camaradas de la Spartacist League/U.S.
Bob Avakian, dirigente del Revolutionary Communist Party (RCP, Partido Comunista Revolucionario) ha ordenado a sus acólitos que vuelvan a emprender la carga contra Playboy, las tiendas de pornografía, los table dance, Xtube y Cincuenta sombras de Grey, todos ellos declarados anatema. Estos maoístas puritanos, cargados de moralismo reaccionario en nombre de los “valores familiares”, han dado un giro escandaloso con su campaña “End Pornography and Patriarchy: The Enslavement and Degradation of Women” [Poner fin a la pornografía y el patriarcado: La esclavitud y degradación de las mujeres].
Desde 2012, el RCP ha utilizado vilmente el Día Internacional de la Mujer, una celebración proletaria, como plataforma para marchar en Nueva York y otras ciudades, denunciando los espectaculares que “tratan a las mujeres como objetos” y protestando contra las sex shops y los table dance locales. Puede verse a los miembros del RCP, en estrecha competencia con los cristianos evangélicos, repartiendo tarjetitas en las esquinas y las universidades con la orden “DEJA DE VER PORNO” porque “corrompe la humanidad de los que lo ven”. Los evangelizadores del RCP son bien conocidos por instar a los hombres que luchan por los derechos de las mujeres (por ejemplo, en las guardias de las clínicas de aborto o en manifestaciones por el derecho al aborto) a que confiesen sus hábitos anteriores de consumo pornográfico y no vuelvan a pecar.
La esencia de la campaña, dirigida por la portavoz del RCP Sunsara Taylor, está detallada en un “Llamado a la acción” de 2011. En este llamado afirman absurdamente que las imágenes pornográficas son la causa de violaciones, asesinatos y otros crímenes violentos contra las mujeres. Afirman que existe una “cultura de violación y pornografía” que refuerza “la esclavitud y la degradación de las mujeres”.
Siempre al tanto de los últimos acontecimientos, afirman que la cultura estadounidense se ha “pornificado” recientemente, ¡como evidencian el fenómeno nacional del (¡gulp!) “sexting” entre los adolescentes y la popularidad entre las mujeres de las clases de baile de tubo (pole dancing) en los gimnasios! Debajo de esta estupidez condescendiente y su mentalidad puritana y moralizante se encuentra la vieja basura de que “las mujeres son víctimas y es imposible que disfruten del sexo” (o del porno). Para esta policía moral neovictoriana, las “nuevas” transgresiones del porno incluyen el depósito de fluido seminal en el rostro de una dama, la penetración de orificios en un orden que no es del agrado del RCP y otras prácticas sexuales que denuncian en escabroso detalle.
¿Cuán pirado hay que estar para determinar (con gran precisión, faltaba más) cuáles posiciones, órganos, orificios y/o intercambios de fluidos son degradantes y abusivos y cuáles están basados en cambio en “el amor y el respeto mutuos”? Bastante, sin duda. De hecho, lo verdaderamente obsceno de todo esto son las declaraciones de Bob Avakian acerca de qué es “normal” y qué no. Si lo mantuvieran entre ellos, en sus casas de oración mientras su membresía se arrodilla frente al altar embrutecedor de los documentales de más de seis horas con los sermones de Avakian, no sentiríamos necesidad de comentar al respecto. El proselitismo del RCP, sin embargo, le hace el juego directamente a la muy real cacería de brujas antisexo del muy real estado capitalista.
Despotricando contra la pornografía, Avakian trivializa no sólo el aterrador crimen de la violación, sino también la historia racista estadounidense de asesinatos de gente negra a manos del Ku Klux Klan. Refiriéndose a las postales fotográficas de linchamientos que los partidarios del KKK circulaban a principios del siglo XX, Avakian afirma escandalosamente que la pornografía es “el equivalente de las ‘Postales de la horca’. Es un medio para minimizar y degradar a todas las mujeres”. Estas palabras inspiraron a los partidarios de Avakian a producir un póster grotesco que traza un equivalente entre las imágenes de los linchamientos racistas y las fotos pornográficas ¡e incluso una publicidad de Dolce & Gabbana! Esto demuestra una indiferencia despectiva hacia el terror del KKK, y no hace falta ser un marxista para sentirse completamente asqueado.
La reaccionaria campaña antisexo, que argumenta que la opresión de la mujer se debe a los “pensamientos impuros” y no al sistema capitalista de explotación, no podría estar más lejos del objetivo de liberar a las mujeres. ¡Traten de decirles a las mujeres de Arabia Saudita e Irán —donde la pornografía es ilegal— que su opresión se deriva de videos y revistas porno! La pornografía simplemente consta de imágenes y palabras destinadas a entretener. Refleja, y no hace más que reflejar, una parte del comportamiento humano. En esta sociedad capitalista, violenta e irracional, algunos de esos reflejos no son nada agradables. Pero no se puede transformar la sociedad cambiando las imágenes en una pantalla. Sólo la revolución socialista puede sentar la base económica para remplazar la institución de la familia —la principal fuente de opresión de la mujer— y garantizar auténtica libertad para las mujeres.
El RCP capitula al extendido atraso religioso que obliga a los jóvenes a sentir vergüenza, humillación, desprecio contra sí mismos y terror traumatizante como consecuencia de actividades que de otro modo serían consideradas placenteras. Arremedando al Vaticano, durante años el RCP llamó por “relaciones monógamas estables entre hombres y mujeres”. Incluso ahora lamentan el que los hombres “eviten o retrasen el matrimonio” y “busquen en cambio...gratificación sexual sin obligaciones, en encuentros casuales o a través de la pornografía y la prostitución” (“A Declaration: For Women’s Liberation and the Emancipation of All Humanity” [Una declaración: Por la liberación de la mujer y la emancipación de la humanidad entera], Revolution, 8 de marzo de 2009).
El RCP acompaña sus diatribas contra el porno con la consigna “¡Aborto para quien lo solicite y sin disculpas!”. Pero, en los hechos, esta organización hace causa común con aquéllos cuyo máximo deseo es la destrucción de Roe vs. Wade [la resolución judicial que hizo legal el aborto en Estados Unidos]. La campaña antiporno del RCP es notoriamente similar a la promesa de Michele Bachmann (del Tea Party Republicano) en 2011 de otorgar “protección humanitaria a las mujeres y a los frutos inocentes de la intimidad conyugal...contra el tráfico de personas, la esclavitud sexual, la seducción de la promiscuidad y todas las formas de pornografía, prostitución, infanticidio, aborto y otras formas de coerción e inocencia robada... Que Dios nos proteja”.
¡Gobierno fuera de las recámaras!
La sexualidad es personal, no política. Los que politizan la sexualidad son los gobernantes capitalistas, victimizando a aquéllos que se apartan de sus mandatos. Al tiempo que hacen llover muerte sobre los jóvenes afganos y pakistaníes, los gobernantes de EE.UU. están desatados en casa tratando de reglamentar la vida sexual de las personas en nombre de “proteger a los niños”. Por ejemplo: deteniendo adolescentes por distribución de “pornografía infantil” y de “materiales obscenos a menores” cuando coquetean intercambiando imágenes de ellos mismos desnudos; arrestando a los adultos que tienen relaciones con adolescentes; encarcelando a miles de hombres que ven imágenes clasificadas como pornografía infantil o que intercambian mensajes sexuales en los chats con jóvenes (o policías encubiertos haciéndose pasar por tales). El porno no destruye vidas, pero formar parte de un registro de criminales sexuales de por vida seguramente sí. ¡Abajo con las reaccionarias leyes antisexo! ¡Gobierno fuera de las recámaras!
Como dice el dicho en inglés: “La perversión no es más que lo que a ti no te atrae”. No es asunto de nadie más cómo le hace la gente para disfrutar un poco del sexo en esta existencia capitalista por lo demás miserable. Nos oponemos a todos los intentos puritanos de censurar la pornografía. De igual modo, nos oponemos a todas las leyes contra los “crímenes sin víctimas”, como la prostitución, el uso de drogas y las leyes de “edad de consentimiento”. Abogamos por el concepto del consentimiento efectivo, es decir, que mientras todas las partes involucradas estén de acuerdo en participar en algo, nadie más, y mucho menos el estado, tiene derecho a decirles que no pueden hacerlo.
Y, según el RCP, ¿quién va a imponer su campaña de abstinencia antiporno? En su “Llamado a la acción” explican en letras chiquitas que (¡desde luego!) no buscan establecer nuevas leyes para prohibir la pornografía. Pero hablar no cuesta nada. Una organización que no sólo no combate la censura, sino que incluso la promueve, es un peón del estado. Después de protestar contra una tienda de pornografía, el RCP y sus partidarios no pueden regresar al día siguiente a protestar contra su clausura por parte del estado y la reacción religiosa. Ya tomaron lado.
El Presidente Bob la reconoce cuando la ve
¿Dónde está la línea de lo que es demasiado “obsceno” para ser permitido? Como Potter Stewart, el juez de la Suprema Corte de EE.UU. que emitió su opinión sobre la pornografía en un caso de 1964, el Presidente Bob la reconoce cuando la ve. Con respecto a la lencería femenina —en particular las tangas— su reacción fue similar; su prensa las describe como “símbolos horrendos y encarnaciones de la degradación de la mujer” en la misma línea que las burkas. ¡Las burkas! Hace unos años, el RCP organizó una gira de presentaciones con el título “De la burka a la tanga”, donde afirmaban que la burka, un símbolo de opresión e instrumento de la reacción religiosa, era igual a una delgada pieza de ropa interior que muchas mujeres (y de hecho algunos hombres) disfrutan usar.
Estas tonterías le deben mucho al feminismo que, desde hace décadas, viene haciendo causa común con la derecha religiosa en una variedad de campañas para censurar la pornografía. Con sus llamados a “Poner fin al patriarcado”, el RCP despreciablemente le hace el juego a los feministas, promoviendo la noción idealista de que el cambio social se obtiene con persuasión moral y no con la lucha de clases. Contrario a la impresión generalizada, el feminismo no significa la liberación de la mujer. En cambio, traza la línea divisoria de la sociedad entre los géneros y no entre las clases y busca que las mujeres avancen hasta tener una mayor participación en el gobierno y las corporaciones en la cima del represivo sistema capitalista. La ideología burguesa del feminismo es un obstáculo a la verdadera emancipación de las mujeres.
En línea con su deshonrosa herencia maoísta-estalinista, el RCP promueve la familia. En la década de 1970, el RCP, entonces llamado Revolutionary Union (RU), denunciaba la homosexualidad —junto con la pornografía y la promiscuidad— como una enfermedad de la sociedad capitalista y prohibía la entrada de gays y lesbianas a su organización. Los predecesores del RCP escribieron en su declaración de 1974, “Position Paper of the Revolutionary Union on Homosexuality and Gay Liberation” [Declaración de posición de la Revolutionary Union con respecto a la homosexualidad y la liberación gay]: “La liberación gay es antiobrera y contrarrevolucionaria. Sus ataques contra la familia despojarían a los pobres y la clase obrera de la unidad social más viable para su lucha revolucionaria contra el sistema imperialista” (ver “RU on Homosexuals: Malicious Maoist Bigotry” [El RU sobre los homosexuales: Maliciosa intolerancia maoísta], Young Spartacus No. 26, noviembre de 1974). A esto siguieron sus diatribas en la década de 1980 contra el supuesto “estilo de vida autoindulgente” de los hombres homosexuales, entre otras muchas prácticas contra las que objetaban fuertemente, incluidos el sexo casual y la pornografía.
Para principios del siglo XXI, el RCP parece haber descubierto que sería difícil reclutar jóvenes activistas si seguía sonando como el fanático Rick Santorum [precandidato presidencial republicano en 2012]. En consecuencia, el RCP repudió su prohibición contra los homosexuales. Como hicimos notar más tarde en nuestro artículo “RCP: Anti-Gay Moralists Then and Now” [El RCP: Moralistas antigay de ayer y hoy] (WV No. 947, 20 de noviembre de 2009): “El actual entusiasmo del RCP por el matrimonio homosexual parece tener más que ver con su entusiasmo por forzar a la gente a entrar en la institución atrofiante del matrimonio monógamo, que con cualquier tipo de oposición a la opresión de los homosexuales”.
La posición en su Nuevo Borrador de Programa de 2001 puede haber marcado un cambio de línea, pero no un cambio de opinión. Hoy en día no ven “a la orientación homosexual o a la práctica de la homosexualidad en sí como algo que impida la emancipación de la mujer”. Y agregan: “La cultura gay masculina en la sociedad burguesa no se desvía del derecho masculino —y de hecho hay elementos de ésta que lo concentran—”. Palabra de Nuestro Señor Avakian: las relaciones homosexuales entre hombres siguen siendo demostraciones de machismo.
Hoy día, el RCP participa en la forma socialmente aceptada de intolerancia fanática contra los homosexuales: difamar a la North American Man/Boy Love Association (NAMBLA) como “abusadores de niños”. NAMBLA es una organización que llama por la despenalización de las relaciones sexuales consensuales entre hombres adultos y menores de edad (por ejemplo, el romance entre el galán televisivo Brian Kinney y un estudiante de secundaria en la primera temporada de la serie “Queer as Folk”).
La histeria contra la pedofilia es utilizada por el estado para justificar las más grotescas intervenciones en la vida privada de la gente —y especialmente para reglamentar el comportamiento de la juventud—. De manera despreciable, la enorme mayoría de las organizaciones gay y los grupos de izquierda se rehúsan a defender a NAMBLA, dejándola a merced del estado capitalista. En la Spartacist League estamos orgullosos de nuestra historia de defensa de NAMBLA y de oposición a las leyes de “edad de consentimiento” y todas las leyes que limiten la privacidad y la libertad sexual de los individuos que consienten.
Como dice la estrella porno Nina Hartley: “El deseo sexual es, por su naturaleza, desordenado, caótico, transgresivo y rompe barreras”. Hace ya más de 50 años, el doctor Alfred C. Kinsey desacreditó el mito prevaleciente de que las relaciones monógamas heterosexuales eran la norma en la sociedad. Después de entrevistar a casi 18 mil personas, su equipo demostró con un detalle irrefutable que 19 de cada 20 estadounidenses habían roto al menos una ley (adulterio, sodomía, etc.) al tener sexo. Aunque ya no abarcan una serie tan amplia de prácticas, las leyes antisexo de la actualidad siguen teniendo el propósito de restringir la sexualidad de la gente y de castigar cruelmente las transgresiones (ver “En defensa del sexo y la ciencia”, Espartaco No. 24, verano de 2005).
La familia: Principal fuente de opresión de la mujer
El RCP sigue los preceptos del líder chino Mao Zedong, que no sólo impulsaba el dogma nacionalista de construir el “socialismo en un solo país” sino que además promovía a la familia como un instrumento ideológico para apuntalar el dominio de la casta burocrática. La Revolución de 1949 contra el capitalismo transformó vidas y proporcionó oportunidades sin precedentes para las mujeres chinas que, en los tiempos anteriores a la revolución, apenas eran consideradas seres humanos. Sin embargo, permaneció, como lo puso el dirigente bolchevique León Trotsky en La revolución traicionada (1937) al describir a la burocracia soviética, la “filosofía de cura que dispone, además, del puño del gendarme”. Bajo el régimen de Mao, el divorcio era difícil de obtener, el sexo premarital era un crimen, la homosexualidad era vista como una “enfermedad” y se advertía en contra de la masturbación en los manuales de higiene distribuidos masivamente (ver “Maoism and the Family” [El maoísmo y la familia], Women and Revolution No. 7, otoño de 1974).
La ideología maoísta es el legado del estalinismo en la antigua Unión Soviética. La URSS emergió de una revolución obrera victoriosa en 1917 (a diferencia de China, donde un ejército campesino bajo las órdenes de Mao dirigió la revolución). Después de la contrarrevolución política de 1924 que usurpó el poder de manos de la clase obrera, la burocracia estalinista mantuvo y reforzó su dominio de casta parasitaria promoviendo el conservadurismo social y el respeto a la autoridad. Los burócratas desenterraron la vieja ideología burguesa del chovinismo gran ruso y el culto a la familia.
La glorificación estalinista-maoísta de la familia está totalmente contrapuesta a la lucha de V.I. Lenin y los bolcheviques por la liberación de la mujer, y a la historia entera del movimiento marxista. En El origen de la familia, la propiedad privada y el estado (1884), Friedrich Engels explica que la familia patrilineal monógama “Se funda en el predominio del hombre; su fin expreso es el de procrear hijos cuya paternidad sea indiscutible”. Bajo el capitalismo, la familia sigue siendo la principal fuente de opresión de la mujer y es crucial para asegurar que la propiedad burguesa sea transmitida de una generación a la siguiente a través de herederos “legítimos”.
Para la clase obrera, la familia nuclear implica procrear y criar a la siguiente generación de esclavos asalariados para la clase dominante, el tedio del trabajo doméstico, el cuidado de los ancianos y los enfermos, al igual que la impartición de la moral y la ideología burguesas necesarias para reforzar la obediencia a la autoridad. Es por eso que cualquier desviación, desde los derechos de los homosexuales hasta el derecho al aborto, es percibida como una amenaza contra la familia.
La opresiva institución de la familia no puede ser simplemente abolida. Es necesario remplazar a la familia como unidad económica y legal, como parte de la transición a una sociedad comunista sin clases. A través de la creación de instituciones alternativas que llevarían a cabo en forma colectiva el trabajo que actualmente hacen las mujeres en el hogar, aspiramos a emancipar a las mujeres del interminable tedio (como niñeras, cocineras, lavanderas, limpiadoras, etc., de tiempo completo) y del aislamiento social, cultural y político que les impone la estructura familiar. Para lograr esto, la clase obrera, con las mujeres como componente crucial, debe destruir el estado burgués y sentar las bases para una economía colectivizada y planificada. ¡Por la liberación de la mujer mediante la revolución socialista!
Tanto los obreros como las obreras sufren diariamente la violencia de la explotación capitalista: pobreza, hambre, enfermedades que no son atendidas, la falta de vivienda y el trabajo alienante. Pero el santurrón RCP quisiera hacernos creer que el principal problema que enfrenta la sociedad actualmente es la oposición entre mujeres “convertidas en objetos” y sus hermanos de clase que supuestamente “corrompen su humanidad” al disfrutar de imágenes que el Presidente Bob y Sunsara Taylor desaprueban.
Durante su (difunta) campaña World Can’t Wait [El mundo no puede esperar], la línea divisoria del RCP era entre el régimen supuestamente “fascista” de Bush y el mundo entero que no podía esperar a sacarlo de la presidencia para poner a los demócratas. Ahora tienen el mundo por el que lucharon: el dominio capitalista ejercido por el otro partido del enemigo de clase. ¿Y cuál es el resultado de los esfuerzos del RCP? Dos millones de personas que se pudren en las prisiones, 1.5 millones de inmigrantes deportados y miles de muertos en los ataques de los drones de Obama.
El denominador común es que el oportunista RCP, carente de cualquier tipo de brújula obrera, busca fuerzas de clase ajenas: por aquí el partido capitalista del enemigo de clase, por allá el ala antisexo de los feministas pequeñoburgueses, en todas partes la masa amorfa que llaman “el pueblo”. El RCP está listo para aceptar a quien sea o lo que sea excepto un eje proletario de clase. Mientras el RCP persiste con sus campañas reformistas y puritanas, la Spartacist League y sus auxiliares juveniles, los Spartacus Youth Clubs, llevan adelante la lucha programática por la liberación de la mujer mediante la revolución socialista.
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/38/antisexo.html
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2016.06.04 13:48 ShaunaDorothy El culto a la virgen María (Junio de 2012)

https://archive.is/9MVFQ
Espartaco No. 35 Junio de 2012
De los archivos de Women and Revolution
El culto a la virgen María
(Mujer y Revolución)
El siguiente artículo ha sido traducido de Women and Revolution No. 15, verano de 1977, y es una reseña del libro Alone of All Her Sex: The Myth and the Cult of the Virgin Mary (Apartada de todo su sexo: El mito y el culto a la virgen María) de Marina Warner (Nueva York: Alfred A. Knopf, 1976). En su brevedad, el artículo proporciona una excelente exposición de la actitud de los marxistas revolucionarios ante la religión, así como una explicación materialista del origen y función social de ésta. A pesar de haber sido escrito hace ya 35 años, no es difícil extrapolar de la situación que describe a la actual. En EE.UU., la política burguesa ha estado crecientemente saturada de oscurantismo religioso, y el tema del artículo no podría ser más apropiado para México, donde el culto a la virgen de Guadalupe es el elemento central sobre el cual convergen la ideología nacionalista burguesa y la abrumadora religiosidad católica, apuntalada a un nivel fervoroso por la reciente visita del papa Ratzinger. Confiamos en que nuestros lectores encontrarán en este artículo no sólo una bocanada de aire fresco, sino también un mejor entendimiento de la naturaleza de la trinidad de la opresión capitalista: el estado, la religión organizada y la institución de la familia, principal fuente de opresión de la mujer en la sociedad dividida en clases.
Susan Adrian, fallecida en 2001, fue una dirigente de la LCI y una excelente maestra, entrenadora y propagandista del trotskismo. Para conocer más de ella, referimos a nuestros lectores al obituario publicado en Spartacist (Edición en español) No. 31, agosto de 2001, y especialmente a Prometheus Research Series No. 6, “Selected Speeches and Writings in Honor of Three Women Leaders of the International Communist League (Fourth Internationalist)” (Discursos y escritos escogidos en honor a tres mujeres dirigentes de la Liga Comunista Internacional [Cuartainternacionalista]), marzo de 2007.
Los marxistas vemos en la religión contemporánea —en la que el miedo y la degradación conforman una liturgia que vuelve a los creyentes estúpidos e impotentes ante la divinidad de sus opresores— algo odioso. Entendemos, sin embargo, que lo que sostiene la filiación religiosa en la era científica no es tanto la convicción intelectual como la opresión social. Así pues, si bien el espíritu anticlerical que animaba el vivo deseo de Voltaire de “ahorcar al último rey...con las tripas del último cura” puede ser sincero e incluso justificado, semejante “guerra contra dios” no trasciende el idealismo pequeñoburgués. La religión desaparecerá sólo cuando haya sido destruida la sociedad que la hace necesaria.
Las revoluciones burguesas establecieron el principio de la separación entre la iglesia y el estado, pero, como señaló Marx, esto no produjo la libertad respecto de la religión. Tampoco el declive de la vitalidad de la religión organizada ha eliminado el sentimiento religioso.
Si bien en Estados Unidos nunca ha existido una religión de estado, la vinculación del prejuicio religioso con los movimientos nativistas de derecha es bien conocida, y el patriotismo, la religiosidad y la prosperidad han constituido a través del tiempo la trinidad de la política imperial estadounidense. Hoy entre 30 y 40 millones de estadounidenses se consideran a sí mismos “cristianos renacidos”, para no hablar de las sectas más tradicionales ni mucho menos del miserable misticismo que sirve de basurero para los despojos de la Nueva Izquierda que aún buscan adquirir la liberación personal a bajo costo.
El tono mojigato de la última campaña presidencial, y el hecho de que el santísimo Jimmy Carter (quien dice consultar las decisiones importantes con su hermana curandera) se alzara con la victoria, apuntan no tanto a un resurgimiento religioso serio como a la pasividad desesperante que se cierne sobre la clase obrera estadounidense. Una muestra de la relación que guarda la conversión religiosa con la derrota política es el crecimiento de la secta de los Musulmanes Negros, que lucra con la desesperanza y el cinismo que se apoderaron de los negros tras los fracasos políticos y la destrucción física del movimiento negro de los años sesenta.
No es sorprendente que las mujeres sean con frecuencia las devotas más fervientes de la religión. Aisladas de la producción y lucha sociales dentro de los sofocantes confines de la familia, las mujeres han sido en general las principales víctimas de los “gendarmes en sotana” y también sus más confiables instrumentos.
El mito de la virgen madre de dios
El libro de Marina Warner, Alone of All Her Sex, intenta explorar el mito religioso que más explícitamente se ha dirigido a moldear y deformar la conciencia femenina: el mito de la madre virgen de dios. Los rituales y complejidades de la teología católica son más comunes y mejor conocidos en Europa y los países latinos que en EE.UU., pero esa imagen en particular ciertamente está relacionada con estereotipos y modelos más generales de “la mujer ideal”.
¡Y vaya que ha sido un mito poderoso! Dante y Botticelli encontraron inspiración en él; las agujas y campanarios de Notre Dame y Chartres se edificaron supuestamente para celebrarlo; e incluso Isabel I de Inglaterra —que no era de las que dejan que los escrúpulos religiosos interfieran con los asuntos de estado— se permitió envolverse en la imaginería de la “Reina Virgen”.
Desde luego, el mito del dios/redentor nacido de una virgen no es exclusivo del cristianismo, sino que tiene raíces en las leyendas antiguas. El poema de William Butler Yeats, “Leda y el cisne” (1923) revive el encuentro mítico entre el dios Zeus y la mortal Leda:
“Un golpe súbito: bate las alas sobre la chica hasta sentir sus muslos bajo las patas, y le muerde el cuello hasta que el seno inerme es ya su seno.
¿Cómo zafarse en su terror la mano de la emplumada gloria entre los muslos? ¿Y cómo el cuerpo asido en blanco júbilo puede ignorar el corazón ajeno?
Temblor del espinazo que concibe el muro profanado y el saqueo, la muerte del Atrida. Bajo el trance, y sometida por la sangre etérea, ¿sumó la chica ciencia a ese poder que abría ya su pico indiferente?”
Al describir el modo en que el culto a la madre virgen se extendió por Europa Occidental, Warner intenta explorar lo que plantea como una paradoja: “el que, en la celebración misma de la mujer humana perfecta, tanto lo humano como lo femenino sean sutilmente denigrados”. Unas 300 páginas después, presenta la siguiente hipótesis concluyente:
“La virgen María no es el arquetipo innato de la naturaleza femenina, el sueño encarnado; es un instrumento de la discusión dinámica de parte de la Iglesia Católica respecto a la estructura de la sociedad, presentado como un código de inspiración divina. Esta discusión cambia, según las contingencias...
“Gracias a su flexibilidad y su maña, la Iglesia Católica puede lograr adaptarla a las nuevas circunstancias de igualdad sexual, pero lo más probable es que la Virgen se convierta en leyenda… La leyenda de la virgen perdurará en todo su esplendor y lirismo, pero se habrá vaciado de contenido moral y por lo tanto habrá perdido los poderes reales que actualmente tiene para curar y para dañar”.
Sin embargo, lo que daña no es el mito, sino la realidad que éste mistifica, y no es mediante la renovación del mito como se va a “curar” a la mujer de su opresión. Marx y Engels citaron favorablemente el lema que encabezaba el semanario del republicano francés Loustalot:
“Los grandes nos parecen grandes sólo porque estamos de rodillas. ¡Pongámonos de pie!”
Sin embargo, añadieron: “Pero para ponerse de pie no basta con levantarse mentalmente, y dejar que sobre la cabeza real y sensible penda el yugo real y sensible, que no podemos destruir por arte de magia a fuerza de ideas”.
Fundamentos del cristianismo
El cristianismo comenzó como la ideología de las masas judías pobres bajo el Imperio Romano. Dado que las relaciones económicas no permitían que la riqueza se multiplicara mediante el desarrollo de las fuerzas productivas, la única manera en que las clases poseedoras de Roma podían sostener su riqueza era mediante el continuo y siempre expansivo saqueo de las áreas conquistadas. El costo extremadamente bajo del trabajo esclavo que se obtenía de ese modo era lo único que hacía que las empresas a gran escala (generalmente agrarias y a veces mineras) fueran relativamente rentables en comparación con las de los pequeños campesinos. La riqueza acumulada a través del saqueo se destinaba básicamente al consumo, a la búsqueda de diversiones.
La causa fundamental de la decadencia del Imperio Romano fue la contradicción, inherente al creciente dispendio de las clases poseedoras, entre el aumento del valor excedente, por un lado, y el carácter estático del modo de producción, por el otro. Y es también en esta contradicción donde deben buscarse las raíces del cristianismo primitivo. Abraham Leon escribió:
“Pero aunque sea evidente que la mayoría de los judíos desempeña un papel comercial en el imperio romano, no debe creerse por ello que todos sean ricos comerciantes o empresarios; por el contrario, la mayoría de los judíos se compone realmente de personas de humilde condición, de las que una parte obtiene sus medios de vida, directa o indirectamente, del comercio: buhoneros, descargadores, artesanos, etc.... Esta multitud humilde es la primera a quien golpea la decadencia del imperio romano y la que más sufre por las exacciones. Concentrada en grandes masas en las ciudades, posee mayor capacidad de resistencia que los campesinos dispersos por la campiña; también es mucho más consciente de sus intereses.
“En las capas pobres de las grandes ciudades de la Diáspora es donde se expande el cristianismo... En la medida en que a las insurrecciones judías siguen insurrecciones de capas populares no judaicas, la religión comunista judía se extiende rápidamente entre las multitudes paganas”.
Como ideología de protesta por parte de los desposeídos y los indefensos, el cristianismo encarnó un vehemente sentimiento antiplutocrático. En el evangelio según Lucas, por ejemplo, se lee:
“Bienaventurados los pobres, porque vuestro es el Reino de Dios. Bienaventurados los que tenéis hambre ahora, porque seréis saciados… Pero ¡ay de vosotros, los ricos!, porque habéis recibido vuestro consuelo. ¡Ay de vosotros, los que ahora estáis hartos!, porque tendréis hambre”.
La epístola de Santiago es igualmente explícita:
“¡Vamos ahora, oh ricos! Llorad y aullad por las miserias que os esperan... Vuestro oro y plata están enmohecidos; y su moho testificará contra vosotros, y devorará del todo vuestras carnes como fuego”.
El “comunismo” del cristianismo primitivo no se basaba, ni podía basarse, en la comunalización de la capacidad productiva de la sociedad, sino en la comunalización del consumo: “comunismo por medio del saqueo al opulento”, como decía Karl Kautsky. Pero, conforme el cristianismo se extendió, sus líderes se esforzaron por mellar su filo antiplutocrático.
El proceso por el cual pasó la iglesia no se debió fundamentalmente a la codicia y la ambición personal de sus funcionarios; no fue simplemente una herramienta para engañar y despojar a las masas. El cristianismo se volvió la religión oficial del Imperio Romano bajo Constantino, al mismo tiempo en que la decadencia del imperio, basada en el parasitismo y el bandolerismo, llevaba a las reformas de Diocleciano y Constantino, las cuales intentaron apoyarlo en una economía natural. Como religión de la clase de los grandes propietarios en el origen de la economía feudal europea, el fuego antiplutocrático que el cristianismo tenía originalmente quedó reservado a los mercaderes y usureros.
Secularización y celibato
Warner plantea un vínculo interesante entre la creciente riqueza de la iglesia y su santificación del celibato (las escrituras mismas no mencionan jamás la “inmaculada concepción” y plantean muchas dudas sobre la virginidad de María). Bajo la ley romana, una mujer tenía derecho a heredar riqueza y disponer de ella de manera independiente a partir de cierta edad. Entre las familias romanas, era común criar a los hijos varones en la vieja religión y a las hijas en la nueva; además, en la época de la decadencia romana solía ocurrir que las familias se extinguieran por la línea masculina. Así, la vocación del celibato (que implicaba no tener herederos) para las cristianas vírgenes y viudas sin hijos resultaba de lo más rentable para la iglesia. Fue pues, según Warner, como parte del creciente poder secular de la iglesia que el culto a la virgen alcanzó prominencia por primera vez.
Agustín, que vivió en el siglo V, trazó una conexión explícita y literal entre el acto sexual y el pecado original: Cristo nació de una virgen porque sólo así pudo evitar contaminarse del pecado original. La percepción de la virginidad como un estado inherentemente santo y la identificación de la pureza espiritual con la abstinencia sexual siguen dominando la doctrina de la iglesia hasta la fecha.
La imagen de la madre de dios —prácticamente ignorada durante los primeros cuatro siglos del cristianismo— no era la humilde y sumisa chica de la anunciación, sino la triunfante reina del cielo, una imagen que también servía para simbolizar la ventaja de la iglesia sobre otros gobernantes temporales a lo largo de Europa y el imperio Bizantino. Esta imagen de María como reina del cielo se mantuvo esencialmente inalterada, excepto quizá por la creciente opulencia de su indumentaria, por muchos siglos, prestándole la autoridad de la sanción divina al concepto de monarquía.
Parte del tributo económico considerado digno de una reina —y la separación entre lo temporal y lo divino fue convenientemente oscurecida— puede verse en la extraordinaria ola de adulación que fue el pretexto para la construcción de 80 catedrales en Francia en un solo siglo.
La ley feudal francesa de los siglos XII y XIII permitía que las mujeres poseyeran rangos y propiedades por derecho propio; y en una sociedad donde la adquisición de tierra era una necesidad constante y urgente, las herederas podían llegar a tener un inmenso poder: Leonor de Aquitania (1122-1204) es la más célebre de ellas. Pero la consolidación de Francia y otros territorios como estados-nación entró en conflicto con las tendencias centrífugas de los patrones feudales de herencia. Con el tiempo, las mujeres perdieron muchos de los derechos económicos de los que habían gozado.
Parte de la batalla por la consolidación nacional de Francia se libró como una guerra santa por parte del papa y los señores feudales del norte de Francia por subyugar el sur, campo de cultivo de la popular herejía cátara. Ésta, una forma ascética del maniqueísmo, permitía la entrada de la mujer al clero y sostenía que el sexo casual y la sodomía eran menos reprensibles que el matrimonio, el cual había poblado el pestilente universo. El sur de Francia también era la patria de la poesía provenzal de los trovadores, que exaltaba el amor adúltero. Por ende, desde muchos puntos de vista, tanto los herejes como los trovadores eran anatema para la iglesia y para la dinastía de los Capeto en el norte. Las batallas que se libraron en el sur a partir del siglo XIII acabaron con medio millón de personas.
Fue la generación de la nieta de Leonor de Aquitania, Blanca de Castilla, la que, alentada por la iglesia y el estado, empezó a enfocar su ardor en María como virgen. Esta “nueva” María asumió gran parte del carácter y la función del personaje original de la poesía provenzal, pero sin la celebración del hedonismo y la permisibilidad. Todavía se le reconocía como una reina poderosa, pero solamente, según se enfatizaba, por gracia de su hijo, y no por derecho propio. Se le retrataba como la encarnación de la hermosura y el ardor divino, pero sobre todo, de la castidad.
Como señala Warner, el estatus especial que obtuvo la madre virgen de dios tenía como reverso el igualmente especial desprecio a la mujer ordinaria, no virginal, que se consideraba, como Eva, la “oportunidad del pecado”, una tentadora que distraía al hombre de dios para conducirlo a una perdición eterna.
Recoger las flores de la vida
El libro de Warner es una mezcla frecuentemente desenfocada de investigación histórica y sociológica con nostalgia y autoanálisis. Y es franca respecto a su ambivalencia:
“No puedo entrar en una iglesia sin que me duela toda la seguridad y belleza de la salvación a la que renuncié. Recuerdo cuando visité Notre Dame en París y, de pie en medio de la nave, comencé a llorar de rabia por ese viejo amor y su perdurable capacidad de conmoverme”.
No habiendo saldado satisfactoriamente las cuentas de su propia experiencia con el oscurantismo religioso, Warner explica el dominio de la iglesia sobre los creyentes en términos meramente sicológicos e ideológicos.
Ciertamente hay que reconocerle a la iglesia el “genio...con que se adueña de la psique de sus fieles”, como dice la reseña del Village Voice. De hecho, en los países donde la iglesia católica ha sido una influencia cultural y política dominante, ha lesionado y distorsionado hasta tal punto la psique de las masas, que incluso los manifestantes políticamente motivados han caído en orgías de anticlericalismo torcido. Por ejemplo, en 1909, cuando el gobierno español intentó movilizar a los reservistas para defender sus colonias marroquíes, la población respondió con una huelga general y una frenética protesta de cinco días que incluyó el desenterrar cadáveres de monjas y el bailar con ellos por las calles.
Al mismo tiempo, históricamente la iglesia ha impuesto la manipulación sicológica mediante una coerción altamente efectiva, tanto física como social. Cuando, en los primeros seis meses de la Guerra Civil Española, los obreros y campesinos quemaron 160 iglesias hasta los cimientos, no sólo estaban protestando contra la opresión sicológica, sino también contra una poderosa institución estatal fanáticamente comprometida con la preservación de la monarquía y con la reacción.
Al final, Warner rechaza al eunuco femenino de la iglesia católica, si bien con una extraña ambivalencia feminista:
“Si bien la Virgen María no puede ser un modelo para la Mujer Nueva, es mejor tener una diosa que no tenerla, pues el encorbatado mundo masculino de la religión protestante se parece demasiado a un club de caballeros en el que no se admiten damas salvo los días especiales”.
Y así, al final, la cuestión de la mitología religiosa sigue consistiendo en la deprimente elección entre una fantasía perniciosa y una realidad yerma y estéril.
Los marxistas insistimos en que éstas no son las únicas alternativas. La crítica marxista de la religión desmitifica la fantasía religiosa y demuestra que fue el hombre quien creó a los dioses y diosas, y no al revés, pero no para que las masas trabajadoras se vean privadas del consuelo, por pequeño que sea, que esas fantasías puedan aportar en un mundo cruel, sino para remplazar esas pobres ilusiones con una realidad mucho más rica y satisfactoria. Marx lo expresó con la mayor elocuencia:
“La miseria religiosa es, por una parte, la expresión de la miseria real, y por otra parte, la protesta contra la miseria real. La religión es el suspiro de la criatura agobiada por la desgracia, el alma de un mundo sin corazón, el espíritu de una época sin espíritu. Es el opio del pueblo.
“...Exigir que se renuncie a las ilusiones concernientes a nuestra propia situación, es exigir que se renuncie a una situación que necesita de ilusiones. La crítica de la religión es pues, en germen, la crítica de este valle de lágrimas, en el que la religión es una simple aureola.
“La crítica ha deshojado las flores imaginarias que cubrían la cadena de la religión, no para hacerla prosaica y desoladora, sino para que el hombre las sacuda y recoja las flores de la vida”.
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/35/virginmary.html
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2015.10.17 18:18 parado33 Mis propuestas. Si alguien me puede decir donde enviarlas para que se debatan lo agradezco

Teniendo en cuenta que ser joven o ser mayor es algo bastante relativo voy a intentar poner cifras. En los cursos del SEPE que he realizado apenas hay “jóvenes”. No veo gente menor de 30 ni 25 años. Todos son bastante “mayores”. Por lo general mayores de 30 años y cercanos a los 40 incluso más allá. He estado en clases de programación JAVA con gente de más de 55 años, me he sentado al lado de un hombre de 40 que llevaba 5 años sin trabajar y por eso aparentaba tener casi 60. Cuando voy a las oficinas del SEPE apenas veo gente joven menor de 25 años, y las que hay son gente que tiene formación básica. He estado con mujeres ya en sus 40 y tantos solteras o separadas que me han reconocido que sienten que no volverán a trabajar, y otras me han reconocido que están hasta el #### de sus maridos pero que como saben que no van a encontrar empleo “al menos que las mantengan”. Hablo de lo que veo en la Comunidad de Madrid, ignoro como será en otras. Sin embargo, veo como muchos compañeros míos del master han conseguido empleo, todos menores de 27 años. Veo como en la (dichosa) red LinkedIn casi todos los recién licenciados en ingenierías tienen empleo y a medida que se sube de edad el estado de “buscando activamente empleo” crece. En mi día a día veo como gente sin formación trabaja y yo voy camino a una tremenda depresión. No se me quiere o porque tengo más de 30 años, o porque no tengo experiencia en “lo que sale”, o porque no se me puede hacer un contrato en formación, ni de becario. Hace unos días una ONG bastante famosa, me ha rechazado para unas prácticas de 15 días (¿Qué habría costado tenerme 15 días? Las prácticas eran “no laborales” y por lo tanto no remuneradas).
Con esto quiero pedir, por favor, que para las próximas elecciones tengan en cuenta que las empresas de este país discriminan y mucho. Si no es por sexo, es por edad, si no es por titulación (la mayoría de los ingenieros valemos para la gran mayoría de ofertas de empleo que salen para ingenieros).
Quiero proponer que legislen de verdad en contra de la discriminación, y de verdad, no solo con palabras. Puesto que las empresas de este país no se toman en serio la igualdad de oportunidades (la vivo en mis carnes y lo veo a mí alrededor) veo conveniente Por eso les propongo lo siguiente:
Atentamente:
parado 33.. ingeniero + master + postgrado + 2certificados de profesionalidad + ingles + algo de portgues... 1 año en paro, 2 sin ingresos.
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2015.06.30 07:01 josema3 La hipocresía del discurso a favor de la Ideología de Género y del homosexualismo

Los medios de comunicación hacen una inmensa contribución a la guerra de sexos. No en vano, las chicas que ahora tienen veinte años han crecido con la idea, bien consciente o inconsciente, de que todos los hombres son agresores potenciales y un peligro para ellas a todos los niveles.
También han hecho que todos los hombres vivan un inmenso complejo de culpa que no les corresponde.
Este tipo de relaciones tan deterioradas entre sexos que desea esta especie de pseudofeminismo que padecemos, conduce invariablemente a una segregación entre los mismos.
En consecuencia, bajo esas circunstancias, a medio plazo, el único refugio posible para la afectividad y para el amor será la homosexualidad para un número importante de personas.
Y ese es justamente el objetivo de esa ponzoña “feminazi”: La homosexualización de los hombres y la lesbianización de las mujeres, minando cada vez más a la heterosexualidad como una opción de vida, criminalizándola y haciéndola cada vez peor vista socialmente.
Su aterradora visión corresponde a una sociedad donde las relaciones de cualquier tipo entre ambos sexos sean cada vez más limitadas y que al mismo tiempo se tome a la androginia como el arquetipo del ser humano ideal.
La tendencia a la androginia conduce a una desustancialización de todo lo masculino y lo femenino, lo cual, es un proceso perfectamente observable en la realidad de la calle. Todo eso responde a una ingeniería social absolutamente premeditada y estudiada hasta el más mínimo detalle.
Se profundizará mucho mas en toda esta situación entre las nuevas generaciones dado que para ellos todas esas ideas formarán parte de la “naturaleza de las cosas” puesto que no habrán conocido ningún otro referente en sentido contrario.
Íntimamente relacionado con la Ideología de Género esta el Movimiento Gay, aunque no con los homosexuales considerados a nivel individual.
Cada vez más hombres que se han visto derrotados por la guerra psicológica de la poderosa Ideología de Género, que goza de todo el favor del Estado y de los medios de comunicación, buscan la afectividad en relaciones homosexuales a modo de alternativa. Exactamente lo mismo está ocurriendo con un creciente número de mujeres.
Ello nos conduce a la idea de que esas personas no han sido plenamente libres a la hora de escoger su opción sexual. Sencillamente se les ha puesto muy complicado vivir el amor hacia el otro sexo.
Muchas de estas personas que, hoy en día, se acercan a la homosexualidad, son “socializadas” dentro del denominado “Movimiento Gay”, lo cual va mucho más lejos que la mera elección de una opción sexual determinada.
Si alguno de ellos decidiera volver a vivir el amor hacia el otro sexo se le pondría mil y un impedimentos a nivel psicológico.
Aunque resulte sorprendente, existe un número significativo de casos de homosexuales que, tras un proceso complejo y doloroso, han dejado de serlo y han pasado a ser heterosexuales.
Sin embargo, sus voces son acalladas y toda la literatura sobre este tipo de casos es censurada debido a las presiones ejercidas por el “lobby homosexual”.
Dicho de otra manera: está permitido e incluso aplaudido hacerse homosexual pero está prohibido dejar de serlo. La idea principal es la de que no es posible salirse de la “secta gay”. Y ya con esto la cuadratura del círculo queda completa.
Frente al estereotipo que la misma “ingeniería social de género” ha creado sobre los varones heterosexuales, es decir: seres violentos, crueles y con unas capacidades intelectuales no demasiado desarrolladas, la Ideología de Género ha construido una imagen de los homosexuales que les presenta como personas rebosantes de amor, de sensibilidad y de bondad.
Hasta el punto de que muchas voces del “Movimiento Gay” sugieren que si en el mundo predominaran los valores homosexuales y en última instancia, si la mayoría de la población fuera gay, viviríamos en un mundo infinitamente mejor.
No somos pocos los que pensamos justamente lo contrario: Las élites que dominan el mundo son mayoritariamente homosexuales y el mundo es una gran montaña de mierda, en todos los aspectos, gracias en buena medida, a esas mismas élites mayoritariamente homosexuales.
La agenda política del Estado muestra claramente la relación existente entre la Ideología de Género y el Movimiento Gay:
El ejemplo mas emblemático: la Ley de la Violencia de Género abunda en la guerra de sexos y la Ley del Matrimonio Gay normaliza a la homosexualidad que previamente ha sido favorecida por la propia guerra de sexos instigada por el Estado y por los medios de comunicación. Ese es el engranaje interno de la agenda política dominada por la Ideología de Género.
Y ciertamente, es importante reseñar que, en términos generales, el modelo español en materia de aplicación de las, así llamadas, políticas de género, se ha convertido en una referencia a nivel mundial.
Entre otras cosas, desafortunadamente, gracias a su altísimo grado de éxito en bastantes aspectos de su desarrollo.
La homosexualización de las sociedades es profundamente conveniente para el Neoliberalismo: No olvidemos que en el fondo, las bases ideológicas del Neoliberalismo siguen siendo Malthus, Adam Smith, y el Darwinismo Social.
En este caso, la idea de la homosexualización de las sociedades ha de vincularse con Malthus.
En apenas cien años la población mundial ha aumentado en nada menos que en mil millones de habitantes, dejando un total de siete mil millones de personas en este planeta.
Esa progresión es insostenible para el modelo de dominación neoliberal a nivel energético, alimenticio, productivo etc etc .
Para la oligarquía mundial se torna vital disminuir sustancialmente la población mundial. La homosexualización de las sociedades es una de las estrategias aunque no la única.
Por supuesto, las sociedades en las que antes penetra este tipo de políticas disfrazadas de progresismo son las occidentales. Pero el objetivo es que se extiendan a todos los rincones del mundo.
Penetran antes en las sociedades occidentales porque es donde mayor capacidad de influencia tienen determinados think-tanks financiados por una oligarquía cuyo sueño húmedo más recurrente es el de transformar al ser humano en una especie de animal de compañía.
De una manera más concreta, ese estado de cosas puede corroborarse haciendo un simple ejercicio de observación de las políticas de población desarrolladas por Naciones Unidas:
Naciones Unidas a través del Fondo para la para la Población, de la OMS o de la UNESCO lleva desde hace muchos años promoviendo el control de la población en el Tercer Mundo.
Y hoy en día, desde esas agencias de Naciones Unidas se utiliza también la Ideología de Género para extender el control de la población.
Otro ejemplo relevante de esta realidad, es el de las políticas llevadas a cabo por organización supranacional más importante del mundo, la Unión Europea, que también ha invertido mucho dinero y esfuerzo para implementar las llamadas políticas de género.
De hecho, el 70% del dinero que recibe el “Movimiento Gay” en Europa procede de la Unión Europea.
La misma Unión Europea que infringe sufrimiento a la población a través de enormes recortes sociales al servicio de la ideología neoliberal. ¿Todo eso lo hacen porque nos quieren mucho?
Consecuentemente, desde las centrales de pensamiento estas ideas descienden como una lluvia fina a todos los resortes de poder, entre los cuales destacan, obviamente, el Estado y los medios de comunicación tradicionales.
Por otra parte, los planes de reducción demográfica de las élites económicas y políticas no pueden ser un secreto para nadie después de escuchar las declaraciones de Cristine Lagarde, la directora del FMI, insinuado que en España vivimos demasiado refiriéndose a que nos gastábamos demasiado dinero en pensiones.
Nunca se ha demostrado el innatismo de la homosexualidad, jamás se ha encontrado un supuesto “gen gay”. Los mas que se ha llegado a determinar son diferentes niveles de testosterona entre los varones desde el nacimiento. Y ello no ha conducido a grandes conclusiones que aporten pruebas del innatismo homosexual.
Si algún día, se llegara a encontrar “el gen gay” harían hasta pegatinas y camisetas con su nombre. Pero me temo que eso no va a ocurrir.
La teoría del innatismo homosexual se basa en un fraude científico orquestado por el psicópata, zoofilico y violador de niños Alfred C. Kinsey con su afirmación de que en toda sociedad existe un 10 % de homosexuales.
Por ejemplo, el 25% de los sujetos estudiados por este “investigador” eran o habían sido reclusos en una prisión.
De hecho la cifra del 10% era una distorsión de lo descubierto por Kinsey: el número de hombres que mantienen una preferencia homosexual durante toda la vida era un todavía inferior 4%, y en el caso de las mujeres, más o menos, la mitad.
Pero pocos leyeron lo suficiente para distinguir entre las cifras del 10 y del 4 por ciento; y además de esto, no se disponían de otros datos que pudieran contradecir el informe de Kinsey.
La única realidad es que no existe ningún determinismo genético que conduzca a la homosexualidad.
Y el hecho de que, esporádicamente, se puedan observar ciertos comportamientos homosexuales en la naturaleza, no implica, en ningún caso, que esos mismos animales no tengan encuentros sexuales con ejemplares de su misma especie y del sexo contrario para reproducirse.
Lo que vendría a demostrar, en todo caso, que ser exclusivamente homosexual no es algo natural.
Lo que sí está completamente demostrado, es que es posible inducir a la homosexualidad por muy diferentes vías. Y una de las más perversas es, sin duda, la de la guerra de sexos, que además, está patrocinada por el Estado.
Dicho eso, nadie debe imponer a nadie ninguna clase de conducta sexual. Sin embargo, una realidad tan sumamente decisiva como que un hombre y una mujer pueden crear vida, es algo que ha de ser protegido y tenido en cuenta de una manera singular, siempre que se quiera ejercer un elemental sentido común.
La verdad sobre la homosexualidad es que, en términos generales, siempre ha sido un comportamiento muy propio de las élites sociales y que ha tenido y tiene relación con rituales de vasallaje que se fundamentan en la humillación sexual y en el trauma como una forma de señalar que una persona posee un status más elevado que otra.
En la nueva cultura impuesta por la Ideología de Género, las diferentes modalidades de familia que ellos promueven, basadas en unos cada vez más largos listados de artificiales categorías de género, se fundan en meros y fríos contratos acordados entre individuos.
Contratos, por supuesto, rescindibles. Además, obvian y destierran de su lenguaje conceptos o palabras como "amor" o "ternura" dado que es más que complicado incorporar esos términos en un contrato mercantil.
Victimizar a las mujeres tratándolas como seres humanos menores de edad y castrar y criminalizar a los hombres heterosexuales.
Ese es el punto de partida de su siniestro proyecto que consta de las siguientes fases que se solapan entre sí dentro del proceso de su implementación:
  1. Crear una segregación entre hombres y mujeres, cada vez más profunda, a través de la guerra de sexos.
  2. Generar un contexto normalizado y favorable para la homosexualidad que, a medio plazo, suponga una alternativa factible y generalizada a la heterosexualidad minada por la guerra de sexos.
  3. Una sociedad andrógina en la que los pocos nacimientos que se produzcan sean por medios artificiales y nunca naturales. Además preferiblemente el Estado será el que se encargue de la infancia.
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2015.06.28 08:38 josema3 La hipocresía del discurso a favor de la Ideología de Género y del homosexualismo

Los medios de comunicación hacen una inmensa contribución a la guerra de sexos. No en vano, las chicas que ahora tienen veinte años han crecido con la idea, bien consciente o inconsciente, de que todos los hombres son agresores potenciales y un peligro para ellas a todos los niveles. También han hecho que todos los hombres vivan un inmenso complejo de culpa que no les corresponde.
Este tipo de relaciones tan deterioradas entre sexos que desea este pseudofeminismo, conduce invariablemente a una segregación entre los mismos.
En consecuencia, bajo esas circunstancias, a medio plazo, el único refugio posible para la afectividad y para el amor será la homosexualidad para un número importante de personas.
Y ese es justamente el objetivo de esa ponzoña “feminazi”: La homosexualización de los hombres y la lesbianización de las mujeres, minando cada vez más a la heterosexualidad como una opción de vida, criminalizándola y haciéndola cada vez peor vista socialmente.
Su aterradora visión corresponde a una sociedad donde las relaciones de cualquier tipo entre ambos sexos sean cada vez más limitadas y que al mismo tiempo se tome a la androginia como el arquetipo del ser humano ideal.
La tendencia a la androginia conduce a una desustancialización de todo lo masculino y lo femenino, lo cual, es un proceso perfectamente observable en la realidad de la calle. Todo eso responde a una ingeniería social absolutamente premeditada y estudiada hasta el más mínimo detalle.
Se profundizará mucho mas en toda esta situación entre las nuevas generaciones dado que para ellos todas esas ideas formarán parte de la “naturaleza de las cosas” puesto que no habrán conocido ningún otro referente en sentido contrario.
Íntimamente relacionado con la Ideología de Género esta el Movimiento Gay, aunque no con los homosexuales considerados a nivel individual.
Cada vez más hombres que se han visto derrotados por la guerra psicológica de la poderosa Ideología de Género, que goza de todo el favor del Estado y de los medios de comunicación, buscan la afectividad en relaciones homosexuales a modo de alternativa. Exactamente lo mismo está ocurriendo con un creciente número de mujeres.
Ello nos conduce a la idea de que esas personas no han sido plenamente libres a la hora de escoger su opción sexual. Sencillamente se les ha puesto muy complicado vivir el amor hacia el otro sexo.
Muchas de estas personas que, hoy en día, se acercan a la homosexualidad, son “socializadas” dentro del denominado “Movimiento Gay”, lo cual va mucho más lejos que la mera elección de una opción sexual determinada.
Si alguno de ellos decidiera volver a vivir el amor hacia el otro sexo se le pondría mil y un impedimentos a nivel psicológico. Aunque resulte sorprendente, existe un número significativo de casos de homosexuales que, tras un proceso complejo y doloroso, han dejado de serlo y han pasado a ser heterosexuales.
Sin embargo, sus voces son acalladas y toda la literatura sobre este tipo de casos es censurada debido a las presiones ejercidas por el “lobby homosexual”. Dicho de otra manera: está permitido e incluso aplaudido hacerse homosexual pero está prohibido dejar de serlo. La idea principal es la de que no es posible salirse de la “secta gay”. Y ya con esto la cuadratura del círculo queda completa.
Frente al estereotipo que la misma “ingeniería social de género” ha creado sobre los varones heterosexuales, es decir: seres violentos, crueles y con unas capacidades intelectuales no demasiado desarrolladas, la Ideología de Género ha construido una imagen de los homosexuales que les presenta como personas rebosantes de amor, de sensibilidad y de bondad.
Hasta el punto de que muchas voces del “Movimiento Gay” sugieren que si en el mundo predominaran los valores homosexuales y en última instancia, si la mayoría de la población fuera gay, viviríamos en un mundo infinitamente mejor.
No somos pocos los que pensamos justamente lo contrario: Las élites que dominan el mundo son mayoritariamente homosexuales y el mundo es una gran montaña de mierda, en todos los aspectos, gracias en buena medida, a esas mismas élites mayoritariamente homosexuales.
La agenda política del Estado muestra claramente la relación existente entre la Ideología de Género y el Movimiento Gay:
El ejemplo mas emblemático: la Ley de la Violencia de Género abunda en la guerra de sexos y la Ley del Matrimonio Gay normaliza a la homosexualidad que previamente ha sido favorecida por la propia guerra de sexos instigada por el Estado y por los medios de comunicación.
Ese es el engranaje interno de la agenda política dominada por la Ideología de Género.
Y ciertamente, es importante reseñar que, en términos generales, el modelo español en materia de aplicación de las, así llamadas, políticas de género, se ha convertido en una referencia a nivel mundial. Entre otras cosas, desafortunadamente, gracias a su altísimo grado de éxito en bastantes aspectos de su desarrollo.
La homosexualización de las sociedades es profundamente conveniente para el Neoliberalismo: No olvidemos que en el fondo, las bases ideológicas del Neoliberalismo siguen siendo Malthus, Adam Smith, y el Darwinismo Social.
En este caso, la idea de la homosexualización de las sociedades ha de vincularse con Malthus. En apenas cien años la población mundial ha aumentado en nada menos que en mil millones de habitantes, dejando un total de siete mil millones de personas en este planeta.
Esa progresión es insostenible para el modelo de dominación neoliberal a nivel energético, alimenticio, productivo etc etc
Para la oligarquía mundial se torna vital disminuir sustancialmente la población mundial. La homosexualización de las sociedades es una de las estrategias aunque no la única.
Por supuesto, las sociedades en las que antes penetra este tipo de políticas disfrazadas de progresismo son las occidentales. Pero el objetivo es que se extiendan a todos los rincones del mundo.
Penetran antes en las sociedades occidentales porque es donde mayor capacidad de influencia tienen determinados think-tanks financiados por una oligarquía cuyo sueño húmedo más recurrente es el de transformar al ser humano en una especie de animal de compañía.
De una manera más concreta, ese estado de cosas puede corroborarse haciendo un simple ejercicio de observación de las políticas de población desarrolladas por Naciones Unidas:
Naciones Unidas a través del Fondo para la para la Población, de la OMS o de la UNESCO lleva desde hace muchos años promoviendo el control de la población en el Tercer Mundo. Y hoy en día, desde esas agencias de Naciones Unidas se utiliza también la Ideología de Género para extender el control de la población.
Otro ejemplo relevante de esta realidad, es el de las políticas llevadas a cabo por organización supranacional más importante del mundo, la Unión Europea, que también ha invertido mucho dinero y esfuerzo para implementar las llamadas políticas de género. De hecho, el 70% del dinero que recibe el “Movimiento Gay” en Europa procede de la Unión Europea.
La misma Unión Europea que infringe sufrimiento a la población a través de enormes recortes sociales al servicio de la ideología neoliberal. ¿Todo eso lo hacen porque nos quieren mucho?
Consecuentemente, desde las centrales de pensamiento estas ideas descienden como una lluvia fina a todos los resortes de poder, entre los cuales destacan, obviamente, el Estado y los medios de comunicación tradicionales.
Por otra parte, los planes de reducción demográfica de las élites económicas y políticas no pueden ser un secreto para nadie después de escuchar las declaraciones de Cristine Lagarde, la directora del FMI, insinuado que en España vivimos demasiado refiriéndose a que nos gastábamos demasiado dinero en pensiones.
Nunca se ha demostrado el innatismo de la homosexualidad, jamás se ha encontrado un supuesto “gen gay”.
Lo mas que se ha llegado a determinar son diferentes niveles de testosterona entre los varones desde el nacimiento. Y ello no ha conducido a grandes conclusiones que aporten pruebas del innatismo homosexual.
Si algún día, se llegara a encontrar “el gen gay” harían hasta pegatinas y camisetas con su nombre. Pero me temo que eso no va a ocurrir. La teoría del innatismo homosexual se basa en un fraude científico orquestado por el psicópata, zoofilico y violador de niños Alfred C. Kinsey con su afirmación de que en toda sociedad existe un 10 % de homosexuales.
Por ejemplo, el 25% de los sujetos estudiados por este “investigador” eran o habían sido reclusos en una prisión. De hecho la cifra del 10% era una distorsión de lo descubierto por Kinsey: el número de hombres que mantienen una preferencia homosexual durante toda la vida era un todavía inferior 4%, y en el caso de las mujeres, más o menos, la mitad.
Pero pocos leyeron lo suficiente para distinguir entre las cifras del 10 y del 4 por ciento; y además de esto, no se disponían de otros datos que pudieran contradecir el informe de Kinsey.
La única realidad es que no existe ningún determinismo genético que conduzca a la homosexualidad. Y el hecho de que, esporádicamente, se puedan observar ciertos comportamientos homosexuales en la naturaleza, no implica, en ningún caso, que esos mismos animales no tengan encuentros sexuales con ejemplares de su misma especie y del sexo contrario para reproducirse. Lo que vendría a demostrar, en todo caso, que ser exclusivamente homosexual no es algo natural.
Lo que sí está completamente demostrado, es que es posible inducir a la homosexualidad por muy diferentes vías. Y una de las más perversas es, sin duda, la de la guerra de sexos, que además, está patrocinada por el Estado.
Dicho eso, nadie debe imponer a nadie ninguna clase de conducta sexual. Sin embargo, una realidad tan sumamente decisiva como que un hombre y una mujer pueden crear vida, es algo que ha de ser protegido y tenido en cuenta de una manera singular, siempre que se quiera ejercer un elemental sentido común.
La verdad sobre la homosexualidad es que, en términos generales, siempre ha sido un comportamiento muy propio de las élites sociales y que ha tenido y tiene relación con rituales de vasallaje que se fundamentan en la humillación sexual y en el trauma como una forma de señalar que una persona posee un status más elevado que otra.
En la nueva cultura impuesta por la Ideología de Género, las diferentes modalidades de familia que ellos promueven, basadas en unos cada vez más largos listados de artificiales categorías de género, se fundan en meros y fríos contratos acordados entre individuos. Contratos, por supuesto, rescindibles. Además, obvian y destierran de su lenguaje conceptos o palabras como "amor" o "ternura" dado que es más que complicado incorporar esos términos en un contrato mercantil.
Victimizar a las mujeres tratándolas como seres humanos menores de edad y castrar y criminalizar a los hombres heterosexuales. Ese es el punto de partida de su siniestro proyecto que consta de las siguientes fases que se solapan entre sí dentro del proceso de su implementación:
  1. Crear una segregación entre hombres y mujeres, cada vez más profunda, a través de la guerra de sexos.
  2. Generar un contexto normalizado y favorable para la homosexualidad que, a medio plazo, suponga una alternativa factible y generalizada a la heterosexualidad minada por la guerra de sexos.
  3. Una sociedad andrógina en la que los pocos nacimientos que se produzcan sean por medios artificiales y nunca naturales. Además preferiblemente el Estado será el que se encargue de la infancia.
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2015.06.21 09:20 josema3 La hipocresía del discurso a favor de la Ideología de Género y del homosexualismo

Los medios de comunicación hacen una inmensa contribución a la guerra de sexos. No en vano, las chicas que ahora tienen veinte años han crecido con la idea, bien consciente o inconsciente, de que todos los hombres son agresores potenciales y un peligro para ellas a todos los niveles. También han hecho que todos los hombres vivan un inmenso complejo de culpa que no les corresponde.
Este tipo de relaciones tan deterioradas entre sexos que desea este pseudofeminismo, conduce invariablemente a una segregación entre los mismos.
En consecuencia, bajo esas circunstancias, a medio plazo, el único refugio posible para la afectividad y para el amor será la homosexualidad para un número importante de personas.
Y ese es justamente el objetivo de esa ponzoña “feminazi”: La homosexualización de los hombres y la lesbianización de las mujeres, minando cada vez más a la heterosexualidad como una opción de vida, criminalizándola y haciéndola cada vez peor vista socialmente.
Su aterradora visión corresponde a una sociedad donde las relaciones de cualquier tipo entre ambos sexos sean cada vez más limitadas y que al mismo tiempo se tome a la androginia como el arquetipo del ser humano ideal.
La tendencia a la androginia conduce a una desustancialización de todo lo masculino y lo femenino, lo cual, es un proceso perfectamente observable en la realidad de la calle. Todo eso responde a una ingeniería social absolutamente premeditada y estudiada hasta el más mínimo detalle.
Se profundizará mucho mas en toda esta situación entre las nuevas generaciones dado que para ellos todas esas ideas formarán parte de la “naturaleza de las cosas” puesto que no habrán conocido ningún otro referente en sentido contrario.
Íntimamente relacionado con la Ideología de Género esta el Movimiento Gay, aunque no con los homosexuales considerados a nivel individual.
Cada vez más hombres que se han visto derrotados por la guerra psicológica de la poderosa Ideología de Género, que goza de todo el favor del Estado y de los medios de comunicación, buscan la afectividad en relaciones homosexuales a modo de alternativa. Exactamente lo mismo está ocurriendo con un creciente número de mujeres.
Ello nos conduce a la idea de que esas personas no han sido plenamente libres a la hora de escoger su opción sexual. Sencillamente se les ha puesto muy complicado vivir el amor hacia el otro sexo.
Muchas de estas personas que, hoy en día, se acercan a la homosexualidad, son “socializadas” dentro del denominado “Movimiento Gay”, lo cual va mucho más lejos que la mera elección de una opción sexual determinada.
Si alguno de ellos decidiera volver a vivir el amor hacia el otro sexo se le pondría mil y un impedimentos a nivel psicológico.
Aunque resulte sorprendente, existe un número significativo de casos de homosexuales que, tras un proceso complejo y doloroso, han dejado de serlo y han pasado a ser heterosexuales.
Sin embargo, sus voces son acalladas y toda la literatura sobre este tipo de casos es censurada debido a las presiones ejercidas por el “lobby homosexual”. Dicho de otra manera: está permitido e incluso aplaudido hacerse homosexual pero está prohibido dejar de serlo.
La idea principal es la de que no es posible salirse de la “secta gay”. Y ya con esto la cuadratura del círculo queda completa.
Frente al estereotipo que la misma “ingeniería social de género” ha creado sobre los varones heterosexuales, es decir: seres violentos, crueles y con unas capacidades intelectuales no demasiado desarrolladas, la Ideología de Género ha construido una imagen de los homosexuales que les presenta como personas rebosantes de amor, de sensibilidad y de bondad.
Hasta el punto de que muchas voces del “Movimiento Gay” sugieren que si en el mundo predominaran los valores homosexuales y en última instancia, si la mayoría de la población fuera gay, viviríamos en un mundo infinitamente mejor.
No somos pocos los que pensamos justamente lo contrario: Las élites que dominan el mundo son mayoritariamente homosexuales y el mundo es una gran montaña de mierda, en todos los aspectos, gracias en buena medida, a esas mismas élites mayoritariamente homosexuales.
La agenda política del Estado muestra claramente la relación existente entre la Ideología de Género y el Movimiento Gay:
El ejemplo mas emblemático: la Ley de la Violencia de Género abunda en la guerra de sexos y la Ley del Matrimonio Gay normaliza a la homosexualidad que previamente ha sido favorecida por la propia guerra de sexos instigada por el Estado y por los medios de comunicación.
Ese es el engranaje interno de la agenda política dominada por la Ideología de Género.
Y ciertamente, es importante reseñar que, en términos generales, el modelo español en materia de aplicación de las, así llamadas, políticas de género, se ha convertido en una referencia a nivel mundial. Entre otras cosas, desafortunadamente, gracias a su altísimo grado de éxito en bastantes aspectos de su desarrollo.
La homosexualización de las sociedades es profundamente conveniente para el Neoliberalismo: No olvidemos que en el fondo, las bases ideológicas del Neoliberalismo siguen siendo Malthus, Adam Smith, y el Darwinismo Social.
En este caso, la idea de la homosexualización de las sociedades ha de vincularse con Malthus. En apenas cien años la población mundial ha aumentado en nada menos que en mil millones de habitantes, dejando un total de siete mil millones de personas en este planeta.
Esa progresión es insostenible para el modelo de dominación neoliberal a nivel energético, alimenticio, productivo etc etc
Para la oligarquía mundial se torna vital disminuir sustancialmente la población mundial. La homosexualización de las sociedades es una de las estrategias aunque no la única.
Por supuesto, las sociedades en las que antes penetra este tipo de políticas disfrazadas de progresismo son las occidentales. Pero el objetivo es que se extiendan a todos los rincones del mundo.
Penetran antes en las sociedades occidentales porque es donde mayor capacidad de influencia tienen determinados think-tanks financiados por una oligarquía cuyo sueño húmedo más recurrente es el de transformar al ser humano en una especie de animal de compañía.
De una manera más concreta, ese estado de cosas puede corroborarse haciendo un simple ejercicio de observación de las políticas de población desarrolladas por Naciones Unidas:
Naciones Unidas a través del Fondo para la para la Población, de la OMS o de la UNESCO lleva desde hace muchos años promoviendo el control de la población en el Tercer Mundo. Y hoy en día, desde esas agencias de Naciones Unidas se utiliza también la Ideología de Género para extender el control de la población.
Otro ejemplo relevante de esta realidad, es el de las políticas llevadas a cabo por organización supranacional más importante del mundo, la Unión Europea, que también ha invertido mucho dinero y esfuerzo para implementar las llamadas políticas de género. De hecho, el 70% del dinero que recibe el “Movimiento Gay” en Europa procede de la Unión Europea.
La misma Unión Europea que infringe sufrimiento a la población a través de enormes recortes sociales al servicio de la ideología neoliberal. ¿Todo eso lo hacen porque nos quieren mucho?
Consecuentemente, desde las centrales de pensamiento estas ideas descienden como una lluvia fina a todos los resortes de poder, entre los cuales destacan, obviamente, el Estado y los medios de comunicación tradicionales.
Por otra parte, los planes de reducción demográfica de las élites económicas y políticas no pueden ser un secreto para nadie después de escuchar las declaraciones de Cristine Lagarde, la directora del FMI, insinuado que en España vivimos demasiado refiriéndose a que nos gastábamos demasiado dinero en pensiones.
Nunca se ha demostrado el innatismo de la homosexualidad, jamás se ha encontrado un supuesto “gen gay”. Los mas que se ha llegado a determinar son diferentes niveles de testosterona entre los varones desde el nacimiento. Y ello no ha conducido a grandes conclusiones que aporten pruebas del innatismo homosexual.
Si algún día, se llegara a encontrar “el gen gay” harían hasta pegatinas y camisetas con su nombre. Pero me temo que eso no va a ocurrir.
La teoría del innatismo homosexual se basa en un fraude científico orquestado por el psicópata, zoofilico y violador de niños Alfred C. Kinsey con su afirmación de que en toda sociedad existe un 10 % de homosexuales.
Por ejemplo, el 25% de los sujetos estudiados por este “investigador” eran o habían sido reclusos en una prisión. De hecho la cifra del 10% era una distorsión de lo descubierto por Kinsey: el número de hombres que mantienen una preferencia homosexual durante toda la vida era un todavía inferior 4%, y en el caso de las mujeres, más o menos, la mitad.
Pero pocos leyeron lo suficiente para distinguir entre las cifras del 10 y del 4 por ciento; y además de esto, no se disponían de otros datos que pudieran contradecir el informe de Kinsey.
La única realidad es que no existe ningún determinismo genético que conduzca a la homosexualidad. Y el hecho de que, esporádicamente, se puedan observar ciertos comportamientos homosexuales en la naturaleza, no implica, en ningún caso, que esos mismos animales no tengan encuentros sexuales con ejemplares de su misma especie y del sexo contrario para reproducirse. Lo que vendría a demostrar, en todo caso, que ser exclusivamente homosexual no es algo natural.
Lo que sí está completamente demostrado, es que es posible inducir a la homosexualidad por muy diferentes vías. Y una de las más perversas es, sin duda, la de la guerra de sexos, que además, está patrocinada por el Estado.
Dicho eso, nadie debe imponer a nadie ninguna clase de conducta sexual. Sin embargo, una realidad tan sumamente decisiva como que un hombre y una mujer pueden crear vida, es algo que ha de ser protegido y tenido en cuenta de una manera singular, siempre que se quiera ejercer un elemental sentido común.
La verdad sobre la homosexualidad es que, en términos generales, siempre ha sido un comportamiento muy propio de las élites sociales y que ha tenido y tiene relación con rituales de vasallaje que se fundamentan en la humillación sexual y en el trauma como una forma de señalar que una persona posee un status más elevado que otra.
En la nueva cultura impuesta por la Ideología de Género, las diferentes modalidades de familia que ellos promueven, basadas en unos cada vez más largos listados de artificiales categorías de género, se fundan en meros y fríos contratos acordados entre individuos.
Contratos, por supuesto, rescindibles. Además, obvian y destierran de su lenguaje conceptos o palabras como "amor" o "ternura" dado que es más que complicado incorporar esos términos en un contrato mercantil.
Victimizar a las mujeres tratándolas como seres humanos menores de edad y castrar y criminalizar a los hombres heterosexuales.
Ese es el punto de partida de su siniestro proyecto que consta de las siguientes fases que se solapan entre sí dentro del proceso de su implementación:
  1. Crear una segregación entre hombres y mujeres, cada vez más profunda, a través de la guerra de sexos.
  2. Generar un contexto normalizado y favorable para la homosexualidad que, a medio plazo, suponga una alternativa factible y generalizada a la heterosexualidad minada por la guerra de sexos.
  3. Una sociedad andrógina en la que los pocos nacimientos que se produzcan sean por medios artificiales y nunca naturales. Además preferiblemente el Estado será el que se encargue de la infancia.
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2014.07.08 23:16 Isaac_Pavon Profundizar en el programa

Buenas noches compañeros,
Me gustaría compartir con vosotros diferentes propuestas con el fin de dar profundidad al programa de PODEMOS:
Revisando el punto 5.6, que hace referencia a los salarios de cargos públicos y medidas anticorrupción, creo que sería buena idea incluir alguna matización sobre los cargos públicos.
En cuanto al punto 3.8, la libertad sobre los derechos sexuales o reproductivos, me gustaría proponer dos aspectos.
En materia de justifica y administraciones públicas:
Espero vuestros comentarios,
Un saludo, ¡Podemos!
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